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Pesadilla antes de Navidad: las cenas de empresa

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Todo empieza con un mail colectivo, hecho por los más creativos de la barraca, instando al resto del personal a entregarse al jolgorio prenavideño del ritual anual de la cena de empresa, sin reservas ni excusas.

Una comisión de fiestas, que básicamente son los dos que resisten más estoicamente las críticas, y que cada año cuentan con un presupuesto mas jibarizado, busca el local que ofrece durante mas tiempo barra libre y un menú que sobre el papel siempre promete y que, invariablemente, causa diversos casos de gastroenteritis aguda.

El menú de la cena de empresa parece provenir de un mundo donde Paco Martínez Soria sigue yéndose a Alemania con la maleta de cartón y la dirección equivocada de un cuñado en el bolsillo

Vocablos que resisten heroicamente el paso del tiempo aparecen en los entremeses: 'Vol au vent de pollo y champiñones', 'cocktail de gambas, piña y palmitos con salsa rosa', 'surtido de fiambres'... Como si de una boda setentera se tratara, el menú de la cena de empresa parece provenir de un mundo donde Paco Martínez Soria sigue yéndose a Alemania con la maleta de cartón y la dirección equivocada de un cuñado en el bolsillo.

De segundo, rape alangostado o ternasco a elegir. De postre, piña al ron y repostería surtida regada con un cava de estar por casa que causará estragos en todos aquellos con fobia social que se lancen a él como si no hubiera un mañana y que terminarán morreándose en el baño del local o en el aparcamiento con quien no deben: el marido de otra, la mujer del otro, la secretaria a la que tenían manía, el ejecutivo sin dos dedos de enfrente...

Para rematar, el nefasto chupito y los gin tonics provocarán peleas, equívocos y empezarán los rumores que alimentarán las leyendas de las que se hablará durante todo el año por los pasillos y al lado de la fotocopiadora, hasta la próxima cena de empresa...