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Una mujer realiza una videollamada mediante Zoom / PIXABAY

El efecto Zoom: de las videollamadas a las clínicas estéticas

La mayor exposición a las pantallas a causa de la pandemia ha incrementado el interés por mejorar la imagen personal y la preocupación por defectos físicos que anteriormente pasaban desapercibidos

7 min

Las videollamadas llegaron a la vez que la pandemia y, como el Covid, lo han hecho para quedarse. Sin embargo, la imagen que les ha devuelto a muchas personas la pantalla no ha sido la esperada.

La disconformidad con la propia imagen no es, sin embargo, nada nuevo. Ya antes del confinamiento, la compañía digital Highfive realizó un estudio entre usuarios de FaceTime, Skype y otras plataformas similares y el 39% de los encuestados confesaba que no le gustaba verse en pantalla. El 48% reconocía estar más pendiente de su aspecto que de la conversación. El 59% era mucho más consciente de su propia imagen en las videollamadas que en la vida real. El 35% se consideraba menos atractivo en cámara y el 34% afirmaba pasar más tiempo arreglándose para la videoconferencia que preparando el tema de la reunión. No es de extrañar, por tanto, que la demanda de tratamientos y cirugías estéticas se haya disparado.

Imagen distorsionada y defectos que antes no se veían

Lo confirma la doctora Andrea Marroquín, especialista en medicina estética. “El teletrabajo ha obligado a muchos a mantener reuniones de varias horas frente al ordenador, exponiéndose constantemente a su imagen en pantalla, que muchas veces está distorsionada por los ángulos de las cámaras. Esto ha llevado a muchas personas a verse detenidamente y buscarse defectos que anteriormente no veían o a los que no daban importancia”.

Precisamente, como en las videollamadas lo único que enseñamos es la parte superior, “los tratamientos que han sufrido un mayor aumento de demanda han sido los destinados a las arrugas de expresión del tercio superior, las arrugas de frente y entrecejo, lo que tratamos con toxina botulínica. También los tratamientos enfocados en abrir y resaltar la mirada, subir y embellecer las cejas; o corregir y suavizar las ojeras, con ácido hialurónico. Ha habido un aumento en los tratamientos del tercio inferior de la cara, para redefinir el arco mandibular y mitigar la papada. Y, por supuesto, los dirigidos a mejorar la calidad de la piel y corregir las imperfecciones, entre estos los peeling, vitaminas y tratamiento con láser”, añade esta médico estética.

Tratamientos con efecto rápido

En Massumeh, uno de los centros estéticos más lujosos de Madrid, destacan el aumento de tratamientos no invasivos con rápido resultado, como por ejemplo “el tratamiento Hydrolifting con caviar y diamante, personalizado  para todas las edades, mediante la combinación de productos, masajes y aparatología, con el que se obtienen resultados inmediatos y que dota a la piel de tersura, firmeza y luminosidad, por 195 euros”, explican Massi Massumeh y su hija Nasrim, propietarias del centro.

La doctora Cristina Diego Hernández, de Clínica Anthea, especialistas en medicina estética, coincide en el aumento de la demanda de tratamientos con “efecto flash” y poco o nada invasivos, “como el Peeling Médico Efecto Flash para recuperar brillo y luminosidad en el rostro; la radiofrecuencia facial, tratamiento no invasivo, muy seguro y eficaz, que consigue tratar la flacidez, aumentar la firmeza y mejorar las líneas de expresión, ya que ayuda a regenerar el colágeno de la piel; la Toxina Botulínica Tipo A, de efecto rápido, que no requiere periodo de recuperación y con el que vamos a conseguir un aspecto más relajado de la mirada y con el que, al relajar determinados músculos faciales, se van a eliminar las arrugas de expresión de entrecejo, frente y patas de gallo; por último, tenemos el Ácido Hialurónico, que sirve para rellenar y recuperar volúmenes perdidos con el paso de los años, rellenar arrugas faciales profundas, corregir y suavizar el surco de la ojera o hidratar de forma profunda”, detalla.

Más tiempo en casa y dinero ahorrado

Sin embargo, las cirugías también han encontrado su lugar y su momento. “La gente aprovecha que no tiene que asistir a una oficina con compañeros. Pueden pasar el tiempo de convalecencia en casa, sin dar explicaciones. Además, el hecho de haber gastado menos durante un tiempo al no tener salidas sociales ni viajes hizo que mucha gente dispusiera del dinero para someterse a cirugías estéticas a las que antes no se acababa de lanzar”, señala Marroquín.

No obstante, esta doctora alerta de que hay pacientes que pueden llegar a padecer cierta adicción a la medicina estética. “Hay pacientes que tras un tratamiento se ven más guapas, pero al cabo de unos meses se acostumbran a este resultado y vuelven a la consulta pensando que han perdido ya el efecto, pero al comparar las fotos del punto de partida, ves que la paciente está mucho mejor, aún hay efecto del tratamiento realizado. La mayoría son consciente de ello al ver las fotografías y se dejan aconsejar y guiar por el profesional. Pero hay otras pacientes que siguen queriendo más, a ellas debes explicarles más detenidamente las proporciones ideales para su rostro o cuerpo y asesorarlas para que todo se vea armónico. Pasarte con un tratamiento, lejos de hacerte más bella, todo lo contrario, puede hacerte ver desproporcionada”, concluye la doctora Marroquín.