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Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

El obispo de Córdoba tilda de “aquelarre químico de laboratorio” la fecundación in vitro

En su misiva semanal, y coincidiendo con Navidad, el religioso defiende un modelo de familia en el que el varón es “signo de fortaleza” y la mujer “da calor al hogar”

Redacción
3 min

“Van muy unidas. La fiesta de Navidad reúne a toda la familia. La fiesta de Navidad es una fiesta de familia”. Así empieza la carta semanal del obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, ha publicado en el portal de la Diócesis. Un arranque que podría propiciar simpatías pero que ha levantado polvareda en todo el país por cómo deriva. El obispo defiende un modelo de familia en el que acaba de llamando “aquelarre químico de laboratorio” a los niños y niñas nacidos a partir de técnicas de reproducción asistida.

“La familia humana tiene como referencia la comunidad trinitaria”, manifiesta el religioso en su escrito. Señala que “la entrada en la historia humana de Jesús se ha producido en el seno de una familia humana, con un padre, una madre y un hijo”. Aquí es dónde, según el obispo, no tiene cabida ninguna técnica de fecundación artificial.

‘Pipeta de laboratorio’

“La unión complementaria de los esposos los convierte en administradores de la vida. Del abrazo amoroso de los esposos, proceden los hijos”, escribe, “todo hijo tiene derecho a nacer de ese abrazo amoroso, que no puede sustituirse nunca por la pipeta de laboratorio”.

El obispo censura a las familias que recurren a las técnicas para propiciar la fecundación al manifestar que “muchos piensan en el derecho a tener un hijo, como si el hijo fuera un objeto, mientras que el hijo es siempre un don, un don de Dios”. Considera que “todo tipo de fecundación artificial (inseminación artificial y anónima, fecundación in vitro homóloga o heteróloga) rompe esa armonía de la creación para la que los hijos vienen al mundo como personas, fruto de una relación personal de amor entre los esposos”.

Los roles en la familia

También se permite el lujo de transmitir a sus feligreses cuál deben ser el rol de  cada uno de los esposos. El varón es “signo de fortaleza, representa a la autoridad que ayuda a crecer” mientras que la mujer “tiene una aportación específica, da calor al hogar, acogida ternura. El genio femenino enriquece grandemente la familia”. Además, asegura que “cuanto más mujer y más femenina sea la mujer, mejor para todos en la casa”.

En el caso de que alguno de los dos falleciera, “la familia más amplia --abuelos, tíos-- puede suplirla” ya que “los esposos  padres se prolongan en los hijos y, a su vez, son fruto de los abuelos que tienen hoy una importancia enorme en el equilibrio de la sociedad contemporánea”.