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La basílica de Manresa / JOSEP RENALIAS - WIKIMEDIA COMMONS

Un paseo ‘gótico’ por Manresa

La capital del Bages cuenta con una gran variedad de monumentos de arte ojival

Juan Antonio Marín
09.09.2019 18:30 h.
3 min

Con un total de 76.347 habitantes, Manresa es la ciudad más poblada del centro de Cataluña. Está ubicada a poca distancia de Barcelona, establece una línea divisoria entre la zona rural del norte de la capital y la parte donde se encuentra toda la industria. Como en la mayoría de localidades de la comunidad, posee una gran riqueza cultural y artística, en este caso, emanada del gótico.

A pesar de que el núcleo urbano tiene varias iglesias de estilo barroco, el gótico dejó huella en Manresa con monumentos como la cueva de Sant Ignaci o la basílica de Santa Maria de la Seu. Su proximidad con la ciudad de Barcelona, centro neurálgico del gótico catalán, propició que la capital del Bages también cuente con representación del estilo artístico que reinó en Europa durante la Edad Media tardía.

La cumbre del gótico manresano

La basílica de Santa María de Aurora es la madre de todas las obras góticas con las que cuenta Manresa. También conocida popularmente como La Seu, se encuentra en la parte más alta del monte Cardener. Esta iglesia fue construida en el prerrománico, pero las tropas musulmanas de Al-Mansur la destruyeron por completo. Sobre las ruinas, se comenzaron a asentar las bases de la actual basílica gótica.

En el interior se pueden encontrar diversos retablos de arte ojival como por ejemplo, el retablo del Espíritu Santo, de Pere Serra, o el de San Miguel y San Nicolás, de Jaume Cabrera. La capilla del Santísimo y el claustro, que perdura hasta estos días, se construyeron en el renacimiento y barroco, respectivamente.

Medieval y moderna

Manresa ofrece una dualidad entre modernidad y antigüedad. Los palacios modernistas y las calles propias de la época medieval, se mezclan en esta ciudad escoltada por los ríos Llobregat y Cardener. Ciudad que también cuenta con varios museos donde poder conocer y contemplar su propia historia.

El Museo Histórico de La Seu es uno de ellos. Allí se conserva una talla policromada que representa a Cristo en la cruz. Esta obra data del siglo XII, al igual que la puerta norte de la basílica, que también se preserva en dicho museo.