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Estudiantes de ingeniería en una universidad de España / EP

Los últimos estudiantes extranjeros que quedan en España descartan volver a sus países

Alumnos españoles y de Erasmus cuentan su experiencia durante la reclusión y la desescalada

Felipe Valenzuela
6 min

La situación se repite al largo y ancho de todo el país. Cientos de estudiantes no han podido volver a sus países o han preferido no intentarlo. El cierre temporal de las fronteras y el comienzo de la reclusión por el estado de alarma para combatir la pandemia del coronavirus complicó los planes para muchos jóvenes que venían a España de Erasmus y pretendían marcharse este verano.

El caso también ocurre a la inversa. Estudiantes españoles han tenido que remover cielo, mar y tierra para volver a sus hogares. Unos procedían del extranjero, pero otros de diferentes comunidades autónomas.

Desde las Filipinas

Finn Langford lleva en Barcelona desde el verano pasado. Vino de Filipinas para comenzar a estudiar diseño de producto. “Las clases pasaron a ser online a mediados de marzo, cuando los contagios no dejaban de subir”, recuerda. No puede volver a casa porque la situación allí es más estricta que en otros países.

La capital del país, Manila, está bajo la cuarentena más larga de todo el mundo, con más de 75 días y casi 3.000 detenidos acusados de violarla. Su política de entrada y salida es muy estricta. “Antes de todo esto, habían implantado la ley marcial”, explica el estudiante, quien de momento no planea volver al menos hasta navidad.

Una estudiante extranjera en un piso compartido / EP
Una estudiante extranjera en un piso compartido / EP

Clases online

Paula Ruiz es una estudiante que fue a Madrid en octubre. “Cuando pasó todo lo del estado de alarma, muchos se marcharon. La primera de mis compañeras que lo hizo volvió a Tenerife”, indica la joven, que dejó Vilanova (Barcelona)​ para estudiar un máster en animación. “Yo me quedé porque tenía que pagar el piso y recuerdo que no veía el tema con mucha urgencia”, añade.

Igual que Finn, Paula --que regresó desde la capital hace apenas cinco días-- comenzó a hacer clases online. “Nos costó muchísimo adaptarnos, perdimos muchas horas”, señala. Por otra parte, Finn asegura que la motivación no abundaba en las horas lectivas. “Tienes que estar demasiadas horas delante de un ordenador, eso te afecta”, relata. “Este verano viajaré por España o por Europa, al menos ya se puede salir a la calle”, concluye.

Motivo de causa mayor

“En el AVE, la policía nos paró a todos preguntándonos el motivo por el que volvíamos. Tenía que ser de causa mayor”, cuenta Paula, quien llevaba un justificante de que su contrato se acababa este junio. “Estaba hecho a mano y el agente dudó un poco, pero también llevaba el justificante de la universidad, una planta y una silla de escritorio. Al final me creyó”, explica.

El viaje de regreso fue más complicado para Clara Sanz, estudiante de Ingeniería Civil. Tardó 15 horas en volver a casa desde Holanda. “Mi Erasmus acababa a finales de junio, pero cerraron la universidad y muchos de mis amigos comenzaron a marcharse”, indica la estudiante. “Cuando vi, a finales de abril, que iba para largo, decidí volver”, añade. No obstante, el camino de vuelta fue complicado, no había vuelos directos a Barcelona. “Cogí dos trenes hasta Ámsterdam, desde allí viajé a Frankfurt, luego a Barcelona para finalmente llegar hasta Tarragona”, relata.

Estudiantes extranjeros en la escuela de formación de Skoda / EP
Estudiantes extranjeros en la escuela de formación de Skoda / EP

Clases de madrugada

Quienes han decidido quedarse en Barcelona hasta nuevo aviso son los hermanos Talitha y Hugo Salcedo. Llegaron hace diez meses, ella para estudiar en la Escuela de Diseño y Moda y él en ESADE. “No he vuelto a casa porque para hacer las clases online tendría que levantarme a la una de la mañana y estar despierta hasta las siete”, explica Talitha, poco después de lamentar que la situación en Estados Unidos es peor que la española.

Con casi dos millones de infectados y más de cien mil muertos, el país norteamericano lidera el ránking mundial. Por otra parte, Hugo asegura que no se fue porque no sabía si podría volver a España en los próximos meses. De momento, al igual que cientos de estudiantes, los hermanos Salcedo se alegran de la llegada de la desescalada y prometen recordar con detalle haber pasado una cuarentena en un país extranjero.