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Gallinas criadas en una granja en libertad / CG

Llega a España la cruzada por las gallinas criadas en jaulas

Los animalistas y las grandes distribuidoras se suman al rechazo de Francia por las condiciones de crianza de estos animales

7 min

Animalistas y grandes distribuidores se suman al rechazo de Francia a los huevos de gallinas enjauladas, que en España fabrican 38 millones de ponedoras en apenas 750 centímetros cuadrados.

Primero el huevo. Las organizaciones animalistas han tenido claro el inmortal dilema y, para mejorar las  condiciones de vida de gallinas criadas en jaulas, se han sumado a la cruzada francesa contra la compra-venta de sus huevos. Grandes distribuidores como Carrefour y El Corte Inglés apoyan el plan, con el horizonte puesto en cinco años.

El efecto dominó también arrastra a la restauración. La hostelería y afamadas marcas que emplean huevos para elaborar mayonesas, pastas y repostería.

Según los datos del Ministerio de Agricultura, las principales afectadas son 38 millones gallinas, el 92% de una granja global casi tan numerosa como los españoles.

Pero que vive en un espacio de 750 cm2 por ave, sin salida a parques, luz natural y con otras incomodidades. Éstas producen más de 7.000 millones de huevos al año.

Reconversión Millonaria

Los expertos vislumbran una guerra comercial que exigirá la reconversión del sector.

Francia --con un número ligeramente inferior de ponedoras en cautividad extrema con cifras cercanas a 32 millones-- calculan que adaptar los gallineros al aire libre tendrá un coste de 500 millones de euros.

Francia y España están muy por detrás de los vecinos europeos, donde la media de cría de aves dispuestas en batería y en minúsculo espacio es del 56%.

Además, en Holanda, Bélgica y Alemania, los supermercados prescinden ya de huevos frescos que vienen de gallinas estabuladas.

Son los que llevan el número 3 estampado en la cáscara. Los huevos de las criadas en el suelo --naves-- muestran un 2, al aire libre o camperos un 1 y un 0 los ecológicos.

Indignación y boicot

El detonante del boicot fue un vídeo emitido en mayo en la televisión francesa.

El documento mostró las lamentables condiciones de una explotación con gallinas en jaulas estrechas, rodeadas de gallinaza, e imágenes más truculentas de gusanos, piojos y aves muertas entre gallinas vivas.

Estas imágenes suscitaron una ola de indignación.

Grandes cadenas de supermercados como Carrefour, Lidl, Aldi y Norma y sus filiales dejaron de comprar sus huevos. El último gigante en hacerlo ha sido Les Mousquetaires.

Las organizaciones animalistas españolas están felices y las grandes firmas dispuestas a enarbolar la bandera ecológica.

La Asociación Nacional para la Defensa de los Animales (ADA) asegura que los acuerdos con las empresas de distribución para mejorar el bienestar animal son corrientes en la UE: “Suponen un beneficio para ganaderos y consumidores. Tras El Corte Inglés, firmaremos más alianzas”, ha asegurado Alberto Díez, uno de sus representantes.

Para Javier Moreno, portavoz de Igualdad Animal, si las empresas apuestan por eliminar estos huevos es porque la sociedad está dando su opinión sobre el asunto. “La cría en jaulas es uno de los sistemas más crueles de cuantos persisten. Tarde o temprano se acabará con él”, ha denunciado.

El Partido Animalista Contra el Maltrato Animal (Pacma) considera un gran avance el reto francés, pero lamenta que el bienestar animal no esté en la agenda política.

Su presidenta, Silvia Barquero, apoya la rebelión contra la industria del huevo pero duda de su éxito cuando “es tan difícil erradicar festejos como la tauromaquia”.

Consumidor expectante  

A quiénes se ganan la vida criando gallinas y vendiendo huevos no les ha hecho ninguna gracia la nueva regulación.

La Organización Interprofesional del Huevo y sus Productos (Inprovo) defiende que el maltrato animal “es una excepción, no la norma”.  Los productores de aves aseguran que en España se cumplen escrupulosamente las normas de la UE, que son para ellos “las más exigentes del mundo”.

Las cooperativas agrarias acusan a las empresas de distribución de “apuntarse un tanto” y “marketinizar” el bienestar animal, así como de haber dejado al margen al consumidor.

No obstante, si el consumidor cambia sus preferencias, se adaptarán a la nueva situación.

Facua advierte que es difícil que el consumidor sepa qué trato ha recibido exactamente un animal. “No hemos lanzado ninguna propuesta oficial, pero sea bienvenida la medida si la decisión es fruto de la presión de los consumidores”, anuncia el gremio.

Conciencia y precio

“La gente quiere tener gallinas felices pero huevos baratos. Las cuotas de mercado de los distintos tipos  muestran que se valora el precio por encima de todo”, asegura el directivo de una empresa avícola de Guadalajara.

“La conciencia social sobre el bienestar animal tiene un precio”. Según sus cálculos, producir una docena de huevos gallinas criadas en suelo cuesta un 20% más que si es en jaulas. Si son huevos camperos hasta un 50%,  y si producen bajo las normas de la avicultura ecológica un 175% más.

Hoy, una docena de huevos camperos ronda los 3 euros. Se pueden conseguir de gallinas enjauladas a mitad de precio en un supermercado.

Cabe destacar que España exporta 30.000 toneladas de estos huevos, unos 70 millones de euros al año. Un dineral.