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Imagen de peces nadando en el mar / PIXABAY

Especies tropicales llegan al mar Mediterráneo

Un estudio europeo estima que unas 75 especies han sufrido cambios en su distribución en el entorno marítimo del Mediterráneo

María Díaz
3 min

El testimonio de quinientos pescadores que faenan en el mar Mediterráneo ha servido para concluir que especies procedentes de aguas tropicales han pasado a formar parte de la fauna mediterránea. La revista científica Global Change Biology ha sido la encargada de publicar los resultados de un estudio coordinado por MPA-Adapt, un proyecto cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional de la Unión Europea (UE).

Según los datos recopilados con las entrevistas personales a una parte representativa de los pescadores de nueve países vinculados con el mar Mediterráneo, el MPA-Adapt concluye que “el cambio climático y la actividad humana están causando una gran redistribución de especies vivas en todo el planeta” y que, en el caso del mar Mediterráneo, “ya son vivibles incluso en las áreas marinas protegidas”.

Irreversible

La investigación determina que la llegada de especies marinas procedentes de otros climas a ecosistemas naturales como el Mediterráneo se puede considerar “en gran parte como irreversible”. “El fenómeno se extiende a lo largo de enormes espacios naturales que pueden ser muy difíciles de monitorizar con métodos tradicionales y los recursos disponibles”, afirman desde MPA-Adapt.

De ahí que las entrevistas a los pescadores hayan sido fundamentales para determinar que un total de 75 especies marinas han sufrido cambios de distribución en el mar Mediterráneo. Entre las especies tropicales que los pescadores han atisbado en aguas mediterráneas se encuentran el lagocephalus sceleratus, más conocido como el pez sapo plateado, o el ptoris antennata, popularmente llamado pez león.

Coordinador de investigación

En esta investigación sobre las invasiones biológicas marinas en el Mediterráneo, el MPA-Adpat ha contado con la ayuda y colaboración de equipos de trabajo procedentes de los países implicados (Italia, Turquía, Eslovenia, Líbano, Chipre, Grecia, Túnez, Montenegro y Albania).

En el caso de España, ha sido el Instituto de Ciencias del Mar (ICM- CSIC) de la ciudad de Barcelona el que ha participado activamente en él. Tanto es así que Joaquim Garrabou, uno de los científicos del instituto, ha sido el coordinador del proyecto a nivel europeo. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Comisión de Ciencia del Mediterráneo (CIESM) también han colaborado en el estudio.