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Jordi Cinca, ministro de Finanzas de Andorra.

El socio atracador de bancos del ministro de Finanzas de Andorra

Jordi Cinca trabajó en el Grupo Orfund junto a Manuel Terrén Parcerisas, un ejecutivo que fue detenido de adolescente con unos amigos por haber vaciado la caja fuerte de una entidad en Barcelona

Cristina Farrés
5 min

Las amistades peligrosas del ministro de Finanzas de Andorra, Jordi Cinca, también incluyen un atracador de bancos confeso en Barcelona. Manuel Terrén Parcerisas fue uno de los ejecutivos que trabajó en el Grupo Orfund, la compañía de la que el político del Principado tenía el 10% del capital --mediante una sociedad con sede en Panamá-- y controlaba su gestión desde los años 90 hasta su desaparición a finales del 2000.

La misma sociedad que, sobre el papel, se dedicaba a buscar e importar oro y que ha orillado las aspiraciones de Cinca a la presidencia de Andorra al hacerse públicos los curiosos negocios que impulsó, como el tráfico de diamantes de sangre en Liberia.

El negocio que unió a Cinca y Parcerisas se ejecutó principalmente en un país vecino de Liberia, Costa de Marfil. El atracador de bancos confeso era el directivo de una de las empresas de Orfund que operaba desde Andorra, la firma Win SL, de la que el ministro de Finanzas era apoderado. La compañía se dedicaba a la búsqueda e importación de oro y gemas, de forma directa o con mercantiles de tercer nivel que estaban radicadas en la región e incorporaban socios locales.

Conflicto entre socios

Naci SA era una de ellas. La intensa actividad que mantuvo desde mediados de los 90 hasta finales de la década le propiciaron unos fondos sociales muy apetitosos ya en ese momento: 16 kilogramos de oro y 16 millones de francos africanos (24.391 euros en el tipo de cambio actual). Jordi Cinca NACI Costa de Marfil

Este capital propició un conflicto entre los socios locales de Naci y Terrén Parcerisas, como gestor de Win SL, ya que la posición en la compañía andorrana le permitía ocupar el cargo de director gerente en la empresa local. Subió incluso de nivel de forma provisional por la renuncia de su superior, un ejecutivo de Costa de Marfil, aunque fue despedido en junio de 1999.

Atraco en Barcelona en 1974

Las desavenencias acabaron ante la Corte de Apelación de Abidjan, el Alto Tribunal de la localidad donde la compañía tenía la sede social.

No era la primera ocasión en que el directivo español se veía en un juzgado para dar cuentas de su actuación. Lo había hecho antes y en circunstancias muy diferentes. Concretamente, en 1974 y ante la justicia de Barcelona acusado de haber simulado un atraco en agosto de ese año en una sucursal de Caja de Crédito para la Vivienda de la capital catalana junto a tres amigos íntimos.

Botín de 4.500 euros

Terrén Parcerisas tenía 19 años cuando entró en la oficina financiera una tarde junto a Rafael Roig Fornells y José Capeta Ibáñez, todos adolescentes, con una cuerda y un saco. Se acercaron al único trabajador que había en la oficina, Jaime Benito Núñez, y, según lo que relató en un primer momento la víctima, le obligaron a abrir la caja fuerte para después maniatarlo y pegarle. Se llevaron un botín de 750.000 pesetas (4.500 euros al cambio actual).

La investigación policial llevó a los agentes hasta varias localidades de la costa catalana en las que cuatro jóvenes de buena familia habían realizado gastos que no se correspondían con su edad. Descubrieron a Terrén Parcerisas, Roig, Capeta y Benito, el supuesto atracado, juntos.

Gastos desmesurados

Los adolescentes confesaron en las dependencias de la Jefatura Superior de Policía de Barcelona cómo habían planificado el robo con la complicidad de quien en el momento del asalto era el único empleado de la sucursal. Los agentes recuperaron 507.550 pesetas del botín en metálico repartido entre una taquilla de un club marítimo del que uno de ellos era socio y una montaña de Cabrera, donde los jóvenes habían enterrado billetes.

El resto se lo gastaron en comprar un vehículo (valía en ese momento 45.000 pesetas) y reproductores de música y varios cassettes (32.000 pesetas). El gasto de mayor envergadura, 162.450 pesetas, lo destinaron a lo que la policía puso en el epígrafe ocio durante la investigación.

Resolución en Costa de Marfil

Los cuatro jóvenes recibieron un correctivo. Terrén Parcerisas tuvo más suerte en la sociedad andorrana, ya que el juez de Costa de Marfil simplemente manifestó que no era necesario nombrar a un administrador provisional por Nanci SA mientras no se resolvía la pérdida de confianza entre los socios.

El Grupo Orfund terminó su actividad en 2002.