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Estación de Collblanc en la L9 Sud del Metro de Barcelona / EUROPA PRESS

La Generalitat aspira a acabar la L9 del Metro de Barcelona en 2029

El Govern catalán desea reducir el plazo de nueve años obteniendo fondos europeos o con futuros recursos extra; las obras empezaron hace ya casi dos décadas

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La Generalitat ha aprobado un plan económico-financiero (PEF) de las Infraestructuras Ferroviarias de Cataluña (Ifercat) con el objetivo de finalizar la Línea 9 de Metro del área metropolitana de Barcelona dentro de casi una década: en el año 2029.

Así lo han dicho en una rueda de prensa este miércoles el conseller de Territorio y Sostenibilidad, Damià Calvet, y el secretario general del departamento de Vicepresidencia, Economía y Hacienda, Albert Castellanos.

6.000 millones de euros de presupuesto

Según el Govern catalán, el presupuesto total para el proyecto, que se inició en 2003, son 5.946 millones de euros, de los cuales 4.660 ya están ejecutados y en servicio, y otros 340 están ejecutados pero no en servicio.

"Esto significa que los 946 millones pendientes de ejecución se podrán activar con el nuevo plan económico-financiero", ha afirmado Calvet, quien ha apuntado además que el plan prevé un ahorro en la emisión de CO2 de 10.325 toneladas anuales y que unos 15.600 usuarios cambiarán su vehículo privado por el transporte público.

Crisis y dos décadas de espera

Castellanos, por su parte, ha explicado que es una inversión a cargo de los Presupuestos catalanes, pero que se podrá acortar su período gracias, según él, a los fondos europeos Next Generation UE o si se añaden otros recursos que lo permitan.

Calvet ha dicho que "con la crisis económica de 2008 se justificó la interrupción de las obras, quedando así numerosas estaciones pendientes de hacer, pero cree que con la nueva crisis del coronavirus se impulsa la inversión para su avance. "Hemos aprendido de nuestros errores", ha dicho.

Tramo central por hacer

Según ha explicado el conseller, quedan pendientes en el proyecto las estaciones del viaducto y del tramo central entre La Sagrera y la Zona Universitària, "que darán funcionalidad a la línea y aumentarán notablemente el número de viajeros anuales".

También podrán beneficiarse las personas que realizan intercambios con otras líneas, lo que permitirá reducir el pasaje de éstas en un 10%, "como es el caso de la L1 que podrá mejorar la calidad de su servicio con menos aglomeraciones", ha concluido.