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Albert Cavallé, conocido como 'el estafador del amor' durante su declaración ante el juez / TSJC

El ‘estafador del amor’, de nuevo ante el juez: “Vivíamos a ‘full’”

La defensa de Cavallé solicita su libre absolución al entender que la víctima pidió los créditos bancarios y entregó grandes cifras de dinero a su defendido voluntariamente

9 min

Albert Cavallé ha vuelto a sentarse en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial de Barcelona este jueves. Lo ha hecho como presunto autor de un delito continuado de estafa, un delito continuado de apropiación indebida y un delito de acusación falsa.

Esta vez, quien lo ha llevado frente al tribunal es una mujer catalana que convivió bajo el mismo techo con su estafador entre marzo y mayo de 2016, tiempo suficiente como para que, el que consideraba su pareja sentimental, le sisara más de 60.000 euros, un Jeep Cheeroke, un televisor y un teléfono móvil de última generación.

 

 

Detención d'Albert Cavallé (mayo 2021) / CG

Un bróker en bancarrota

La víctima ha relatado ante el tribunal que conoció al bautizado como el estafador del amor en diciembre de 2015 e iniciaron enseguida una relación sentimental. Él le contó que trabajaba en un reputado negocio familiar, propiedad de su padre, dedicado a asesorar a otras empresas para invertir en bolsa y ampliar así su patrimonio.

Poco tiempo después, le comunicó a su pareja que la empresa familiar estaba atravesando un mal momento y que había sido multada por Hacienda. Por ese motivo, sus cuentas bancarias habían sido bloqueadas y no podía disponer de los fondos.  A partir de ese momento, Cavallé comenzó a pedir prestadas pequeñas cantidades de dinero a su novia para pagar hoteles y restaurantes con la condición de que se lo devolvería. Sin embargo, esta dinámica “fue in crescendo”.

Usurpaba su identidad para solicitar préstamos

Durante los escasos seis meses que Cavallé compartió con la víctima solicitó una multitud de préstamos bancarios y tarjetas de crédito, bien presionando a su pareja sentimental para que los gestionara o bien haciéndose pasar por ella, usurpando su identidad y utilizando sus datos. “Se han pedido créditos con mi consentimiento y otros sin consentimiento”, ha aclarado la mujer.

Además del pufo, Cavallé registró un Jeep Cheeroke pagado por la víctima a su nombre. “El coche era para mí, lo compré a mi nombre y lo pagué yo, pero él fue quien contactó con el vendedor y gestionó la compra porque decía que sabía más de coches”.

Se apropió de un Jeep

Así lo ha confirmado el empleado del concesionario en el juicio. “La financiación póngala a nombre de mi pareja pero el vehículo regístrelo a mi nombre”, le pidió Cavallé el día de la compra. La sorpresa de su novia fue descomunal al enterarse, mientras realizaba unas gestiones en Tráfico, que el coche estaba a nombre de él.

Además, se quedó con un televisor valorado en más de 1.000 euros pagado por la víctima y con un móvil de última generación, también propiedad de ella, que dijo haber perdido.  Sin embargo, lo que hizo en realidad fue revenderlo a un tercero a través de Wallapop, extremo que ha confirmado hoy el comprador, en calidad de testigo, en el juicio.

Le confesó que era adicto a estafar a mujeres

La chica descubrió que no era la única víctima al leer en su ordenador personal una conversación de Cavallé con otra mujer que le decía que “no se podía creer que siguiera estafando a mujeres”. “Tuvimos una gran discusión en casa y me confesó que tenía varias denuncias, que había estafado a otras chicas y que tenía un problema de adicción a esto”, ha explicado la afectada ante el tribunal. Sin embargo, incluso después de denunciarlo, continuó realizando compras por internet con sus tarjetas.

Casi seis años después del inicio de este infierno, la víctima continúa endeudada por los pufos generados por Cavallé. “Nunca había pedido créditos. Ahora pago 600 euros de préstamo al mes y he tenido que ser avalada por mi padre”. Además, ha explicado que ha tenido que vender su coche para hacer frente a los costes que le ha supuesto el proceso legal y la terapia psicológica derivada de este engaño, por lo que reclama una indemnización.

De bróker a amo de casa

Albert Cavallé ha aprovechado este nuevo litigio para echar balones fuera. El lover, que ya tiene tablas a la hora de responder a los interrogatorios de los tribunales, se ha presentado como un hombre dedicado al cuidado de la casa, volcado en la realización de las tareas domésticas y en los perros que compartía con su pareja.

“Vivíamos muy bien, fueron unos meses muy a full, muy fuertes”, ha reconocido a preguntas de su letrado. No obstante, se ha escudado en que quien solicitaba los créditos para mantener ese elevado ritmo de vida era ella. Cavallé ha explicado que la mujer solicitó dinero para ir a esquiar, para comprarse coches y capricho que compartían como pareja, pero que él nunca usurpó su identidad. “Ella era la gestora de esto”, ha zanjado. Además, ha negado que utilizara las tarjetas de su pareja porque, dice, no tenía las claves. “Cada uno tenía sus claves de la tarjeta, ni yo tenía las de ella ni ella las mías”.

Una veintena de afectadas

La estrategia de defensa del estafador del amor se ha basado en afirmar que la víctima solicitó los préstamos por voluntad propia y recibió el dinero en su cuenta, por lo que ha solicitado la libre absolución del acusado. “No hay intervención de Cavallé”, ha alegado la defensa en lo relativo a la solicitud de créditos bancarios. Tampoco admite que su defendido hubiera usurpado la identidad de la denunciante. “No es tan fácil para un hombre hacerse pasar por una mujer a la hora de realizar esas gestiones”. Además, ha anunciado que tomarán medidas legales contra la presunta víctima por un delito contra la intimidad al haber utilizado un móvil de Cavallé en el que leyó varias conversaciones de Whatsapp con otras mujeres.

La versión de Cavallé podría haber resultado creíble si no fuera por los antecedentes que lo preceden. Este nuevo proceso judicial en su contra, por el que el fiscal solicita para él tres años de prisión, se suma otras tres sentencias condenatorias también por estafa. El periplo judicial no ha hecho nada más que empezar para este presunto estafador del amor, que tendrá que responder a las acusaciones de 23 mujeres por haberles robado dinero y otros objetos de valor.