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La joven activista sueca Greta Thunberg  / EUROPA PRESS

Greta Thunberg: dos años de la creación del icono pop ecologista

El 20 de agosto de 2018, la joven sueca inició una huelga escolar para demandar al Gobierno sueco que redujera la emisión de carbono

Paula Boira Nàcher
8 min

El 20 de agosto de 2018, Greta Thunberg, una joven sueca de 15 años, se sentó ante las puertas del Parlamento de Suecia con un cartel que decía: “Huelga escolar por el clima".

Su idea era permanecer allí hasta el 9 de septiembre, día en el que el país celebrar sus elecciones generales, para pedir la reducción de las emisiones de carbono, pero el fenómeno ya no se detuvo.

Tras las elecciones, Thunberg continuó protestando cada viernes, ahora acompañada de muchos de sus compañeros.

Unos meses después, Thunberg intervino en la cumbre del clima organizada por la ONU en Polonia, la COP24, y en diciembre de 2019, más de 20.000 estudiantes realizaron manifestaciones contra el cambio climático en 270 ciudades de todo el mundo siguiendo su estela.

Una vocación temprana

Greta, nieta del actor y director de cine Olof Thunberg e hija de la cantante de ópera Malena Ernman y del actor Svante Thunberg, ha contado en numerosas ocasiones que fue a los ocho años cuando escuchó hablar por primera vez del calentamiento global.

Fue en ese momento cuando empezó a tomar conciencia de la emergencia climática.

A los 11, al ver que nadie hacía nada, se deprimió y dejó de hablar y de comer. Fue entonces cuando le diagnostican el síndrome de Asperger.

Jóvenes por el Clima

De ese temprano ímpetu nació el movimiento estudiantil Youth For Climate (Jóvenes por el Clima), que desde hace dos años se reúne cada viernes en los denominados Fridays For Future (Viernes por el futuro), en defensa del planeta y ante las amenazas del calentamiento global.

A sus 17 años, ya ha participado en el Foro de Davos (Suiza) en enero de 2019, en la Eurocámara en Bruselas en febrero de ese mismo año, en julio en la Asamblea Nacional de París y el 23 de septiembre en las cumbres de la ONU sobre cambio climático y sanidad universal, entre otras citas.

Greta Thunberg, ante el Parlamento sueco con su famosa pancarta: ''Huelga escolar por el clima'' / GT
Greta Thunberg, ante el Parlamento sueco con su famosa pancarta: ''Huelga escolar por el clima'' / GT

COP25 en Madrid

La joven activista fue una de las conferenciantes más esperadas durante la cumbre del clima de la ONU 2019, celebrada el pasado diciembre en Madrid.

Thunberg protagonizó un periplo marítimo después de que el cambio de sede de la COP25 la pillara viajando en velero entre Reino Unido y Chile, hecho que canceló la convención a favor de España debido a una serie de fuertes protestas sociales en el país latinoamericano.

Como Thunberg evita viajar en avión para crear conciencia sobre su impacto en la crisis climática, la activista pidió ayuda para llegar a Madrid, hasta donde viajó en el catamarán perteneciente a una pareja australiana que navega alrededor del mundo y que se ofreció a trasladarla. Finalmente desembarcó en Lisboa, y desde allí tomó un tren abarrotado de periodistas, que solo lograron fotografiarla una vez finalizado el trayecto de 10 horas en Atocha.

Durante su intervención, criticó duramente a los gobiernos, de los que dijo que “no tienen un sentimiento de emergencia, porque si lo tuvieran tendrían un cambio de conducta”.

“¿Cómo os atrevéis?”

La lucha de Thunberg lleva adscrita un importante tinte intergeneracional. En sus intervenciones suele acusar a los llamados “boomers”, grupo de edad en el que se encuentran la mayoría de líderes nacionales, de haber “permitido” que el calentamiento global llegue hasta los niveles actuales sin pensar en las consecuencias que eso tendría para sus hijos y nietos.

“Mi mensaje es que os estaremos observando”, amenazó la joven sueca a los líderes internacionales durante la cumbre de las Naciones Unidas celebrada en septiembre de 2019, en la que les acusó de haberle “robado” su niñez y sus sueños. Este ya se ha convertido en uno de sus discursos más famosos.

“Yo no debería estar aquí arriba. Debería estar en el colegio ¡Cómo os atrevéis!”; espetó Thunberg durante aquel discurso.

Greta Thunberg en la Cumbre del Clima de Madrid / EFE
Greta Thunberg en la Cumbre del Clima de Madrid / EFE

El movimiento continúa

Desde que Thunberg se saltara aquel primer día de clase, el mundo ha emitido más de 80 gigatoneladas de CO2 y los países sufren continuamente sequías, incendios forestales, lluvias torrenciales y demás inclemencias climáticas.

No obstante, las iniciativas verdes también se han multiplicado.

Sin ir más lejos, España cuenta desde hace dos años con un Ministerio de Transición Ecológica, liderado por Teresa Ribera, y la Comisión Europea ya ha presentado su Pacto Verde, una hoja de ruta con la que se pretende conseguir la neutralidad climática en 2050, lo que supondría reducir al menos un 40 % las emisiones de efecto invernadero al final de la década en relación con los niveles de 1990.

Amor y odio

Greta es un personaje controvertido: despierta el amor y la devoción entre la mayoría de los jóvenes, mientras que muchos líderes y analistas critican la agresividad de su discurso.

El encontronazo más sonado fue el protagonizado con el presidente estadounidense, Donald Trump, quien, a través de su cuenta de Twitter, “aconsejó” a la joven que “trabajara en su problema de control de la ira” y se fuera a ver una película con una amiga.

Otros de los políticos que han juzgado sus ideas han sido el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, y el ruso, Vladimir Putin.

En 2019, la revista Time seleccionó a Thunberg como “persona del año”, un reconocimiento al que Trump también aspiraba.

Greta se ha encontrado con el Papa y Obama, la escritora Margaret Atwood la ha comparado con Juana de Arco y el 20 de septiembre de 2019 movilizó a 20.000 personas en una huelga mundial por el clima, la más grande de la historia, logrando que esta expresión fuese la palabra del año para el diccionario inglés Collins.