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La Generalitat ignora los derechos educativos de las minorías religiosas

Muchas de las peticiones de musulmanes, evangélicos y judíos para cursar la asignatura confesional acaban en nada por "falta de voluntad" de la administración

Una alumna estudiando / EL ESPAÑOL
14.03.2019 00:00 h.
10 min

¿Todos los ciudadanos tenemos el derecho a recibir educación en nuestra confesión religiosa? Aunque es habitual que en los colegios se imparta la materia confesional en su versión católica, las minorías tienen problemas para que se reconozca su derecho legal a recibir esta formación durante el horario lectivo. De hecho, Cataluña no dispone de ningún profesor de religión musulmana ni judía en ninguna escuela pública ni concertada, según datos de la consejería de Educación.

La cifra contrasta con los 366 profesores católicos que imparten clases en secundaria, y los casi 632 que hay en primaria. Una cifra que cae a 5 docentes en el caso del cristianismo evangélico --7 según los datos de los protestantes--. Este número es muy bajo teniendo en cuenta que Cataluña dispone de 724 centros de culto de esta confesión y se sitúa como la segunda fe más numerosa en este aspecto, según Idescat.

Desatención administrativa

Las tres confesiones religiosas denuncian el desinterés de la conselleria que preside Josep Bargalló para introducir la asignatura de estos credos. El responsable educativo del Consell Evangèlic de Catalunya, Josep Maria Martínez, afirma que en “muchos centros ni siquiera ofrecen la posibilidad de cursar Enseñanza de Formación Evangélica (EFE) por desconocimiento”. El representante de la comunidad protestante siente que “tienen que ir a contracorriente” y explica que han tenido que tejer una red paralela para controlar las peticiones de alumnos que piden cursar esta materia y poder negociar con la administración al respecto.

Por su parte, el representante de la Unió de Comunitats Islàmiques de Catalunya, Mohamed El Ghaidouni, lamenta que la comunidad islámica tenga “tantos problemas”.  Denuncia que “no pueden formalizar las peticiones que los centros envían a la administración autonómica” y que en muchos casos la respuesta es “el silencio”. De hecho, se queja de que durante el curso 2018-2019 se hicieron más de 200 solicitudes “sin respuesta”. A las denuncias se suma el líder de la comunidad judía reformista Bet-Shalom, Jai Anguita, que achaca esta situación a una “falta de voluntad de la administración”.

Ni un profesor

La Generalitat afirma que en la actualidad 51 alumnos de primaria, 166 de secundaria y 8 de bachillerato cursan religión musulmana. No obstante, la misma administración reconoce que ningún profesor está asignado por Educació para dar tal materia. La conselleria da como explicación que esta materia se imparte en centros privados. El Ghaidouni afirma que eso es falso, puesto que “no hay ningún profesor de Islam en ningún colegio” y matiza que “no hay que confundir el árabe y la cultura marroquí que se enseña en algunos centros” con la asignatura confesional.

El judío Jai Anguita afirma que aunque ellos "abogan porque la religión se enseñe fuera de la escuela, mientras ese derecho exista un alumno que quisiera hacer religión judía no podría”. Según los datos de la consejería, un total de 119 alumnos de secundaria y 84 de primaria estudian esta fe, aunque tampoco hay profesores asignados. No obstante, existe un colegio privado judío en la EMD de Valldoreix (Sant Cugat).

Textos sagrados del judaísmo, necesarios para la enseñanza de la religión / PIXABAY

Textos sagrados del judaísmo, una de las religiones discriminadas por la administración educativa / PIXABAY

Quórum

El representante de la comunidad evangélica explica que el mínimo para que se asigne a un profesor de religión en un centro son “10 alumnos por centro”. No obstante, denuncia que muchas peticiones no llegan a materializarse a pesar de la existencia de ese número mínimo de peticiones en la escuela. En la misma línea apunta El Ghaidouni, que afirma que ha habido colegios en Cataluña donde “se han registrado 20 o 50 peticiones” y que han sido en vano. En el caso de judaísmo, el responsable de Bet-Shalom explica que sólo un 20% de la comunidad judía catalana lleva a sus hijos a la escuela pública. Eso significaría que en muchos casos habría problemas para llegar al quórum mínimo necesario.

El portavoz protestante considera que el gran problema es la falta de “un interlocutor directo” en el departamento que dirige Josep Bargalló. Además, denuncia que para la administración se trata de un tema “no prioritario” como consecuencia de una sociedad laica con poca atención por estos temas. 

Aplicación escolar

Otro de los problemas a los que se enfrentan los credos es a la aplicación en los centros de esta disciplina académica. Ante la imposibilidad de cursarla en horario lectivo, muchos jóvenes que estudian Islam es “gracias al voluntariado”. En muchos casos, esos profesores “no tienen la formación pedagógica para tratar con niños o adolescentes” y el contenido no está sometido a un currículo escolar pactado y riguroso. “Queremos que un profesor formado dé las clases, y lo haga en catalán en el horario escolar”, explica El Ghaidouni.

Los evangélicos cuentan con una bolsa de trabajo que gestiona las peticiones de profesores para impartir la religión protestante. Martínez explica que los colegios e institutos hacen ese reclamo cuando no cuentan en el claustro con un docente capaz de impartir la materia. El representante, maestro de profesión, asegura que cualquier profesional de la educación con plaza podría dar esa clase si pidiera impartir la asignatura. No obstante, en la mayoría de casos, el profesorado especializado en este credo debe cursar una formación que es “como un máster”.

¿Qué dice la Ley?

La enseñanza en religiones distintas a la católica está reconocida por los Acuerdos de Cooperación de 1992 que el Gobierno del entonces presidente Felipe González firmó con las comunidades judía, islámica y evangélica. En estos textos se reconoce el derecho a “recibir enseñanza religiosa” de cada fe en “los centros docentes públicos y privados concertados”.

Imagen de una clase de religión en una escuela / CG

Alumnos en una clase de religión católica / CG

De la misma forma, cada institución que representa a la comunidad en su conjunto tiene la potestad para nombrar a sus profesores y para diseñar los contenidos de la asignatura. La Ley Catalana de la Educación (LEC) también reconoce este derecho, puesto que recoge “el respeto del derecho de madres y padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus convicciones”.

Preferencia católica

Este derecho también está reconocido por la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), la norma legal que regula la enseñanza en España. En el texto recoge que la enseñanza de confesiones diferentes a la católica se remiten a lo pactado en los acuerdos entre el Estado y las religiones antes explicado. Esta norma jurídica establece una preferencia: solo explicita la “oferta obligatoria para los centros” y el “carácter voluntario para los alumnos y alumnas” en el caso la asignatura que regula la Conferencia Episcopal.

De hecho, es la única confesión religiosa que tiene una predominancia general en el sistema educativo catalán. Según los datos oficiales de Ensenyament, 154.508 estudiantes cursaron esta asignatura en el curso 2017-2018. La mayoría se concentran en la ESO (98.028) y Primaria (44.028), aunque se desploma en los del Bachillerato (11.746). También es cierto que esta confesión es la mayoritaria en el territorio, y cuenta con 6.701 iglesias en Cataluña.

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