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El presidente del RCD Espanyol Chen Yansheng (i) y el presidente del FC Barcelona Josep Maria Bartomeu (2d) en el partido del sábado / EFE

El Espanyol pierde 4.000 socios en cuatro meses

Crece el malestar entre los seguidores del club perico por lo que consideran una mala gestión de la entidad, que ha subido los precios de los abonos

12.12.2018 21:04 h.
3 min

La gestión del director general del club de fútbol Espanyol, Roger Guasch, está en el punto de mira de una buena parte de la afición españolista. En sólo cuatro meses, desde el inicio de la liga, se han dado de baja alrededor de 4.000 socios “de asiento”, los que más pagan en el Real Club Deportivo, según ha podido saber Crónica Global.

El motivo, la “estrategia comercial de Guasch, que ha subido los precios de forma desmesurada”, afirman socios pericos que acusan al nuevo dirigente del club de “protagonismo excesivo”. “Quiere salir en todas las fotos, no tiene idea de futbol y ha sumido al club en un malestar que está contribuyendo al alarmismo”, se quejan.

Desánimo en las peñas

Lo que más temen los socios es que “el desánimo está cundiendo en las peñas” y será una “mala noticia para el club si esta crisis llega al vestuario”, que no está pasando tampoco por su mejor momento. “Están cargándose el sentimiento perico”, apuntan socios que se han dado de baja por “la política destructiva” de Roger Guasch, y de su hombre de confianza, el director de comunicación, Agustín Rodríguez.

Algunos optan por la ironía cuando se refieren a Guasch. “Si por él fuera, ya le hubiera quitado el puesto a Mr. Chen”, el presidente del club. Otros más serios recuerdan a Guasch sus afirmaciones de hace cuatro meses, cuando dijo “que, si los socios se daban de baja por su política comercial, se iría”. “Pues, ya tarda”, replican.

También hay cierto descontento entre los trabajadores por los constantes cambios de la estructura organizativa.

El homenaje que nunca se hizo

La crisis de los pericos tuvo su punto de inflexión este sábado cuando la familia de Juan Segura Palomares asistió atónita al partido en el que esperaba un homenaje en memoria de quien había sido un referente cultural españolista, que se suele hacer con un minuto de silencio. La junta se olvidó del asunto.

A la afición también le molestó que la llotja estuviera plagada de culés –se disputaba el derbi en Cornellà-- quedando relegados los pericos “algo impensable con cualquier otra junta”.

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