Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
Coleccionistas en la búsqueda de las mejores armas de la subasta / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)

Rifles, ballestas y pistolas: los forofos de las armas pujan por última vez en Barcelona

La comandancia de la Guardia Civil de Sant Andreu de la Barca acoge la última gran subasta de España

9 min

Este viernes es el último día en el que los aficionados podrán pujar por una de las 4.915 armas que se exhiben en el pabellón de la Comandancia de la Guardia Civil de Sant Andreu de la Barca (Barcelona).

Se trata de la última gran subasta que se celebrará en España tras la modificación en 2020 del Reglamento de Armas. La exposición incluye 3.138 escopetas, 614 pistolas, 349 revólveres, 476 carabinas, 178 rifles y 160 de otras categorías, como rifles anestésicos, ballestas, pistolas de aire comprimido, de avancarga o Flobert.

Polideportivo de la caserna de la Guardia Civil, alojando la subasta de armas/ LUIS MIGUEL AÑON (CG)
Polideportivo de la caserna de la Guardia Civil, alojando la subasta de armas/ LUIS MIGUEL AÑON (CG)

La procedencia

Decenas de curiosos escudriñan y toquetean las armas, clasificadas cuidadosamente por lotes, ante la atenta mirada de los guardias civiles que custodian este macroarsenal. El origen de las casi 5.000 armas expuestas es muy diverso. Miguel Ángel Quesada Olmo, comandante de Intervención de Armas y Explosivos, señala que la mayor parte procede del cese de una licencia, bien sea porque ha caducado y el titular no desea renovarla o bien porque, dentro del plazo de validez de la misma, ha decidido depositar sus armas en las dependencias del instituto armado.

Miguel Ángel Quesada Olmo, comandante de intervención de armas y explosivos / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)
Miguel Ángel Quesada Olmo, comandante de intervención de armas y explosivos / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)

En otros casos, se debe a la revocación de una licencia. La inhabilitación se produce en aquellos casos en los que el titular ha estado involucrado en un hecho delictivo, principalmente cuando se trata de delitos contra las personas, como violencia de género, lesiones, amenazas o sanciones administrativas con uso de armas. También pueden proceder de personal de seguridad privada, ya sea por su cese en el cargo, porque la empresa ha desaparecido o porque el sujeto ha dejado de desempeñar esa función. Y, finalmente, por el fallecimiento del titular.

Las armas prohibidas

La única obligación que contraen los familiares tras la muerte del titular, explica el comandante, es entregarlas en Intervención de Armas en un plazo máximo de seis meses desde la fecha de la defunción. Durante un año quedan a disposición de los familiares para que obtengan el correspondiente permiso, si lo desean, o para que las inutilicen y las incluyan en un libro de coleccionista. Si ya cuentan con una licencia de armas, aclara, solo tiene que hacerse una transferencia de la titularidad.

Algunas también proceden de operaciones policiales. Cuando termina el proceso judicial, si cuentan con número de serie, no han sido modificadas y no se consideran armas prohibidas, la autoridad suele disponer que el destino legal de estas armas sea una subasta pública. Por el contrario, aquellas que no cumplen con los requisitos, son destruidas. “Las prohibidas y las que no reciban ninguna puja durante estos días serán llevadas a un lugar habilitado donde se someterán a un proceso de fundición para destruirlas totalmente, de forma que ninguna de sus piezas puedan ser aprovechadas”, subraya Quesada.

 

El comandante Miguel Ángel Quesada Olmo nos aclara algunas dudas sobre el tema / (CG)

El perfil del comprador

Pero, como siempre, hay excepciones. El comandante explica que las únicas que se librarán de las llamas serán las históricas, antiguas, artísticas o aquellas incluidas en el sistema Flobert, consideradas Patrimonio Histórico Nacional. Sin embargo, remarca, solo se consideran antiguas aquellas cuya fabricación o modelo sea anterior al 1 de enero de 1890, mientras que las históricas se reducen a las que han pertenecido a personajes especialmente relevantes.

Pero la mayoría de armas que acaban en estas subastas, concretamente el 75%, son de caza: escopetas o rifles. De hecho, el perfil de comprador en este tipo de subastas es el de un varón de mediana edad y cazador, aunque también hay policías, militares, personal de seguridad privada, armeros y coleccionistas. El único requisito es que la persona física o jurídica que se presenta a la subasta cuente con la licencia necesaria para la tenencia, uso o comercio de armas.

Detalle del pabellón de la comandiancia de la Guardia Civil en Sant Andreu de la Barca, durante la Subasta / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)
Detalle del pabellón de la comandiancia de la Guardia Civil en Sant Andreu de la Barca, durante la Subasta / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)

Armas con historia

Entre aquellos que analizan y rebuscan entre las armas de fuego, hay algunos que van a tiro fijo. Son los coleccionistas. Uno de ellos señala un arma de 1842, una Walther P08 (1908) de artillería utilizada en la II Guerra Mundial por los alemanes. A su lado, el aficionado se fija en otra. Es una Mauser C96 (1896) de calibre 7.63, con una munición “muy rara”, explica. “Las más cotizadas son aquellas que conservan todas las piezas originales, que se puede comprobar fácilmente porque todas tienen el mismo número grabado, y aquellas que tienen acuñado el batallón nazi al que iban destinadas”, explica. “Cuantos más pajaritos, mejor”, dice en referencia a la Reichsadler.

El aficionado se para frente a otra arma que tiene en la empuñadura un grabado dorado. Es un rifle Winchester conmemorativo de la batalla de Little Bighorn, en concreto del 7º de Caballería, liderado por el General George Custer. Muy cerca se fija en otra de fabricación austríaca para la caza de búfalos. “Tiene la firma del artesano. Aquí no veréis otro grabado como este. Se trata de un calibre africano para grandes animales”, sostiene.

Detalle del Winchester conmemorativo de la batalla de Little Bighorn. Una de las armas mas cotizadas de la subasta /LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)
Detalle del Winchester conmemorativo de la batalla de Little Bighorn. Una de las armas mas cotizadas de la subasta /LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)

Las más curiosas

“La gente que tiene mucha pasta, compra parejas de caza”, expone. “Normalmente son para el ojeo de perdiz. Mientras el señor dispara una escopeta, el secretario recarga la otra. Ambas están numeradas y son idénticas para que el cazador no note la diferencia cuando se produce el cambio”. El precio de salida es de 1.000 euros. Pero no todas tienen el mismo valor. Las más extrañas, de hecho, salen a partir de 20 euros, como las ballestas o los lanzacabos.

Después de mucho rebuscar, escribe el precio que está dispuesto a pagar en un papel que guarda en un sobre anónimo. Se ha decantado por una Springfield M1 Garand, de fabricación americana y utilizada durante el desembarco de Normandía. “No os lo quiero explicar muy alto, porque me la quitan”, susurra.

Lanzacabos,el arma mas curiosa de encontrar en este tipo de subastas / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)
Lanzacabos,el arma mas curiosa de encontrar en este tipo de subastas / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)

La última gran subasta

En las inmediaciones del edificio en el que se celebra la última macrosubasta de España continúan agolpándose decenas de personas a pocos minutos de que se cierren las puertas. A partir de ahora, solo se hará una a nivel estatal con una periodicidad temporal que dependerá del arsenal de armas que reúna el Instituto Armado y que organizará la Jefatura de Explosivos y Seguridad de la Dirección General de la Guardia Civil. A estas subastas solo irán a parar las históricas, antiguas, artísticas y las incluidas en el sistema Flobert y solo podrán participar titulares de libros de coleccionista, anticuarios y museos.