Menú Buscar
El 'Mercat de l'Abeceria', afectado por el amianto, empieza su derribo / TWITTER

Empieza el desmantelamiento del 'Mercat de l'Abaceria'

El Ayuntamiento de Barcelona inicia la complicada retirada del amianto del antiguo mercado, que se hará en tres fases

3 min

El Ayuntamiento de la Ciudad Condal ha empezado a montar andamios en las dos naves laterales del Mercat de l'Abeceria del barrio de Gràcia, a lo largo de la fachada de Travessera de Gràcia y en la calle Puigmartí, cerrados por otros andamios que se colocarán dentro de la estructura de la nave central a través de ventanas y paredes siendo confinadas, por arriba, con una lámina de polipropileno

Se trata de la primera de tres fases para derribar el viejo mercado, con 9.000 metros cuadrados de planchas de amianto en su cubierta. El procedimiento de su retirada se hará en confinamiento, con dos burbujas que se irán instalando por partes y unos sistemas de extracción de aire para evitar que las partículas de fibrocemento puedan salir al exterior.

Derribo fase a fase

El entramado de andamios y la colocación de las burbujas darán paso al primer derribo, la nave lateral de Travessera de Gràcia. Y la segunda será la de la calle Puigmartí. En una tercera fase, se colocarán andamios en las naves laterales hasta la altura de la nave central, para poder cubrirla y confinarla.

Vista lateral del 'Mercat de l'Abeceria', precintado por contener amianto / TWITTER
Vista lateral del 'Mercat de l'Abeceria', precintado por contener amianto / TWITTER

Una vez hecho este confinamiento y la instalación de los depresores, se retirarán las placas de fibrocemento de la nave central en tres subfases.

Un futuro incierto

L'Abeceria cerró en julio de 2018, con lo que los comerciantes fueron trasladados a la carpa del paseo de Sant Joan. Un cambio que ha beneficiado a los empresarios, que disfrutan de una mayor densidad de población junto al paseo y que ven su enterno inicial cada vez más deteriorado. 

La degradación de la propia estructura acompaña a los locales de alrededor que muestran su deseo de cerrar. Muchos de ellos ven imposible que sus edificios aguanten cuatro años de obras pared con pared, mientras se derriba el actual y levantan uno nuevo, además de los nuevos contratos de alquiler. Pero también son varios los que tratan de resistir, como la Casa Amatller que acaba de abrir sus puertas en Travessera de Gràcia.