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El festín de Coixet

Putin y los años del sushi

Isabel Coixet
05.03.2016
3 min

Pasear por Moscú y no encontrarse con un sushi bar es más difícil que no encontrar nieve sucia en invierno. La ciudad, con doce millones de habitantes, posee más del doble de restaurantes japoneses que New York. Los primeros años del nuevo siglo, con la bonanza económica, la subida de los precios del petróleo y el ascenso de Putin al poder, vieron un florecimiento inusual de la obsesión con la comida japonesa, tanto es así que esa década se conoce popularmente como 'los años del sushi'.

Hartos de las tradicionales tabernas, los rusos se lanzaron a cualquier símbolo de exotismo y perfeccionaron el arte de comer con palillos, pero la cosa ha ido degenerando

Hartos de las tradicionales tabernas que servían borstch (la sopa tradicional rusa de remolacha y crema agria) y pelmeni (ravioles de carne), los rusos se lanzan a cualquier símbolo de exotismo y perfeccionan el arte de comer con palillos.

Pero a partir de 2010, la cosa ha ido degenerando: al sushi tradicional, los rusos le añaden pollo, mozzarella, arenques, ingentes cantidades de mayonesa y queso crema, e incluso se sustituye el alga nori y hasta el arroz por tortillas de maíz o centeno.

La prohibición de importar productos americanos y europeos de 2014 no ha amedrentado a los forofos del sushi. Rusia es un país al que le gustan con locura los canapés y los pequeños bocados del sushi se adaptan perfectamente a este modo de engullir. Ahora, las cartas de los restaurantes italianos cuentan con un apartado de sushi. También las pastelerías y cualquier supermercado, hasta los más pequeños, ofrecen bandejas de sushi ya preparado o kits para prepararlo.

A medida que la crisis económica afecta a la ciudadanía, la confusión de los cocineros crece tambien: en Moscú no es difícil encontrar la misma franquicia que sirve pizza y sushi a domicilio, y restaurantes donde puedes comer naan (pan indio), seguir con borstch, pedir sushi y finalizar con cocktails a base de tequila.

Para rematar esta peculiar ensaladilla rusa donde todo vale, una popular cadena de sushi, Dve Palochki (palillos), acaba de incorporar la Burger Benedict a su menú: una hamburguesa rematada con huevos poché y salsa holandesa. Si el abuelo de Putin, que fue cocinero de Lenin en su casa de campo, levantara la cabeza...

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¿Quién es... Isabel Coixet?
Isabel Coixet

Isabel Coixet hace películas, va al karaoke, cocina paellas y risottos decentes, y ama las anchoas. Le gusta comer bien y detesta que le tomen el pelo. En sus ratos libres intenta rescatar unos cuantos olivos milenarios y mejorar su versión de La gata bajo la lluvia.