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Sergio Ramos levanta la duodécima tas vencer el Real Madrid a la Juventus / REUTERS

El Real Madrid conquista la 'duodécima' liderado por Cristiano

La Juventus desapareció tras el empate y el Madrid aprovechó para pasar por encima con un doblete de Ronaldo, el rebote de Casemiro y la guinda de Asensio

6 min

El partido empezó tenso. La Juventus salió a jugar la última final que le quedaba para conquistar el triplete, tras hacerse con la Serie A y la Copa italiana. El Madrid, por su parte, quería hacerse con el doblete de la temporada y entrar en la historia de Europa. Conquistar dos Champions consecutivas.

Y así lo hizo. El equipo de Zidane sufrió, despertó, apostó y ganó. La primera parte fue una batalla de talento en el centro del campo. La Juve dominó los primeros 45 minutos con descaro y despertó muchas dudas en el Madrid. Higuaín y Pjanic probaron a Keylor Navas en los primeros diez minutos y el Madrid achacó sus constantes pérdidas de balón en zonas de construcción, con Modric, Kross y Casemiro desbordados.

Cambio de guión

El equipo español había perdido el control del partido, pero no a Cristiano Ronaldo. El luso no faltó a su cita habitual con el gol y en el minuto 20 abrió la lata batiendo a Buffon en el primer chute entre los tres palos del Madrid.

Los de Zinedine Zidane se adelantaron en el marcador, pero la vecchia signora aún tenía algo que decir. El conjunto de Allegri continuó con su propuesta ofensiva y tras una jugada mágica, Mario Mandzukic marcó el golazo de la final. El croata definió al palo largo de Navas con una bolea al borde de chilena que ponía las tablas en el marcador tras un control con el pecho.

Tras el empate, los blanquineros mostraron su calidad en el centro del campo con Pjanic y Dybala muy inspirados, pero sin claras ocasiones para ninguno de los dos lados.

¿Adónde fue la Juventus?

La segunda parte fue un monólogo madridista. El conjunto italiano tenía el partido donde quería, empatado a uno con un dominio claro en el centro del campo y con la portería de Buffon sin haber sufrido ningún apuro más que el primer gol de Cristiano, imparable para el portero.

El descanso no sentó bien a los italianos que desaparecieron por completo. Kross y Modric encontraron espacios e Isco sacó su magia a pasear. La Juventus no quería jugar, se encontró incómoda con las constantes oleadas del Madrid y se dedicó a detener el juego cada vez que tuvo ocasión.

Aun así, el equipo español no aflojó y Casemiro, con un chut desde 35 metros y con la ayuda de Khedira, que tocó el balón, mandó al fondo de la red el esférico. Con el marcador a favor y con 30 minutos para el pitido final, la Juve se quedó sin ideas y el Madrid aprovechó para enterrar a un rival apagado.

Cristiano, de nuevo

Cristiano aumentó la distancia en el marcador con un remate a bocajarro tras un centro de Modric. El luso puso el 3-1 y se alzaba con el pichichi de la Champions League con 12 tantos, superando a Messi, que cerró su participación con 11 goles.

El portugués no tuvo una actuación estelar, ni desbordó, ni dribló, pero lideró con sus goles a un Madrid que fue una apisonadora. Dejó claro que acepta y le gusta su rol de número nueve y que esa es su nueva y única función en el Real Madrid: marcar goles.

La guinda de Asensio

Los italianos habían encajado en 64 minutos los mismos goles que en todo el torneo europeo. La pegada ofensiva del Madrid dejó entrever la lentitud y la falta de inspiración italiana que cedió en defensa y abandonó a Buffon.

Asensio, la revelación de esta temporada, volvió a marcar en una final y maquilló el marcador para agrandar la leyenda del Madrid. Cuadrado, que entró al terreno de juego en el 66, acabó expulsado por doble amarilla tras un rifirrafe con Sergio Ramos.

No hay maldición para el Madrid

Los madrileños se enfrentaban a su segunda final de Champions consecutiva y a la maldición de la misma competición. Las estadísticas auguraban un posible triunfo italiano, ya que cada siete años un equipo de esa nacionalidad se coronaba campeón de Europa. El Madrid olvidó las premoniciones y demostró su superioridad. Conquistó su segunda Champions consecutiva, la duodécima de su historia, y cerró una temporada histórica con un doblete, 58 años después.

La pena fue para el capitán italiano, Gianluigi Buffon, que vio cómo la esperanza de lograr su último trofeo ausente en su palmarés se le escapaba de las manos. El sueño del guardameta se desvaneció tras el pitido final en el Millenium Stadium y sucumbió al rey de Europa.

El Madrid cerró la noche perfecta en Cardiff y ya cuenta con su duodécima copa de Europa. Todo un hito. 

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