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Estudiantes del programa Erasmus, cuya financiación pública requiere una 'ayuda' de los Reyes Magos / EUROPA PRESS

Queridos Reyes: traedme un Erasmus

Los padres, con un mínimo de 5.000 euros, son los verdaderos Magos de 46.000 universitarios desplazados por la UE

6 min

España empezó a enviar estudiantes Erasmus a otros países de la UE en 1987. Ese año fueron 87. Ahora, un tercio de siglo más tarde, los alumnos que optan a esta beca y otras de comunidades y fundaciones rondan los 46.000. Pero la mayoría necesitan un regalo de 5.000 euros como mínimo de Reyes o la hucha familiar.

Las estimaciones de este programa de intercambio, rey de todos los educativos, no incluyen a los universitarios que emigran de manera temporal, por su cuenta para hacer un curso o unas prácticas en empresas. 

Un millón de bebés

La Eurocámara dispuso en noviembre 20 millones de euros más para el curso 2020. Hasta los parlamentarios más euroescépticos apoyaron la subida en esta iniciativa que ha movilizado a generaciones de jóvenes euroentusiastas.

El Parlamento Europeo, donde se decide la aportación anual a las becas Erasmus / EFE
El Parlamento Europeo, donde se decide la aportación anual a las becas Erasmus / EFE

Muchos participantes consideran que esta experiencia de tres a doce meses en el extranjero les ha cambiado la vida. A algunos literalmente. La Comisión Europea estima que más de un millón de niños han nacido fruto de los romances forjados al calor de las aulas. "Fue exagerado, más propio de la picarona ironía en los campus, el calificativo de Programa Orgasmus", asegura un exvicerrector de la madrileña Universidad Carlos III. Los serios datos oficiales certifican que ya han disfrutado de esta experiencia más de 4,5 millones de jóvenes europeos en la flor de la vida.

Magia pero menos

Junto a la importancia de lo educativo o laboral, los docentes coinciden en que Erasmus es vital para desarrollar la autonomía, autoestima, apertura de miras y tolerancia. 

Nadie niega sus beneficios. Pero la magia que envuelve el curso se resiente al poner la lupa sobre el aspecto económico. La suma las ayudas posibles es claramente insuficiente para cubrir los gastos en la universidad de acogida. Tanto para sufragar la estancia en países de la categoría uno, como los nórdicos o Reino Unido, como para quienes se decanten por la categoría dos.

Críticas a la distribución 

Los estudiantes aceptados en una universidad de París o Ámsterdam reciben al mes prácticamente lo mismo que el que va a Coimbra, La Valetta o Tesalónica (hasta 370 euros). Y un estudiante de familia acomodada recibe casi la misma cuantía que otro de bajos ingresos. Las críticas de alumnos y padres con rentas bajas, que han de recurrir a trabajos precarios y préstamos, llegaron el año pasado el Tribunal de Cuentas Europeo. "Algunos estudiantes e instituciones --subrayó el organismo-- declararon que las subvenciones no son suficientes para cubrir los costes y que se necesita financiación adicional procedente de los ahorros del propio alumno o de sus padres. Esto puede desalentar la participación de los estudiantes desfavorecidos". 

Asociaciones de universitarios defienden que el programa está mal diseñado y orientado fundamentalmente a quien se lo puede pagar. "El dinero del contribuyente acaba sufragando la estancia de quienes se la podrían permitir sin necesidad de recurrir a estas ayudas", denuncia la Coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidades Públicas (CREUP).

Incoherencias autonómicas 

Las incoherencias continúan con las romerías que los estudiantes deben realizar ante las administraciones autonómicas, bancos y fundaciones para tratar de completar la beca. Afloran las odiosas comparaciones y el hispánico galimatías según cada comunidad.

Estudiantes del programa Erasmus+ / EUROPA PRESS
Estudiantes del programa Erasmus+ / EUROPA PRESS

Las ayudas varían desde 0 a 400 euros, con el típico embrollo según cada comunidad. Andalucía proporciona las más generosas, hasta 438 euros al mes durante un máximo de nueve. Por el contrario, ni Madrid ni Castilla La Mancha cuentan con un programa de estas características. Aragón se sitúa en la media, con 250 euros. Asturias ofrece 200, y Cataluña otros 200, pero con un tope de seis meses, cuatro menos que Extremadura. En la Comunidad Valenciana el cheque oscila entre 150 y 300 euros y en Galicia de 80 a 150, con un premio de 500 euros a alumnos sobresalientes. El País Vasco se limita a complementar hasta los 330 euros mensuales la ayuda estatal. Baleares y Cantabria dan 600 y 400 euros al año...

Los plazos para cobrar llevan demoras de hasta un año. En Aragón exigen un certificado de vuelta para pagar la última cuarta parte. El Ministerio de Educación ha prometido una subida de 75 euros a cada becado para este curso. Cuando se aprueben los Presupuestos Generales del Estado, claro.

Grupos geniales en las redes

El panorama exige volver a escribir a los Reyes Magos. Un alquiler, por ejemplo en París, ronda los 400 y 600 euros al mes. Solo en Portugal puede bajar a 300. Lo que algunos cobran para todo el año.

No es tan rara la existencia de grupos en Facebook y otras redes como "La beca erasmus no existe, son los padres", "Madres y padres que hablan por skype con sus hijos erasmus" o "Señoras que mandan jamón serrano a sus hijos en Erasmus". Geniales y hasta divertidos. Si no eres afectado.