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La ciudad de la justicia de Barcelona y L'Hospitalet de Llobregat en una imagen de archivo / EUROPA PRESS

La fiscalía pide 21 años de prisión por explotar a un anciano enfermo para mendigar en Barcelona

Un matrimonio le engañó para que se trasladase de Rumanía a la capital catalana y le aseguró que “ganaría abundante dinero”

5 min

La fiscalía pide 21 años de cárcel para un matrimonio por engañar presuntamente a un anciano enfermo. Le convencieron para trasladarse de Rumanía a Barcelona y, una vez en la ciudad, le obligaron a mendigar “en circunstancias deplorables”. Es de las primeras veces que llega a juicio un caso de trata de seres humanos aplicado a la mendicidad, normalmente se vincula a delitos de prostitución.

El ministerio público atribuye a los acusados, en prisión preventiva, un delito de trata de seres humanos en concurso con otro de mendicidad, según el escrito de calificación provisional, al que ha tenido acceso Efe. También consideran otros dos más de lesiones a los individuos, y les exige el pago de una multa de 90.000 euros y más de 134.000 euros como indemnización.

Engaño para el traslado de Rumanía a Barcelona

Entre 2016 y 2018, según ha explicado la fiscalía, los acusados se valieron de la “precaria situación y penuria” en la que vivía la víctima, de 71 años, para engañarla y conducirla hasta Barcelona. Una vez en la ciudad lo explotaron para que mendigara sin proporcionarle los alimentos, la bebida ni la atención sanitaria necesarias, hasta el punto que tuvo que sufrir la amputación de una pierna.

En septiembre de 2016, el matrimonio ofreció a la víctima, que era “viudo, sin hijos, sin empleo, sin subsidio económico, con escasos recursos económicos” y “padecía limitaciones” de movimiento, la posibilidad de mudarse con ellos a Barcelona para ganar “abundante dinero”. El hombre aceptó la oferta al creer que era “generosa” y “una oportunidad para mejorar su vida”. No obstante, una vez llegó a la capital catalana, le arrebataron el pasaporte para “someterlo a su control”, según ha apuntado la fiscalía, y le forzaron a mendigar de lunes a viernes de las seis de la mañana hasta las diez de la noche, sin descanso.

Gran de Gràcia y enfermedad

Los acusados llevaban cada día a la víctima a puntos turísticos. El sitio predilecto para los presuntos explotadores eran los alrededores de la calle Gran de Gràcia de Barcelona. “Le sentaban en el suelo con un panel de cartón donde expresaba que pedía limosna, le ponían un vaso de plástico para recoger el dinero y le colocaban al lado una silla de ruedas a la que, por carecer de fuerza suficiente, no podía subir sin ayuda”, ha asegurado la fiscalía.  Lo dejaban “sin documentación, sin agua ni comida bastante, sin descanso y enfermo”, su nutrición dependía por tanto de lo que le donaran los peatones e incluso tenía que hacer sus necesidades en una botella o bidón.

Los presuntos explotadores, además, lo “controlaban” para evitar que se fuera o que pidiera ayuda, a ratos le recogían la limosna recaudada y, al finalizar el día, lo devolvían a un local abandonado donde dormía “sobre una manta o planchas de cartón”. Esto intensificó más las dolencias de la víctima, a la que trasladaron a Rumanía para evitar llevarlo a un médico en Barcelona y se descubriera el pastel. Le amputaron parte de un pie. Poco después, el matrimonio lo "vendió" a un tercero en 2018 que lo explotó de igual manera. El hombre, ante el dolor, alertó a los transeúntes mientras mendigaba que alertaron a los servicios de emergencias. Sufrió la amputación de su pierna izquierda debido al deterioro nutricional y otras razones derivadas de la trata a la que era sometido.