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Cartel en contra del cierre del 'Espacio del inmigrate del Raval' / FACEBOOK

El Espacio del Inmigrante combate el racismo desde el Raval

Un lugar que nace en 2013 para ofrecer atención médica gratuita y que ahora lucha por dar voz a quienes no la tienen

12.04.2019 00:00 h.
8 min

El Espacio del Inmigrante nace el 1 de enero de 2013 como respuesta a la aprobación, meses atrás, del real decreto que “excluye a las personas emigrantes del acceso a la sanidad”, explica uno de los fundadores de la iniciativa, Ulises Flores, a Crónica Global.

“Una doctora se dio cuenta de que, cuando paseaba por el Raval, la gente la paraba para pedirle ayuda”, cuenta Ulises. ¿Por qué? “No podían pagar la consulta de un médico, y además tenían miedo de acudir a urgencias, por si alertaban a la policía y los expulsaban del país", relata.

Atención médica a los migrantes

“Ella comprendió que se había generado una necesidad vital y empezó a pasar consulta en cafeterías y locutorios hasta que los vecinos, que tenían un bajo, se lo cedieron”. Es así como surge el espacio, con ayuda de unos residentes en esta zona de Barcelona. “La intención era prestar atención sanitaria a los migrantes”, explica Flores.

Esta no era su única carencia. “Poco después, nos dimos cuenta de que faltaban medios para aprender castellano y catalán, y se sumaron dos profesores. Las personas que llegaban al espacio también tenían necesidades psicológicas, y se incorporaron tres profesionales. Más adelante también dos abogados para dar asesoría legal”. Un año más tarde, “el proyecto asume una dimensión más política, y constituimos una asamblea”, señala Ulises.

Imagen de las redes del 'Espacio del inmigrate del Raval'

Imagen de las redes del 'Espacio del inmigrate del Raval'

Leyes que excluyen

¿Por qué? “Rechazamos que se hable de migrantes, sin contar con los migrantes”, denuncia. “Nos vimos solos y la única posibilidad que encontramos fue organizarnos. Por eso creamos la asamblea y empezamos a tomar decisiones para implicarnos en los procesos políticos del barrio; sumarnos a las luchas vecinales, y al mismo tiempo denunciar la situación de racismo permanente que vivimos”, explica.

“Es un espacio de toma de conciencia, donde el sujeto que vive la violencia se empodera y denuncia su situación”, resume Flores. Un ejemplo de esa unión que hace la fuerza es el nacimiento del Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes. “Es parte de nuestra metodología de trabajo: organizar colectivos de migrantes para que puedan defenderse por sí mismos”, sostiene, ya que la “violencia racista se manifiesta de manera diferente cuando se dirige contra menores, mujeres migrantes, o manteros”.

Sin derecho a participar

Este espacio ofrece una respuesta ante la invisibilidad a la que se ven sometidos “los procesos de lucha de las personas migrantes” . Ulises critica que a este colectivo “se le utiliza” pero al mismo tiempo se le niega “el derecho a participar políticamente”. “El mejor ejemplo es el debate sobre la venta ambulante en Barcelona, todo el mundo habla de los manteros, excepto los manteros”, denuncia.

Charla de la 'Escuelita racista' / ESPACIO DEL INMIGRANTE

Charla de la 'Escuelita antirracista' / ESPACIO DEL INMIGRANTE

“Los partidos políticos responsabilizan a los migrantes de los problemas de la ciudad para ocultar sus propios fracasos”, critica uno de los fundadores de Espacio del Inmigrante. Además, relata que la mayoría de personas extranjeras no tienen derecho a voto, aunque lleven aquí 10, 15 o 20 años. “Vemos como su política se basa en criminalizar a la población extranjera, y todo el mundo habla de ello, pero nosotros no podemos participar, y eso es algo que queremos cambiar”, apunta. Además, critica la "hipocresía" de los gobernantes: “Hablan de nosotros para ganar votos, y al mismo tiempo nos dejan fuera del sistema”.

Cultura, religión, color de piel

Otra forma de discriminación es la distinción según la procedencia. ¿Se trata igual a una persona de Noruega que a otra de Marruecos? “El racismo también tiene que ver con la cultura, con la religión y con el color de la piel. No opera de manera uniforme, sino en función de estas características. El hecho de estar racializado te fuerza a aceptar las condiciones sociales como ciudadano de tercera”, lamenta Flores. “Si eres noruego o eres inglés, te tratan de otra manera”, constata.

Otro ejemplo de la labor de empoderamiento que se lleva a cabo desde este espacio que se encuentra en el corazón del Raval es la asociación de jóvenes que en su día fueron menores tutelados por la Generalitat; los exMENAS. “La intención es que el objeto del racismo se convierta en sujeto para hacer que se escuche su voz y pueda denunciar la realidad que vivimos”, reivindica.

Protesta de la asociación exMENAS / ESPACIO DEL INMIGRANTE

Protesta de la asociación exMENAS / ESPACIO DEL INMIGRANTE

“Escuelita antirracista” y “Safaris Raval”

Esta asociación también ha implementado la “Escuelita antirracista”. Una iniciativa que nace en diciembre del año pasado, y que imparte talleres a niños y adolescentes para abordar la discriminación contra las personas migrantes. Y, como no se olvidan del emplazamiento que les acogió, han creado “Safaris Raval”. ¿En qué consisten? Rutas gratuitas --el que quiera se puede apuntar a través de su página web-- para “desmontar la imagen negativa del barrio”. A través de visitas a diferentes rincones, como el templo sij o la mezquita “para que la gente conozca la diversidad”, así como a casas de vecinos “de Paquistán o Marruecos, para que vean que somos todos iguales. Con diferencias culturales sí, pero somos ciudadanos normales. Enseñamos el lado humano que no muestran los medios de comunicación”, reivindica.

“Esa idea de conflicto y tensiones que se vende del barrio, es un intento de utilizar al Raval. Convivimos muchas culturas distintas, tenemos diferentes nacionalidades, y es un lugar solidario, con capacidad de convivencia. Aquí resolvemos los problemas entre todos y nos hemos sentido acogidos, respetados y, sobretodo, escuchados”, subraya Flores, fundador de un “proyecto autónomo”, que no ha recibido “ni un euro” de ninguna administración, y que, junto a sus compañeros, lucha por los derechos de aquellos que no los tienen.