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Una de las artistas participantes en el 'festival a la gorra'.

El Ayuntamiento de Barcelona pasa de sus ordenanzas y apoya 'festivales a la gorra'

Artistas callejeros piden dinero tras sus actuaciones en el Casco Antiguo de la ciudad con el respaldo expreso del consistorio

Nuria Vázquez
3 min

“Como esto va de gorras, ahora pasaremos la nuestra para que colaboréis”. Lo dice una de las artistas que acaba de finalizar su actuación de acrobacias en la plaza Sant Agustí Vell del barrio de la Ribera, en Barcelona. Participa en la primera edición del BuskeRAI, Festival de Artistas de Calle, conocido como un festival a la gorra.

En el otro extremo de la plaza, a solo unos metros, un grupo de música recibe los aplausos de los asistentes y, motivados por la petición de más canciones, uno de los músicos se arranca con las primeras notas de “la última” mientras otro miembro de la banda pasa la gorra entre el público.

Reivindicaciones artísticas

Durante este fin de semana, 13 compañías de música, magia, circo y clown han organizado espectáculos en esta y dos plazas más --Allada Vermella y Sant Pere-- del Casco Antiguo de la ciudad con el objetivo de reivindicar el espacio público como lugar de encuentro y de arte, según los organizadores: RAI (Recursos de Animación Intercultural).

En el cartel informativo, advierten: “Recordad que al acabar la función los artistas pasarán la gorra. Recordad que vuestra colaboración es muy importante para todos. Gracias”. En los créditos, la primera y única entidad que les apoya es el Ayuntamiento de Barcelona.

Actividad prohibida

Precisamente, el consistorio prohíbe, en el capítulo quinto de la ordenanza de civismo y convivencia, la ocupación del espacio público por conductas que adoptan formas de mendicidad. Los cinco puntos que forman el artículo 35 del documento fijan unas normas de conducta que pretenden liberar a los ciudadanos de este tipo de actuaciones.

La ordenanza dicta que los agentes de la Guardia Urbana deben avisar a las personas que estén poniendo en práctica estas actividadesd prohibidas. Si éstas persisten en su actitud y no abandonan el lugar, serán sancionadas con multas que van desde los 120 euros hasta los 3.000.

El ayuntamiento se desmarca

El consistorio asegura a Crónica Global que los organizadores del festival tenían permiso para realizar la actividad, pero no para pasar la gorra. "Cuando fuimos a ver la actividad no se vio que lo hicieran. Otra cosa es que después la pasaran", explica una portavoz.

Pese a que tanto el cartel como la página web de la organización especifican que se trata de una actividad en la que se pide dinero tras acabar la actuación, el ayuntamiento asegura que no es lo que les solicitaron: "Cuando piden la licencia y describen la actividad, eso no lo dicen".