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Los marineros esperan las órdenes para tirar las redes al mar e iniciar la pesca / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)

FOTOGALERÍA: Contra viento y marea, la dureza de la pesca en la Costa Brava

Zarpamos en una embarcación desde L’Escala a medianoche, la tripulación está formada por ocho marineros y dos patrones que buscan cerca de las Islas Medas bancos de sardinas con el radar

Luis Miguel Añón
1 min

Para leer la crónica relacionada con la galería de una noche en un barco pesquero de L'Escala, haga click aquí.

Salimos del puerto de L'Escala
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Salimos del puerto de L'Escala

Son las 23.30 horas. El barco Germans Sureda Busquets zarpa en busca de sardinas y boquerones en una cálida noche de agosto.

Foto: Luis Miguel Añón (CG)

La luciérnaga, en la popa
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La luciérnaga, en la popa

Un pequeño barco "luz" sigue al buque principal, amarrado, será el encargado de buscar y atraer los bancos de sardinas y boquerones.

Foto: Luis Miguel Añón (CG)

Josep Lluís Sureda, patrón mayor de L'Escala
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Josep Lluís Sureda, patrón mayor de L'Escala

La embarcación la lidera el patrón mayor de la cofradía de pescadores de L'Escala, Josep Lluís Sureda.

Foto: Luis Miguel Añón (CG)

Los peces, a ojo de radar
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Los peces, a ojo de radar

Antes de soltar al barco "luz", Josep Lluís busca en los radares una densidad considerable de peces. Los bancos de sardinas y boquerones son los más abundantes, aunque espera que no haya atunes cazando entre ellos...

Foto: Luis Miguel Añón (CG)

¡Enciendan las luces!
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¡Enciendan las luces!

Acaba de pasar la una de la madrugada. La luciérnada sale, con su experto marinero, a ojear los bancos de peces, su calidad, profundidad y viabilidad. Aunque finalmente el patrón mayor ordena su retirada: están muy abajo y las redes de pesca no llegan para capturarlos.

Foto: Luis Miguel Añón (CG)

Una, dos, tres...
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Una, dos, tres...

El barco de unos 18 metros de largo comienza a dar vueltas circulares. Una, dos, tres... Hay que esperar a que el marinero del pequeño navío transmita lo que ve, las corrientes y la viabilidad de captura al capitán por radio.

Foto: Luis Miguel Añón (CG)

Boya para pescar
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Boya para pescar

La boya con luces es utilizada para tener un punto de referencia con el que el barco da vueltas una vez ha tirado las redes para atrapar el mayor número de peces.

Foto: Luis Miguel Añón (CG)

La luciérnaga
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La luciérnaga

Toda la noche, el barco de luz divisa las posibles capturas. Los peces se ven atraídos por la luz en la oscura noche, algo que resulta esencial para pescarlos si se encuentran a mucha profundidad.

Foto: Luis Miguel Añón (CG)

No ha habido suerte...
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No ha habido suerte...

La mayoría de veces el barco con luz volvía a la popa para ser amarrado por uno de los siete marineros del barco. Esta acción se repetía una y otra vez durante la noche, a la espera de poder lanzar las redes al mar...

Foto: Luis Miguel Añón (CG)

Última oportunidad
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Última oportunidad

Los marineros, junto al segundo de a bordo --al fondo con la boya--, esperan para tirar las redes y hacer la captura de la noche. Son las 5.46 horas de la mañana y es su última oportunidad antes de volver a L'Escala.

Foto: Luis Miguel Añón (CG)

A lo lejos...
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A lo lejos...

...pescan. La noche no trajo ninguna captura, siendo agosto un mes con escasez de peces y muchos depredadores, como el atún. Sin embargo, --en la imagen-- un marinero mira cómo otros buques arrastran la red sobre el mar, poco antes de amanecer.

Foto: Luis Miguel Añón (CG)

Resignación
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Resignación

Poco después de las seis de la mañana los marineros se resignan a que volverán vacíos a puerto. 

