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Una mujer pasea con tres niños con mascarillas / EFE

Farmacéuticos advierten de que el próximo colapso llegará con las mascarillas para niños

Antonio Torres, presidente de las farmacias de Cataluña, augura un nuevo caos por el material de protección cuando los menores puedan salir a la calle

6 min

El Gobierno ha fijado el 27 de abril para que los menores de 12 años puedan salir a la calle. A falta de más detalles sobre las condiciones, el Boletín Oficial del Estado (BOE) de este domingo recoge cómo tiene que ser el material de protección dirigido a los más pequeños. Un anuncio tras el que la Federación de Asociaciones de Farmacias de Cataluña (FEFAC) advierte que el próximo colapso llegará con las mascarillas para niños. Y es que el sistema informático de las boticas cayó este lunes por la mañana ante la gran demanda para adquirir tapabocas.

A pesar de que los farmacéuticos catalanes alertaron, semanas atrás, del riesgo de colapso tras el anuncio de la Generalitat del reparto gratuito de millones de mascarillas, la advertencia no ha evitado que los boticarios hayan pasado de las 6.000 peticiones de dispensación habituales a más de 100.000 durante las primeras horas de la pasada jornada. Una situación que ha bloqueado el sistema y que podría repetirse cuando comience el reparto de material de protección para los niños, señalan. “Si finalmente el día de desconfinamiento para los menores es el 27, espero que para esa fecha estén disponibles”, apunta el presidente de FEFAC, Antonio Torres.

Expansión del coronavirus

Torres explica a Crónica Global que, desde la medianoche hasta las 10:00 horas, todo funcionó correctamente pero, a partir de entonces, la gran demanda en el conjunto de Cataluña ha bloqueado el servidor. Aunque no se han registrado altercados --“gente que se molesta más, pero nada fuera de lo razonable”--, lo que más ha molestado a los boticarios catalanes ha sido “no poder prestar un servicio adecuado”.

La demanda de mascarillas satura las farmacias / EP

Es más, recuerdan que el motivo de su preocupación es la expansión del coronavirus. “Nos daba mucho miedo porque podía haber generado problemas, no en el sistema informático, sino porque la gente incumpliese el confinamiento y la distancia de seguridad, generando colas en los establecimientos. Si empiezan a hacer colas en las farmacias estamos favoreciendo el contagio”, señala Torres.

Test rápidos en boticas

Desde la federación rechazan que la administración sea la culpable del caos, y apuntan que la presión sobre ellos proviene de todos los ámbitos. “Para encontrar geles hidroalcohólicos, mascarillas, guantes y equipos de protección individual (EPI) para ámbitos hospitalarios. Al final la presión es la del Covid-19”, cuenta el representante de estos profesionales.

Sobre la realización de test rápidos en boticas, práctica prohibida, Torres señalan que desde FEFAC no tienen constancia, aunque admite: “Nos los están ofreciendo hasta en la sopa. Ahora, que alguien, en las 3.227 boticas de Cataluña, lo haga, puede ser”. Y es que quienes se los ofrecen son “los mismos proveedores de mascarillas o guantes sin la adecuada certificación. Llegan correos a mansalva ante el desabastecimiento y no llegamos a saber muy bien quien está detrás”, relata.

Regulación de los precios

Ante una posible regulación gubernamental de los precios del material de protección, desde FEFAC manifiestan su rechazo “a que se utilice la farmacia para obtener resultados lucrativos. Eso coloca a los farmacéuticos en una situación muy compleja. Por una lado, la demanda de guantes y mascarillas mientras, por otro, los distribuidores los ofrecen a precios muy elevados. Ahí surge el dilema: comprar y vender carísimo o, no comprar, y no dar servicio al ciudadano. En general, se ha optado por la segunda si el importe no es razonable, porque nadie quiere que le utilicen para que se enriquezca un tercero”, detalla Torres.

Imagen de una farmacia operando con las restricciones del estado de alarma por la pandemia / EFE
Imagen de una farmacia operando con las restricciones del estado de alarma por la pandemia / EFE

Eso sí, los boticarios catalanes consideran positivo fijar precios para toda la cadena. “No vale de nada que se regule el precio de venta al público (PVP) si no se regula el precio de coste”, señala. “¿Qué sucede cuando intervienes un mercado ante la escasez? Se genera otro paralelo para proveer esos productos sin ningún tipo de control ni certificación, y eso supone un riesgo”, advierten desde FEFAC.

Pero fijar el precio de coste no está en la mano del Gobierno español, por lo que la medida puede acabar en el desabastecimiento, dado que nadie va a comprar a un precio por encima del PVP fijado oficialmente.

Dudas médicas y material de protección

Durante los primeros días de pandemia, cuenta Torres, la tarea de los farmacéuticos “fue aportar información y tranquilidad a los ciudadanos, ya que los servicios, tanto telefónicos como hospitalarios, estaban colapsados, y nos convertimos en un agente para despejar miedos y dudas.

A medida que la situación ha avanzado, sigue habiendo consultas, pero hemos pasado más a la búsqueda del material”, concluye.