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Dos mujeres sin distancia de seguridad pero protegidas con mascarillas / EFE

Un estudio asegura que las medidas de protección individual podrían evitar la vuelta de la pandemia

España sortearía la caída en una nueva ola de contagios si la tasa de transmisión se redujera a la mitad, según los cálculos de ISGlobal

3 min

La segunda ola de coronavirus podría evitarse, según un estudio llevado a cabo por ISGlobal. Pero, para ello, es necesario que cada ciudadano se responsabilice de sus actos y siga las pautas para evitar contagios: distancia de seguridad, uso de mascarilla e higiene de manos. 

Xavier Rodó, jefe del programa de Clima y Salud de este centro de investigación, ha asegurado que el comportamiento individual será clave para disminuir y --en el mejor de los casos-- evitar que la ciudadanía española sufra por segunda vez la pandemia de forma masiva. "Si conseguimos hacer reducir la tasa de transmisión un 30%, podemos reducir considerablemente la magnitud de la próxima oleada. Reducirla en un 50% podría evitarla completamente", ha indicado. 

Previsión de futuro

El estudio de ISGlobal, publicado en la revista especializada Nature Human Behavior, presenta proyecciones sobre la evolución del coronavirus a nivel mundial y cómo afecta tanto las medidas de desconfinamiento como de protección personal en su desarrollo. Este modelo es especialmente relevante en los países que aún no han alcanzado su pico de contagios, ya que permitiría evaluar las políticas de control y minimizar el número de casos y muertos según defiende Leonardo López, coautor del estudio. 

Los resultados del estudio muestran que la duración del primer confinamiento afectará al momento y la magnitud de las olas posteriores. Defienden que las estrategias de desconfinamiento gradual "siempre resultan en un menor número de infecciones y muertos, en comparación con procesos de desconfinamiento muy rápidos".

Una desescalada gradual

En aquellos países que, en la actualidad, se enfrentan a un alto impacto del coronavirus en la sociedad, los investigadores del ISGlobal destacan la necesidad de un encierro de la población de, como múnimo, 60 días. Tras este periodo vendría lo que en España se conoce como "la desescalada", que debería ir abriendo las posibilidades sociales poco a poco para disminuir el riesgo de segundas olas.

Rodó ha considerado que la "falta de información fiable" sobre el número de personas infectadas y el grado de inmunidad dificulta la evaluación de los riesgos --y, en consecuencia, de cuándo es conveniente comenzar a desconfinar a la población. Sin embargo, asegura que el empoderamiento social mediante el uso de mascarillas, la higiene de manos y el distanciamiento social "es clave para parar la transmisión viral". "Esto podría eliminar la necesidad de futuros confinamientos", defiende.