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Presentación de la campaña 'Cartas sobre la mesa' de la Fundación Vicki Bernadet para sensibilizar sobre el abuso sexual infantil / LAIA CALAF - CG

La Fundación Vicki Bernadet alerta que uno de cada cinco niños sufre abuso sexual

La entidad ha lanzado una campaña basada en el testimonio de tres víctimas para dar voz a una realidad que suele producirse en el entorno de confianza y reclamar una mayor concienciación social

7 min

La Fundación Vicki Bernadet ha lanzado Cartas sobre la mesa, una campaña basada en el testimonio de tres víctimas de abuso sexual infantil para visibilizar un problema que afecta a uno de cada cinco menores. Nuria, Carles y Mercè narran su experiencia para intentar que la sociedad tenga esta situación como una posibilidad que puede sucederle a cualquier niño.

Así lo ha expresado Vicki Bernadet, presidenta y fundadora de la entidad, durante el acto de presentación de este proyecto, en el cual ha remarcado que el 80% de los casos se producen en el entorno familiar o de confianza de la criatura. Por ello, remarca la importancia de romper el tabú, así como informarse y dejar a un lado la idea de que “en mi familia esto no pasará” para ser capaces de detectar estas situaciones y que no pasen desapercibidas.

Una violencia invisible que se cuenta de adulto

Según la doctora en psicología Noemí Pereda, uno de los principales problemas cuando se produce un caso en la familia es que normalmente el niño no sabe que lo que está sufriendo es abuso sexual. Esto se debe a que suele producirse por parte de una persona de su entorno, de la cual espera afecto y cariño, por lo que se convierte en “una violencia invisible que hace que el niño arrincone ese recuerdo hasta que es adulto”.

Es el caso de Carles, que los padeció a los diez años y no logró contarlo hasta que tuvo 47. “No fue nada fácil la convivencia conmigo mismo ni con el resto de la sociedad, pues me sentía culpable de todo”, expone en su vídeo de la campaña. Pereda aclara que esto ocurre porque esta vivencia “destruye la autoestima y la confianza del niño en los demás y en el futuro, por lo que rompe cualquier proyección de cambio o mejora”.

Nuria Calero, Carles Castells y Mercè Pàmies, los tres testimonios de la campaña 'Cartas sobre la mesa' de la Fundación Vicki Bernadet / CEDIDA
Nuria Calero, Carles Castells y Mercè Pàmies, los tres testimonios de la campaña 'Cartas sobre la mesa' de la Fundación Vicki Bernadet / CEDIDA

Impacto que permanece a largo plazo

Por otro lado, Nuria vivió abusos sexuales por parte de su padre, aunque destaca que lo peor fue descubrir al cabo de unos años que su hija pequeña también los sufrió por parte de su expareja. “Los monstruos de verdad no son diferentes a nosotros y las secuelas nos acompañan el resto de nuestras vidas”, lamenta en su carta.

En este sentido, la psicóloga incide en la gran preocupación que existe por la “afectación cualitativa de este problema, que conlleva problemas sociales y psicológicos que permanecen de adulto”. Lo mismo le ocurre a Mercè, que fue víctima a los siete años en su propia casa y, a sus 60, todavía recuerda la “sensación de ahogo” que tuvo.

Se detectan casos, pero no se notifican

Durante el acto, Pereda también ha manifestado que hay muchos profesionales que detectan posibles casos pero no los notifican. Según datos de una encuesta realizada en 2016 por el Grupo de Investigación en Victimización Infantil y Adolescente (Grevia) de la Universidad de Barcelona, el 72% de los profesores confesó haber tenido sospechas y menos del 20% alertó sobre estos casos. Entiende que esto sucede porque “hay muchos frenos”, ya que “la certeza absoluta no se puede tener”.

El mismo informe concluyó que menos del 10% de abusos sexuales infantiles se notificaron, por lo que la psicóloga subraya que la representatividad de las denuncias es muy baja. Esto sucede porque éstas “solo son la punta de un iceberg donde la gran base son los casos que no se conocen hasta la edad adulta”, los cuales se corresponden al 90%.

Las consecuencias de la pandemia

En cuanto al impacto del confinamiento y la situación actual desde el inicio de la pandemia del Covid-19, la fundación ha puntualizado que las peticiones de ayuda se redujeron, aunque repuntaron tras la cuarentena. “Muchas personas querían reanudar la terapia o habían recaído”, ha señalado Vicki Bernadet.

La presidenta de la entidad no duda de que “en unos años saldrán todos los casos que se han producido durante este periodo de tiempo y aún no han salido”. Y es que, tal y como ha explicado Pereda, “las denuncias se redujeron porque suelen ser detectadas por personas externas”. No obstante, aseguran que creen que ha habido muchos más casos debido al confinamiento, aunque los cambios de comportamiento de estas criaturas “se tiende a atribuir a la situación de pandemia”.

Expertos bien formados en las escuelas

Desde la fundación también insisten en la importancia de incorporar en las escuelas la figura de una persona que pueda ayudar y proteger a los niños ante estas situaciones. No obstante, inciden en la necesidad de que ésta reciba una formación adecuada, ya que Bernadet comenta que en muchos colegios se ha asignado este rol a docentes que no tienen el conocimiento que se requiere.

En esta línea, Noemí Pereda apuesta por “ofrecer recursos en el ámbito educativo para dar cursos y poder compensar a estos profesionales por su tiempo dedicado a esta función”. Cree que esto debe servir como guía para seguir dando pasos adelante, pues “esta figura bien formada seria el enlace entre la detección y la notificación de casos”, un hecho que ayudaría a terminar con esta problemática social.