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Un equipo de los Mossos d'Esquadra durante la búsqueda de los cuerpos de Marc y Paula, asesinados en Susqueda / EUROPA PRESS

La geolocalización de los móviles permite dar un gran paso en el crimen de Susqueda

El teléfono de una de las víctimas se encontraba en el rellano del bosque donde aparcaba el coche uno de los testigos clave, Bartomeu Soler

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La geologalización del móvil de una de las víctimas del doble crimen de Susqueda, Marc Hernández, ha sido clave para dar un paso más en la investigación. El teléfono del joven se encontraba en el rellano del bosque donde aparcaba el coche Bartomeu Soler --el hombre que vivía en una barraca y testigo clave que se suicidó-- entre las 11.20 y las 11.26 del 24 de agosto de 2017. Momento en que, según la investigación, se escucharon los disparos que se supone que acabaron con la vida de Marc y Paula.

Esta es la conclusión que se extrae del análisis sobre el terreno y que avanza El Punt Avui, junto al perito Bruno Pérez, y a partir de los datos de Google que se han aportado al juzgado de Santa Coloma de Farners. 

Recorrido de la pareja

El análisis de los datos permite, a través del GPS, seguir el recorrido que hizo la pareja desde las 9.42, hora en que las cámaras de La Caixa de la Cellera los captaron entrando al cajero. Queda grabado el camino que hicieron desde que salieron de la sucursal hasta que llegan al pantano de Susqueda, a las 10.20. 

Google marca cómo el teléfono entra por un camino sin salida de la derecha del pantano y cómo, en unos segundos, recula. Todo indica que se pensaban que la carretera de abajo rodeaba el embalse, pero al ver que no tenía continuidad cogieron el camino correcto. Esta ubicación coincide en el tiempo con la hora en que un senderista dijo que había visto un coche oscuro con una pareja.

Cerca del testigo

A las 10.27 el teléfono de Paula envió el último mensaje a su madre para decirle que pasaba el día fuera. A su vez, Google sitúa el teléfono de Marc y su coche cerca del lugar donde aparcaba el coche Bartomeu Soler. El testigo dejaba ahí su vehículo, de camino a la barraca donde vivía, porque ya no podía avanzar más y porque quedaba escondido de la vista de la gente que circulaba por la pista. 

Google no marca ningún movimiento más hasta las 11.40, cuando el aparato se vuelve a situar arriba del camino, cerca de la pista donde Paula había enviado el último mensaje. Esto representa que seguía en el punto donde estaba Bartomeu entre las 11.20 y las 11.26, el horario del crimen, según estableció la investigación a partir del testimonio de los senderistas que escucharon los tiros y del GPS que ellos llevaban. 

Se desconoce cómo llegaron los cuerpos al pantano

Si el crimen se perpetró entre las 11.20 y las 11.26, es evidente que no era la pareja quien llevaba el dispositivo. Al parecer fue el homicida. Unos 20 minutos más tarde, el GPS lo vuelve a situar en el lugar donde estaba el coche de Bartomeu, y esta es la última posición que ofrece Google. 

Por ahora se desconoce cómo fueron a parar al pantano los cuerpos de Marc y Paula.