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La vuelta al cole preocupa a las familias / EP

Expertos y familias rechazan el plan de la vuelta al cole de la Generalitat

La falta de instrucciones aboca a los centros educativos al caos: “Estaremos como al principio de la pandemia”

7 min

Los interrogantes sobre la vuelta al cole siguen acumulándose cuando solo queda un mes para que empiece el curso escolar. Pese a que el último plan de la Generalitat fija el protocolo de actuación ante un caso de coronavirus, no aclara a las familias cómo se evitarán nuevos contagios.

Los expertos también tienen sus dudas. Para los pediatras y profesores aún no se han resuelto cuestiones como la gestión de las zonas comunes o la disponibilidad de espacios adicionales para esponjar las aulas. Demasiadas preguntas para las que el Govern no tiene respuestas.

Falsos 'grupos burbuja'

Todas las fuentes consultadas critican la sobredimensión de los grupos burbuja o, como los denomina el Govern, grupos estables de convivencia. Aunque con ellos se pretendía reducir el número de alumnos por aula, la cifra ha terminado equiparándose a la ratio habitual en las escuelas catalanas. De hecho, la Consejería de Educación no ha establecido un tope de alumnos para no pillarse los dedos, ya que para aumentar los grupos es necesario contar con recursos humanos y materiales de los que muchos centros carecen.

Manuel Pulido, secretario general de la Federación de Educación de CCOO, señala negativamente este cambio de criterio del ejecutivo autonómico: "En junio, rechazaron desdoblar los grupos, por lo que también se evitó buscar más equipamientos o dotar a los centros educativos de más personal". El portavoz sindical es tajante: "El panorama es negativo y en octubre podemos tener la mayoría de escuelas cerradas".

El debate de la mascarilla

Cuando Quique Bassat, pediatra y miembro del Instituto de Salud Global (ISGlobal), formuló en junio esta propuesta pensaba en un máximo de 20 alumnos, en vez de los 25 o 30 que maneja la consejería. El médico subraya la ineficacia de la medida: "La racionalidad de estos grupos es permitir que no deban ir con mascarilla. Evidentemente, un grupo de 10 es más controlable que el mismo tamaño de la clase. Así, los grupos burbuja no sirven y pierdes la oportunidad de actuar con una buena estrategia de prevención".

 

 

Josep Bargalló durante la rueda de prensa / YOUTUBE

Si esto se combina con la falta de obligatoriedad de la mascarilla en estos grupos de convivencia, para Bassat, "puedes tener clases enteras que hagan lo que quieran". "La mascarilla debe llevarse en todo momento en mayores de seis años. Entiendo que sea una molestia, pero es una de las pocas herramientas que sabemos que funcionan", explica el pediatra. Sin mascarillas y sin colectivos reducidos de niños, será difícil mantener a raya el virus. "Estaremos como al principio de la pandemia", zanja.

Instalaciones deficientes

A esta ausencia de cubrebocas se suman las advertencias sobre la mala ventilación de las instalaciones educativas. El presidente de COGITI (Consejo General de Colegios Oficiales de Graduados e Ingenieros Técnicos Industriales), José Antonio Galdón, remarca que "en la inmensa mayoría de centros el único sistema de ventilación son las puertas y ventanas".

La entidad alerta que los ambientes viciados favorecen la transmisión del patógeno y pide soluciones de emergencia para minimizar este riesgo. Una de ellas sería la adaptación curricular propuesta por Bassat para llevar a cabo actividades en el exterior. Pero al igual que la asignación de gimnasios o bibliotecas para ampliar los espacios lectivos, esta alternativa tampoco ha sido prevista por la Generalitat.

Dificultades prácticas

Otras voces como la de Juanjo García, investigador jefe del proyecto Kids Corona del Hospital Sant Joan de Déu, destaca la compleja materialización de las recomendaciones sanitarias: "Serán las escuelas las que tendrán que encontrar soluciones a medida para evitar que se usen espacios al mismo tiempo, garantizar la ventilación de las aulas, aumentar las franjas horarias en el patio... cada centro deberá hacer lo que mejor le convenga".

Esta indeterminación es la que intranquiliza a los padres y las madres. Belén Tascón, presidenta de FaPaC (Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos de Cataluña), denuncia el nulo trabajo de prevención realizado. Esta madre pone un sencillo ejemplo práctico: "En mi escuela solo contamos con una puerta de acceso. Si se ha previsto que cada grupo tenga diez minutos para entrar, y suele haber dos grupos por cada nivel de primaria, tenemos 18 grupos que tardarán 180 minutos en entrar". Estos problemas organizativos se han delegado en cada dirección escolar sin que el Govern haya aportado todavía instrucciones claras.

Clases presenciales sin garantías

Tascón da la puntilla: "Si no trabajamos la prevención, volveremos a tener muchos confinamientos y aparecerán los mismos problemas que tuvimos con la educación telemática".

La portavoz de las asociaciones de padres y madres se refiere a las desigualdades materiales que se agudizaron durante el estado de alarma. Garantizar que no vuelva a suceder dependerá del buen hacer de los profesionales, que deberán actualizar su forma de trabajar sin contar con el respaldo de la Generalitat. La prueba de fuego arranca el próximo 14 de septiembre.