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Una mujer se dispone a usar su teléfono móvil, donde 'se encuentra' la pareja creada a medida / EFE

Estoy saliendo con una aplicación de móvil

Las nuevas tecnologías permiten crear parejas virtuales que escriben WhatsApps, mensajes de voz y hasta una postal

5 min

En Her, un film dirigido por Spike Jonze en 2013, un solitario Joaquín Phoenix acababa enamorado de un sistema operativo. Ahora, gracias la próxima aparición de Alex and Alice, un app para los que carecen de pareja, dicho argumento ha dejado de pertenecer al terreno de la ciencia ficción. Su presentación así lo confirma: "¿Te has sentido solo alguna vez? Quiero que me cuentes cómo te ha ido el día, qué libros te gustan... Soy una aplicación de inteligencia artificial que crece contigo, que te entiende y que quiere compartir la vida contigo. […] Quiero conocerte".

Aunque la aplicación se encuentra aún en fase beta, otra similar llamada Invisible Boyfriend / Girlfriend funciona desde enero de 2015, año en el que su web recibió medio millón de visitas. Su éxito radica en que permite a sus usuarios crear una pareja a medida, eligiendo para ella el nombre, la edad, una historia previa de cómo la conoció o un físico de entre un dossier de fotografías. Con estos datos, la app nos remite 100 WhatsApps, 10 mensajes de voz y una postal por 15 euros al mes. Y para los que deseen una relación más estrecha, la versión premium ofrece mensajes de carácter erótico.

Las redes nos conocen

Sin embargo, habrá quien se pregunte hasta qué punto puede conocernos un aplicación de este tipo. "Parece increíble, pero con la información personal que se mueve en internet sobre nosotros pueden conocer muy bien nuestros gustos y carácter", asevera el analista informático Antoni Pérez. No en vano, Invisible Boyfriend se nutre, previo consentimiento, de nuestras cuentas de Facebook, Twitter y Spotify, así como de las búsquedas que hayamos realizado en Google. Otro asunto muy distinto es qué valor posee el vínculo que establecemos con una pareja ficticia.

"El usuario busca a una persona querida y busca el consuelo en la simulación de un ente a quien pueda amar", sostiene Francesc Núñez, profesor de Humanidades y sociólogo de la UOC. Bajo su punto de vista, aunque la relación no sea real, sus "beneficios emocionales son evidentes porque generan emociones reales y satisfacción personal". Menos partidaria de estas apps se muestra, Mireia Cabero, profesora de Estudios de Psicología de la UOC, para la que el "perfil de usuario es el de un individuo que tiene una incapacidad puntual o duradera para empezar una relación amorosa real, que tiene miedo al fracaso, frustraciones acumuladas o baja autoestima".

"Sintómatico" de nuestros tiempos

Igualmente crítica es la visión de la psicóloga de adultos Eva Velázquez, que considera este servicio "sintomático" de los tiempos que corren: "Este fenómeno guarda relación con el actual culto a la imagen, en la que ésta cuenta más que la realidad". En este sentido, se pregunta: "Los usuarios que emplean esta app, ¿realmente quieren tener pareja o solo representar que la tienen ante los demás?". La anécdota que dio origen a Invisible Boyfriend parece darle la razón. Y es que su creador, Matt Homann, relata que el proyecto es el fruto de la desesperación que vivió tras su divorcio pero, también, de la presión social que sentía por no tener pareja.

Por otro lado, Velázquez recuerda que una relación virtual, aunque pueda funcionar como "divertimento", a la larga puede generar un vacío. En cambio, "las relaciones de verdad evolucionan a lo largo del tiempo, creando rutinas de conocimiento que la enriquecen". Esto no significa que éstas últimas sean idílicas, "ni mucho menos", pero, para la psicóloga, ahí radica precisamente su atractivo: "La baja tolerancia a la frustración, propia de nuestra época, nos empuja a soluciones fáciles, obviando que una vida sin conflicto es mucho menos interesante".