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Albert Cavallé Ortín, el gigoló que mintió a las mujeres que conocía en las redes sociales para conseguir dinero / CG

Un juzgado de lo penal absuelve al gigoló de Barcelona

La sala justifica que Albert Cavallé obtuvo 2.280 euros de la denunciante con unas mentiras que carecen de la complejidad suficiente para ser tipificadas de estafa

5 min

El Juzgado de lo Penal número 1 de Barcelona ha absuelto a Albert Cavallé, el gigoló de la ciudad, de haber estafado a una mujer. En un auto publicado este jueves, el tribunal reconoce que engañó a la denunciante del caso, que conoció a través de la red social Badoo a principios de octubre de 2016, para obtener 2.280 euros. Pero considera que las mentiras que usó no pueden ser tipificadas como un delito punible.  

La víctima ha relatado ante el tribunal que la primera vez que entregó dinero a Cavallé “no conocía personalmente al acusado”. Fue pocos días después de haberse conocido en internet. El gigoló le explicó que le “habían robado la cartera con el DNI y todas sus tarjetas, y que no tenía posibilidad de obtener dinero de su familia ni de nadie”. Pero necesitaba ir con urgencia a Andorra para “cerrar un negocio”.

Mentiras fácilmente desmontables

Explicó a la víctima que era un empresario inmobiliario que le iban muy bien las cosas. Otras mentiras que el juzgado considera que eran fácilmente desmontables. “No consta ningún acto de puesta en escena por parte del acusado que pudiera llevar a engaño respecto de dichas circunstancias”, relata la magistrada.

De hecho, concluye que “analizado desde el baremo objetivo, referido a una persona media, parece que se trata de mentiras o engaños difícilmente creíbles”. Señala que en esta particular primera entrega de dinero, el acusado no mostró a la víctima “ningún bien que denotara patrimonio como su casa, coche, reloj o vestimenta de marca” que justificara el alto nivel de vida que le había explicado que mantenía.

Explicaciones increíbles

Además, apunta que resulta poco creíble que una persona hoy en día se quede sin recursos tras haber perdido el DNI y las tarjetas. Tampoco ha lugar a las explicaciones de que no podía "efectuar una transferencia a una cuenta" o que "la Seguridad Social (cuando le entregó el dinero supuestamente estaba ingresado en el Hospital Clínico) no cubra pruebas médicas o intervenciones quirúrgicas”. Cavallé usó todas estas estratagemas para obtener pequeñas cantidades de dinero, entre 100 y 200 euros, de la denunciante mientras duró su relación.

El juez afirma que las justificaciones a las que recurrió no eran coherentes “desde el punto de vista subjetivo”. Cuando le pidió efectivo para pagar la factura médica, por ejemplo, relató que el centro sanitario le dejaba salir vestido a la calle media hora para poder completar la transacción económica. Y se presentó a la cita vestido con ropa de calle.

Autoprotección de la víctima

Concluye que la sustracción de efectivo se podría “haber evitado de haber mantenido una mínima autoprotección o diligencia” por parte de la denunciante. La juez de lo penal recuerda que lo conoció a través de una red social “lo que en principio debería haber elevado las medidas de autoprotección o autotutela”.

Además, la denunciante no ha podido alegar durante el juicio que esté en una situación de especial vulneración “más allá de que probablemente sea una persona extremadamente confiada”. Le dio 2.280 euros a alguien que no conocía “con carácter previo” y con la que había mantenido una relación de “escasamente un mes y medio”.

Por todo ello, “no puede ser imputado el error a la previa conducta engañosa, lo que debe llevar a considerar que no concurre el delito de estafa”. El gigoló de Barcelona, que tiene otras 24 denuncias pendientes, se libra de esta acusación judicial. La denuncia se interpuso en 2015.