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El interior del local 'okupado' en Gracia / HABITACLIA

Los ‘okupas’ de Gràcia invaden un local de 2.000 euros al mes

El local tiene 168 metros cuadrados, suelos de gres, patio trasero y varias divisiones

3 min

El anuncio se publicó el pasado 5 de agosto, a las 10:23 horas de la mañana en un conocido portal inmobiliario. Lo definen como “un local con paso de gente, no tiene salida de humos, diáfano, suelos de gres, dos lavabos, escaparate de 7,50 metros cuadrados y patio en la parte trasera de 6,50 metros cuadrados”. Tiene un total de 168 metros cuadrados y el precio del alquiler asciende a 2.300 euros al mes.

La ficha del inmueble destaca su posición en el barrio barcelonés: “A dos minutos del mercado de l’Abaceria Central de Gràcia. Situado en Travessera de Gràcia con Torrent de l’Olla. Cerca del transporte público”. Además, también cuenta con una caja fuerte, aire acondicionado, calefacción y varias divisiones.

Hartazgo del vecindario

Sus techos son altos --de dos metros-- y la fachada, de siete metros cuadrados. Los okupas del Banco Expropiado utilizaron la imagen de la ubicación del mismo portal, logo incluido, para desvelar este miércoles en sus redes dónde se encuentra el local que han tomado como suyo.

Los okupas del Banco de Gràcia son queridos por la gente del barrio porque realizan actividades humanitarias y sociales”, tuiteaba Xavier Trias este martes. Luego, desapareció el tuit de su cuenta. Desde los disturbios en el barrio el pasado mayo, tras el desalojo del Banco Expropiado, el colectivo ha despertado algunas simpatías pero, sobre todo, hartazgo entre los vecinos y comerciantes de la zona.

Guardia de 'okupas'

Un grupo de okupas hacía guardia en la puerta el mediodía de este jueves. Varias personas que pasaban por delante lo señalaban y comentaban la jugada: “Ahí se han metido. Justo al lado de donde estaban antes”, dice un joven a su pareja. Un periodista grababa imágenes de los dos locales y de las reacciones de algunos vecinos, que observaban la escena y la comentaban con quien se paraba a su lado.

En la puerta de la panadería, un hombre charlaba con la panadera: “El del kiosco tiene que estar contento. Se han ido a colocar justo enfrente de él”, le dice. “Sí, esta mañana se cagaba en todo”, añade la mujer.