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Fernando Escolano, jefe de Reanimación del Hospital del Mar, trató a los peores heridos del atentado de Las Ramblas / CG

El médico que trató a los peores heridos de Las Ramblas: "Vi a especialistas llorar"

Fernando Escolano, jefe de Anestesiología y Reanimación del Hospital del Mar: "La solidaridad fue total dentro y fuera del centro"

8 min

Habla el médico que trató a los heridos más graves del atentado con atropello múltiple en Las Ramblas de Barcelona el jueves 17 de agosto. Fernando Escolano, jefe de Anestesiología y Reanimación del Hospital del Mar, el centro que atendió a más afectados graves, se sincera con lo que vivió: "Vi a especialistas con mucha experiencia llorar".

En conversación con Crónica Global, el galeno recuerda cómo y dónde se enteró del ataque terrorista. "Era de los pocos jefes de servicio de guardia. Había entrado a trabajar a las 7:30 horas de la mañana. Cuando me iba, oí en un pasillo que alguien decía 'Ha pasado algo grave, lo he escuchado en al radio", explica.

La alerta la dio el jefe de la unidad de cuidados intensivos (UCI). El especialista avisó a todos los médicos con responsabilidad y organizó una reunión improvisada. "Volví a entrar en el hospital. Acudí yo, los responsables de cirugía torácica y vascular, enfermos críticos, Traumatología, Radiología. Es el protocolo de catástrofes".

15 minutos

Quince minutos después, el horror de Las Ramblas arañó el hospital. "Llegaron como ocho ambulancias medicalizadas de emergencias. Todas ellas llevaban heridos graves, algunos críticos", narra.

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Efectivos de emergencias trasladando a un herido del atentado de Las Ramblas / EFE

¿Qué situación tenían estas personas? "Había lesiones de neumotórax, roturas de huesos, traumatismos pulmonares, personas con politraumatismos y, lo más grave, los traumatismos craneoencefálicos", ha indicado el doctor.

El equipo del hospital actuó con celeridad. "Estos últimos eran los prioritarios, los llamados códigos. Había edemas que estaban causando presión al cerebro. Se requirió craneotomía descompresiva inmediata en algunos casos", señala.

Respecto al resto de heridos, el equipo de respuesta los cribó según protocolo. "Hubo derivaciones a la UCI general, al área de vigilancia de urgencias y a la UCI quirúrgica si los pacientes precisaban una intervención", enumera.

Personal voluntario

Las numerosas operaciones que se practicaron el 17 de agosto y el día siguiente fueron posibles por varios factores. "Uno, por el personal voluntario. Acudieron traumatólogos, anestesistas, cirujanos y radiólogos de sobras. Gente que estaba de vacaciones. Enfermeros de UCI que vivían cerca. Incluso algún médico jubilado", recuerda Escolano.

"De los diez quirófanos más dos por estrenar que tiene el Hospital del Mar, activamos cinco inmediatamente. En algunos trabajaban dos grupos de médicos en heridas distintas del mismo paciente. Había mucho personal. Podríamos haber trabajado en once", cuenta el facultativo.

Otra de las ayudas con la que contó la institución sanitaria fue el uso de recursos. "Los heridos más leves fueron tratados en el Centro de Atención Primaria de Urgencias (CUAP) Peracamps. Por proximidad a Las Ramblas. En nuestro caso, se dio la casualidad de que justo acabamos de estrenar las nuevas urgencias. Contábamos con más espacio".

Hervidero de solidaridad

Al músculo asistencial que puso a trabajar el hospital, se le sumó el auténtico alud de solidaridad que recibió en la zona de admisiones.

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Un turista, junto al lugar del atentado en Las Ramblas de Barcelona / EFE

"Acudió gente de todo tipo. Los cónsules y embajadores de los seis o siete países de los que recibimos heridos. Gente voluntaria a donar sangre. Traductores voluntarios que se acercaron al centro. Personas que abrían su casa a los afectados porque los habían conocido por algún motivo. O que venían a hacer compañía. Y los taxistas".

"Este colectivo montó un auténtico circuito de evacuación. Llevaban gratis a la gente a su casa en una ciudad que estaba semicortada. Yo mismo me fui del complejo médico antes de medianoche en un vehículo con una enfermera y una pareja de turistas que vino a ayudar", admite el doctor.

Quedan el dolor, el recuerdo y la bondad

Ocho días después del atentado, ¿qué recuerdo le queda a Fernando Escolano, el reanimador de los heridos más graves de la masacre terrorista en Las Ramblas?

"La imagen de la barbarie, por supuesto. Pero también el buen trabajo desempeñado aquel día. El hecho de que el hospital funcionara como una máquina engrasada. Que a las dos horas de recibir a unos 20 heridos, algunos de ellos críticos, estuviéramos de nuevo al 100% de capacidad para responder a un nuevo ataque. Un hecho que la policía no descartaba, y que finalmente sucedió en Cambrils".

El galeno baja un peldaño para fijarse en los pequeños gestos. "Heridos que se han dado los teléfonos con el médico que los atendió y siguen en contacto. La caída de la afluencia a urgencias. El sábado y el domingo, la gente venía al hospital con vergüenza. 'Ya sé que estáis muy atareados', nos decían. Las admisiones cayeron un 30%", reconoce.

La ciudadanía les reconocerá

"Nunca había vivido nada igual. El atentado de Hipercor me pilló de vacaciones, lejos de Barcelona. Lo único parecido fue el atraco al Banco Central de Barcelona, en el 1981. Yo trabajaba en el Hospital Clínic Barcelona. O la crisis del aceite de colza, donde vino gente con crisis respiratorias graves. Pero nada comparable a esto".

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Ofrendas florales y velas en el lugar del atentado en Las Ramblas de Barcelona / EFE

¿Tienen los profesionales algún trauma del día que Barcelona fue atacada? "La unidad de psiquiatría nos ha ofrecido ayuda. Yo, por mi parte, he enviado un correo felicitando a mi equipo".

"Alguna gente sí que está muy tocada: vi a especialistas con experiencia llorar junto a heridos del atentado porque habían perdido a un familiar. Pero nos queda el reconocimiento público: el sábado nos manifestaremos en la cabecera de la marcha contra el terror. Nos han guardado varios sitios", concluye el médico con orgullo.