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Una sentencia de Estrasburgo condena al Gobierno húngaro por no investigar una agresión racista.

El Tribunal de Derechos Humanos insta a jueces y policías a luchar contra el odio y el racismo

El ministerio público invoca una sentencia de Estrasburgo que condena al Gobierno húngaro por no investigar “de forma efectiva, con diligencia y profesionalidad”, una agresión racista

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“Cuando investiguen incidentes violentos, las autoridades del Estado tienen la obligación adicional de tomar todas las medidas razonables para descubrir cualquier motivación racista y determinar si el odio o los perjuicios étnicos han intervenido o no en los acontecimientos”.

Así se expresa el Tribunal de Estrasburgo en una sentencia dictada el pasado día 20 de octubre en la que se condena al Gobierno húngaro por no haber investigado las connotaciones racistas que acompañaron a los golpes e insultos que recibió un ciudadano de aquel país, de raza gitana, por parte de un grupo de agresores.

Impunidad, cero

La sentencia no exige de los gobiernos resultados, pero si la firme decisión de investigar y no dejar impune estas conductas. “La obligación que tiene el Estado demandado de investigar sobre posibles connotaciones racistas en un acto violento es una obligación de medios y no de resultado absoluto”. La sentencia reclama de los gobiernos una decidida actuación frente a los delitos de odio y racismo que acompañen a otras conductas criminales “para mantener la confianza de las minorías en la capacidad de las autoridades para protegerlas de la violencia racista”. La resolución exige, además, “eficacia, diligencia e imparcialidad a los gobiernos”.

Se da la circunstancia que, en no pocos casos, la policía y los jueces españoles, no entran a valorar la vertiente racista, xenófoba, humillante y discriminatoria que acompaña a la conducta criminal de un delincuente. Así, y a titulo de ejemplo, no es inhabitual que un delincuente detenido por robo con intimidación a un ciudadano de raza negra, al que, además, insultó, amenazó o agredió con motivo del color de la piel de su víctima, se enfrente, sólo, a la imputación policial referida al robo, sin tenerse en cuenta esas vejaciones con motivo racial.

La fiscalía se ampara en esta sentencia

Es por ello, y al amparo de esta sentencia firme del Tribunal de Estrasburgo, que la fiscalía especial contra los delitos de odio o racismo, está invocando esta sentencia en un gesto jurídico que, al margen de proteger a las victimas, pretende alertar a los poderes gubernativos de la necesidad de implicarse en esta lucha de forma eficaz y de no dejar impune algunas conductas racistas que quedan enmascaradas o, simplemente obviadas, en los procedimientos policiales y judiciales.

“Pegar a un mendigo, no debe de implicar, sólo, en quien comete ese delito, la imputación penal de unas lesiones. La policía debe de automatizar que, en esos casos, la agresión debe de ir acompañada de la imputación de otro delito, el relativo a la conducta de odio o discriminación, porque la víctima es objeto del mismo por su condición de minoría social, por su desvalimiento y por haber sido objeto de una humillación asociada al propio acto de la agresión”, ha explicado a Crónica Global, un portavoz de la fiscalía.
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