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La catedral de Santiago de Compostela / CG

El Camino de Santiago confía que 2016 sea un éxito millonario de la mano de Francisco

Galicia y la Iglesia esperan batir el récord de visitantes, cinco millones, y también el económico en este Xacobeo extraordinario

28.01.2016 21:40 h.
5 min

En 1982, Antonio María Rouco Varela, a la sazón arzobispo de Santiago, certificó que hubo dos millones de peregrinos tras el recuento de las “hostias distribuidas en la comunión”. Un cuarto de siglo después y sin ser Año Jacobeo, el ex presidente de la Conferencia Episcopal Española y cardenal de Madrid, verá desde su ático de lujo, más que colmado su sueño de promoción y popularización del camino.

Las autoridades civiles y eclesiásticas esperan, con las bendiciones de la Iglesia y de Fitur, la llegada de cinco millones de romeros. Una cifra que pulveriza todos los récords y que ha convertido lo que era una carrera de obstáculos espiritual en un boom floreciente de la industria turística moderna. Patrimonio de la Humanidad desde 1993, el Camino está considerado el mejor negocio turístico por todas las iniciativas complementarias que genera en las zonas afectadas.

La calle mayor

Los caminantes contabilizados oficialmente el año pasado en esta ruta, a la que muchos llaman la “calle mayor de Europa” sumaron 262.412, una cifra que les dejó a solo 9.907 menos que el último Año Santo 2010 o Xacobeo.

Seguramente, al declarar de manera extraordinaria a 2016 como Año Jubileo de la Misericordia el papa Francisco se planteaba como primer objetivo la reflexión espiritual y hacer una llamada a un mejor reparto de la riqueza. Pero, de paso, ha llevado consigo la apertura de la Puerta Santa de la catedral santiaguesa, un acceso especial que solo se abre los años jacobeos cuando cae en domingo el día del Apóstol. 

A por el turista extranjero

Sin la declaración papal, habría que haber esperado al 2021 para otro Xacobeo. En cualquier caso, nadie duda, con el presidente Alberto Núñez Feijóo a la cabeza, que este año se conseguirá la cifra más alta de la historia del Camino, desde su fundación en el siglo XI. Pero el objetivo, con promociones en marcha, incluso del Estado, es alcanzar los cinco millones de visitantes, especialmente extranjeros.

Los mayoritarios siguen siendo europeos, pero ya no es raro el peregrino (en latín extranjero) de Japón, Corea y Australia. Incluso alguno puede inaugurar la ruta más larga, 14.075 kilómetros desde la Antártida, donde militares españoles acaban de colocar el correspondiente banderín y la señal jacobea.

1.000 millones de aportación

Feijóo ha echado sus cuentas y el hito es posible. Basta con captar un 25% más de turistas de otros países y hacer “que el turismo exterior impulse el crecimiento de nuestra comunidad con más de 1.000 millones de euros”.

Con este objetivo, la Xunta se ha gastado 1,5 millones de euros en la construcción de un nuevo centro internacional de acogida de peregrinos que se inaugurará esta primavera. El presidente considera que es una buena inversión, con retornos directos e indirectos por su llegada. “Por cada euro que pone la Administración, Galicia recibe diez”, ha calculado.

Bendición económica

La repercusión económica de este jubileo extraordinario, al que se han adherido otras catedrales de España y Galicia, está fuera de toda duda. La recaudación de los cepillos del templo, de casi mil años de antigüedad, registra una media de 2,2 millones de euros en Año Santo frente a los 1,4 millones en año ordinario, según datos del cabildo catedralicio.

Además, las tiendas ubicadas a la entrada generan otro medio millón de euros y aunque los accesos a la catedral son gratuitos, también se cobra por la visita a los museos. Esta catedral es el monumento más visitado de España, tras la Alhambra y la Sagrada Familia.

Pero los beneficios no se quedan ahí. Sus contables calculan que de cada 60 euros que gasta de media un turista en Santiago, en la catedral apenas se deja uno y que el “efecto inducido del templo” aporta a la economía gallega en torno al 30% del PIB turístico. Los hosteleros confían que la bendición económica del Año Extraordinario de la Misericordia se empezará a notar en la capital de Galicia en Semana Santa. Incluso antes.