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El nuevo sistema se implanta sobre los testículos y cortocircuita el tránsito de espermatozoides.

El interruptor anticonceptivo

El nuevo método masculino se maneja con un 'clic', estará disponible en dos años y costará unos 5.000 euros, incluyendo implante y cirugía.

Ana Portolés
3 min

Un dispositivo de 2,5 centímetros podría revolucionar el mundo de la contracepción en los próximos años. Si hasta ahora la única posibilidad de esterilización reversible era la vasectomía, con la que la recanalización o vuelta atrás no siempre se consigue, ahora llega Bimek SLV, un invento del alemán Clemens Bimek que da la oportunidad al hombre que se lo implante de decidir, interruptor en mano, cuándo ser fértil o dejar de serlo con un solo clic.

Este dispositivo en forma de válvula se implanta mediante cirugía en los dos conductos deferentes, los tubos responsables de llevar los espermatozoides de los testículos al flujo eyaculatorio, precisamente para evitar que completen este trayecto. La intervención quirúrgica resulta muy similar a la de una vasectomía –una única y pequeña operación– y los resultados, también: el hombre puede seguir eyaculando pero sin presencia de espermatozoides en su semen.

Toda la vida

Interruptor Bimek.Una vez colocado el interruptor, que se puede llevar “instalado” toda la vida, el usuario solo tendrá que apretar un botón (que queda bajo la piel) para hacer uso de su libre albedrío en cualquier momento, sin tener que volver a pasar por el quirófano, como sí ocurre con la vasectomía.

Hay que decir que el invento está todavía en fase de testeo clínico y que de momento solo el propio Bimek lo ha insertado en su cuerpo. Pero, si antes los médicos a los que consultó para el desarrollo del dispositivo le tomaban por loco, ahora observan minuciosamente el funcionamiento del artilugio.

Posibles roces

“Mi duda es si el implante puede ocasionar heridas en los conductos deferentes, de forma queden obstruidos aun cuando la válvula esté abierta”, comentó el portavoz de la asociación de urólogos alemanes Wolfgang Bühmann. Además, al urólogo le preocupa que la válvula quede obstruida si permanece en posición “off” demasiado tiempo.

“Otros implantes hechos de este mismo material han sido bien tolerados en otras partes del cuerpo”, asegura Anneke Loos, jefa del centro de testeo de nuevos productos médicos en Hannover. “La pregunta es si causará problemas cuando sea implantado en esa área”, se cuestiona la experta.

Mientras se espera que el producto pase la fase de prueba, para la que ya se buscan sujetos voluntarios, se estima que el coste total para el usuario será de unos 5.000 euros, contando la compra del dispositivo y su implante. Si todo va bien, el Bimek SLV podría ser una realidad en solo un par de años.