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Enfermera de la UCI durante la pandemia de coronavirus / EFE

Enfermera de la UCI de Sant Pau: "Si vuelven los contagios no sé si seremos capaces de soportarlo"

Mar Vega, supervisora de la unidad de críticos, detalla la sobrecarga física y emocional de los sanitarios durante la pandemia

8 min

Mar Vega lleva más de 22 años ejerciendo como enfermera en el Hospital de Sant Pau. Los seis últimos en la unidad de cuidados intensivos (UCI), donde ejerce como supervisora. Durante su día a día está acostumbrada a tratar con pacientes críticos, pero lo que ha vivido durante la pandemia le resultaba “impensable” dos meses atrás. La capacidad del centro pasó de 30 hasta 100 camas para enfermos graves de Covid-19. Una situación que ha causado una sobrecarga tanto física como emocional entre el personal sanitario. Ahora que la situación parece haberse estabilizado, esta profesional advierte: “Si vuelven los contagios, no sé si seremos capaces de soportarlo”.

--PREGUNTA. ¿Cómo era un día de trabajo antes de la emergencia sanitaria?

RESPUESTA. Una UCI polivalente con los pacientes más graves de varias especialidades médicas y de las quirúrgicas: los operados por insuficiencia cardíaca y los pacientes de coronaria. Un día a día normal, con presión, en función de la cantidad de pacientes o de los quirófanos que haya, pero --con el coronavirus-- hemos pasado de tener 30 camas a llegar a 100. En cualquier esquina que se pudiese, montábamos algo.

--P. Junto al aumento de afectados , enfrentarse a una enfermedad desconocida…

R. No desconocíamos el tipo de paciente, pero sí el virus. Nosotros estamos acostumbrados a atender a pacientes con este distrés respiratorio --enfermedad pulmonar inflamatoria aguda--. Algunos pacientes con gripe lo sufren anualmente, pero llegaban de forma, entre comillas, más ordenada. Y con la pandemia, los pacientes llegaban de seis en seis, de siete en siete y a cada cual más grave, y la premura de ir colocándolos, o ir montando UCI en sitios que no teníamos habilitados como tal, para que cupieran todos.

Enfermeros atienden a un paciente con coronavirus / EFE
Enfermeros atienden a un paciente con coronavirus / EFE

--¿Qué necesidades especiales tienen los pacientes graves con coronavirus?

Vienen con problemas respiratorios, como una gripe, pero empeoran muy rápidamente. Era como si hubiera pacientes clones, que entraban respirando mal pero que en pocas horas evolucionaban como un enfermo grave de UCI que precisaba intubación, ventilación mecánica, y hay que ponerlos boca abajo.

--Que los sanitarios extremen la precaución en la unidad de críticos ya es habitual. ¿Durante la pandemia aún más?

Sí, aunque es un virus respiratorio, no se ha propagado de la misma manera que una gripe. Se ha extendido y se contagia muy rápidamente y es verdad que la evolución a una gravedad extrema es muy rápida. En una UCI siempre se extreman las precauciones, siempre hemos tenido pacientes aislados, por diferentes virus o bacterias, lo que pasa es que el equipo de protección individual (EPI) que hemos tenido que utilizar frente al Covid-19 es mayor: una mascarilla superior y bata impermeable. Es acostumbrarse a trabajar todo el turno así.

--Pacientes aislados y sin visitas. ¿Requiere también una labor de acompañamiento por parte de los sanitarios?

Hacía un año que nosotros habíamos hecho la UCI abierta, es decir, siempre había pacientes graves acompañados por alguien, las 24 horas. Y de un plumazo se tuvo que cerrar, pero la mayoría venían muy graves, se intubaban y se sedaban. La información médica a la familia se ha facilitado por teléfono, y hablábamos con ellos todas las veces que lo necesitan.

Un profesional de la salud protegido contra el coronavirus en el Hospital del Mar de Barcelona / EFE
Un sanitario protegido frente al coronavirus / EFE

--¿Qué ha sido lo más duro, la sobrecarga de trabajo o la emocional?

El trabajo físico ha sido extremo, un non-stop, hasta que los contagios han disminuido, y esto se ha empezado a relajar un poco. Dar la vuelta a un paciente requiere a un equipo especializado, mucha gente. Es cierto que vas con mucha adrenalina, y vas haciendo, haciendo, haciendo, y solo cuando pasa el tiempo es cuando realmente caes. Al principio no nos planteábamos nada, solo trabajar y trabajar, todo el mundo renunció a permisos y vacaciones, pero el estrés mental y el miedo a llevar el bicho a casa ha sido lo único importante.

--Tras tanto esfuerzo y ver que la situación comienza a estabilizarse, ¿molesta ver cómo algunos se saltan las restricciones para evitar nuevos contagios?

Nosotros probablemente, al haberlo vivido en primera línea, somos los más responsables en casa y cumplimos todas las restricciones, porque no queremos que se repita lo que hemos vivido, porque si vuelve no sé si seremos capaces de soportarlo otra vez. Es verdad que hay que hacer un llamamiento a la población. Mucha gente lo está haciendo bien y por eso estamos mejorando pero, aunque no hay que tener miedo, pero sí respeto al virus, porque lo que hemos vivido ha sido muy duro, e impensable. Nunca imaginamos que podíamos vivir algo de este calibre, después de pasar unos atentados aquí en Barcelona, piensas que ya lo has visto todo; pues no es así. Y si encima depende de nosotros, de la población en general, da un puntito de rabia ver que la gente se salta las restricciones a la torera porque realmente ha sido muy duro y está en nuestra mano que no vuelva a pasar.

Enfermeras del Hospital de Sant Pau / HOSPITAL SANT PAU
Enfermeras del Hospital de Sant Pau / HOSPITAL SANT PAU

--Cuando dice: ‘no seremos capaces de soportarlo’, ¿se refiere a nivel asistencial?

Sí, a nivel asistencial, no porque no haya gente, porque estamos los mismos, pero es la sobrecarga física y mental durante dos meses. Si ocurre dos veces seguidas; aunque el cuerpo humano tiene límites que desconocemos, con el cansancio que llevamos encima, no sé si seríamos capaces de soportar otra vez, tan seguido, lo que hemos hecho estos dos meses.

--¿Con qué momento se queda de estos dos meses que haya sido especialmente emotivo en la unidad de críticos?

Muchos, pero tiene que pasar el tiempo para digerirlo. Cuando sucede algo malo siempre se aprende algo bueno, está claro. Nos hemos unido equipos diferentes, tanto personal médico como de enfermería, de diferentes unidades. Ya conocías a la gente, pero has trabajado codo con codo con ellos, y te das cuenta de que cuando pasa una desgracia, a veces sale algo bueno y positivo de ahí, y evidentemente me quedo con los primeros pacientes que abandonaron la UCI, fue realmente emotivo, porque estaban extremadamente graves y para ver una evolución se tarda mucho, son pacientes intubados durante más de 15 días. Muchos, por desgracia, no han salido, pero otros tantos sí. Y se les recuerda.

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