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Las instalaciones de Cementos Molins en Sant Vicenç dels Horts (Barcelona) / CG

La quema de neumáticos dispara el síndrome de Seseña en un pueblo catalán

Ayuntamiento y vecinos de Sant Vicenç dels Horts rechazan la autorización para que Cementos Molins incineren 20.000 toneladas de neumáticos

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En el imaginario popular en general y en el de los vecinos de Sant Vicenç dels Horts (Barcelona) en particular, permanece todavía la imagen de toneladas de neumáticos ardiendo en el municipio de Seseña (Toledo), con el consiguiente peligro para la salud pública. La decisión de la Generalitat de conceder a Cementos Molins una autorización para ampliar la incineración de neumáticos fuera de uso (NFU) ha encendido todas las alarmas, las ecologistas y las vecinales, que avisan de los efectos cancerígenos de esas emisiones.

También las del propio ayuntamiento, gobernado por ERC --Oriol Junqueras fue alcalde en esta población hasta diciembre de 2015--, que se ha unido a la Mesa contra la Contaminación de Sant Vicenç para presentar alegaciones en el procedimiento abierto por la Dirección General de Calidad Ambiental de la Generalitat. La Administración autonómica entiende que pasar de la quema actual de 5.000 toneladas de neumáticos a 20.000 toneladas no es sustancial, pues en paralelo se dejan de quemar 19.0000 toneladas de madera y CDR  (combustible derivado de residuos). Asimismo, mientras no se superen las 115.000 toneladas de residuos incinerados, que es el máximo permitido a la empresa, no es necesario modificar la licencia.

"Pedimos que no se haga demagogia con este asunto. La técnica de incineración está avalada por la Unión Europea. Se trata de una modificación no sustancial de la autorización ambiental. Esto no es un crematorio", explican fuentes de la Consejeria de Territorio y Sostenibilidad.

La ampliación no es inocua

Por su parte, fuentes de Cementos Molins --que, como otras cementeras, han irrumpido en el sector de la incineración-- aseguran a Crónica Global que la incineración de NFU cuenta con el control permanente del Gobierno catalán y que contribuirá a frenar la proliferación de vertederos ilegales y graves accidentes medioambientales como el de Seseña (Toledo).

“No tenemos nada contra Cementos Molins, pues sabemos que han invertido dinero en mejorar sus instalaciones, pero no podemos considerar inocua la ampliación de las toneladas de neumáticos quemados”, explica a este medio el concejal portavoz del Ayuntamiento de Sant Vicenç, Arnau Mata. De ahí que el consistorio se desmarque del lema vecinal “Sant Vicenç dels Horts ataca a Cementos Molins”. No obstante, el ayuntamiento cree necesario un nuevo estudio ambiental y una nueva licencia para un proyecto que, además, prevé emisiones de aguas contaminadas al alcantarillado "sin que se haya valorado su impacto ni previsto límites al vertido", indican las alegaciones vecinales.

Alegaciones

En sus alegaciones, partidos políticos, entidades ecologistas y vecinos remiten a un informe del Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud de CCOO, según el cual “la quema de neumáticos (caucho vulcanizado+aditivos) generará unas emisiones significativas (desde la perspectivas de salud y medioambiental) de PAH (hidrocarburos aromáticos policíaclicos) y de benceno con demostrados efectos cancerígenos ambos, y probables alteradores endocrinos”. Añade ese informe que se trata de elementos “muy volátiles por lo que escapan con facilidad a las técnicas de filtrados de gases" y "representan un serio problema de salud pública”.

Según Cementos Molins, el incremento de la incineración de NFU  “se hace en paralelo a un reducción de la utilización de otros combustibles alternativos, por lo que la cantidad de toneladas destinadas a valorización energética será idéntica a la de los últimos años, desde 2010”.

Fuentes de esta empresa subrayan que “no hay ninguna variación, pues se equilibra la cantidad de un combustible alternativo (NFU) con la de otros (maderas y combustibles derivados de residuos). Es una simple redistribución de los productos utilizados como combustibles alternativos”. La compañía asegura que “la utilización de NFU triturados disminuye el consumo de combustibles fósiles como el coque del petróleo porque se aprovecha el poder calorífico de los residuos. El aumento del número de toneladas de NFU supondrá un ahorro de emisiones de unas 23.400 toneladas de CO2, el equivalente a lo que producen al año alrededor de 18.000 coches”.

Frenar los vertederos ilegales

En este sentido, añaden que “la valorización energética de NFU evita el depósito de residuos en vertederos y sus consecuencias adversas asociadas, ya que los residuos abandonados pueden llegar a contaminar más que el CO2”. De esta forma, afirman, se contribuirá a frenar la proliferación de vertederos ilegales como el de Arenys de Mar --solo en la provincia de Barcelona hay detectados 19-- y graves accidentes medioambientales como el de Seseña (Toledo).

La chimenea de las instalaciones de Cementos Molins está conectada a la Red de Emisiones Atmosféricas de Cataluña, por lo que el seguimiento por parte de la Generalitat es “estricto y constante” y ofrece todas las garantías de seguridad. La Consejería de Territorio y Sostenibilidad supervisa el cumplimiento de las emisiones a través de un sistema de control telemático. La transparencia de todo el proceso es máxima".