Foto: Luis Miguel Añón (CG)

Amanecer
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Amanecer

El sol sale en el horizonte. Se acabó la pesca, hora de volver a puerto.

Foto: Luis Miguel Añón (CG)

Turno para las gaviotas
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Turno para las gaviotas

Con la salida del sol, el barco Germans Sureda Busquets pone rumbo a puerto, vacío, mientras las gaviotas salen a pescar. Ha acabado el turno de los marineros.

Foto: Luis Miguel Añón (CG)

Islas Medas
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Islas Medas

El pesquero atraviesa las Islas Medas camino a L'Escala, con lentitud. Se puede observar la fauna marina que queda fuera del alcance de las redes, en un espacio protegido y delimitado de manera circular por boyas.

Foto: Luis Miguel Añón (CG)

Las redes... intactas
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Las redes... intactas

El material pesquero está intacto. No ha habido suerte.

Foto: Luis Miguel Añón (CG)

El resto ha pescado
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El resto ha pescado

De los cuatro barcos que quedan en L'Escala, el nuestro es el único que vuelve de vacío. La tripulación mira cómo descargan sus compañeros, antes de pisar tierra.

Foto: Luis Miguel Añón (CG)

Cajas, cajas y cajas...
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Cajas, cajas y cajas...

La tripulación descarga las cajas azules con la selección de sardinas y boquerones para subastarlas en la lonja. Serán recogidas por un toro y llevadas al interior.

Foto: Luis Miguel Añón (CG)

Las gaviotas, al acecho
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Las gaviotas, al acecho

Las gaviotas que no están pescando frente a la costa se concentran sobre la lonja, en fila, a la espera de cualquier despiste para hacerse con alguna sardina o boquerón de los barcos.

Foto: Luis Miguel Añón (CG)

Barcos repletos de cajas
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Barcos repletos de cajas

El barco que más pesca ha realizado esa noche. Sardinas y boquerones, principalmente.

Foto: Luis Miguel Añón (CG)

Separación del pescado
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Separación del pescado

Las sardinas y los boquerones son separados antes de la subasta en la lonja.

Foto: Luis Miguel Añón (CG)

Pescado fresco
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Pescado fresco

Primer plano de una captura de boquerones recién salidos de las costas del Empordà. Estos tendrán un precio inferior a las sardinas en la lonja, que son las más deseadas por los pescadores.

Foto: Luis Miguel Añón (CG)

Los pescadores arreglan las redes...
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Los pescadores arreglan las redes...

Durante el proceso de pesca, las redes pueden verse dañadas por la fuerza de los peces y del mar, e incluso, si algún depredador como el atún cae en ellas.

Foto: Luis Miguel Añón (CG)

...mientras el pescado entra en la lonja
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...mientras el pescado entra en la lonja

Las cajas azules se colocan apiladas en el centro de un espacio central de la lonja, desde donde son divisadas por los potenciales compradores.

Foto: Luis Miguel Añón (CG)

Mucho pescado, al suelo
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Mucho pescado, al suelo

Durante el transporte desde las embarcaciones a la lonja, muchos de los pescados acaban en el suelo, perdiendo parte de las capturas en el trayecto.

Foto: Luis Miguel Añón (CG)

La lonja: una hora en ebullición
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La lonja: una hora en ebullición

El silencio imperante de la lonja se rompe durante apenas una hora: alrededor de las 7.30 horas, cuando empieza la subasta.

Foto: Luis Miguel Añón (CG)

Ya está todo el pescado vendido
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Ya está todo el pescado vendido

En la imagen, cajas de pescado fresco ya adquiridas por comerciantes y restauradores.

Foto: Luis Miguel Añón (CG)

Fin del día de pesca
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Fin del día de pesca

El toro de la lonja carga el pescado en los camiones de los compradores --en la imagen--. Este es el último paso con el que los marineros se van a dormir. No volverán a faenar hasta la noche siguiente. El mundo despierta, mientras para ellos es hora de dormir.

Foto: Luis Miguel Añón (CG)