Una ecofactoría en El Prat permitirá reutilizar el agua residual

Aguas de Barcelona, que impulsa la ecofactoría, señala que el objetivo es lograr una “gestión sostenible del agua” dentro de la llamada economía circular

Ramon Folch y Antoni Capilla, en la presentación del informe sobre sostenibilidad de Agbar /CG
12.07.2018 21:47 h.
3 min

Sostenibilidad. En todo el ciclo del agua, y como filosofía de toda la empresa. Aguas de Barcelona (Agbar) tiene claro que ese es el futuro, pero, de hecho, el presente que se debería implementar en el conjunto del tejido empresarial. Uno de los proyectos que ya están en marcha es una ecofactoría, que se abrirá a finales de este año, en la actual estación de aguas residuales de El Prat. La nueva instalación permitirá reutilizar el agua residual que ahora se vierte al mar con el objeto de obtener elementos como fósforo o biogás.

Lo explicó este jueves el presidente de la comisión de sostenibilidad de Aguas de Barcelona, Ramon Folch, al presentar el informe de sostenibilidad 2017. El reto es “conseguir hacer una gestión sostenible del agua, suministrando agua potable y saneando el agua”, dentro de lo que se conoce como "economía circular".

Sin pobreza hídrica

La misión es aprovechar el agua del río Ter, que, como apunta Folch, acaba en el mar y podría ser reutilizable para actividades de carácter medio ambiental. Entre ellas, evitar la entrada de sal en los acuíferos del Delta del Ebro. También “para actividades agrícolas, como regar el Parque del Baix Llobregat, y finalidades industriales o de uso doméstico”.  

Folch ha dado cuenta de todas las actividades que realiza Agbar para cumplir esos objetivos de sostenibilidad, y ha señalado que se habla de “pobreza energética, pero no de pobreza hídrica”, y es que la empresa no ha cortado el suministro a ninguna de las familias que no pueden pagar los recibos. Hasta 39.128 familias se benefician de esa política, lo que supone un impacto para la empresa de 2,7 millones de euros al año, “unos 8.000 euros al día”.

Controles diarios

El agua se controla de forma continua. La empresa realiza entre 1.000 y 1.150 controles diarios para que tenga todas las garantías sanitarias y el agua tenga la presión adecuada para llegar a los distintos barrios de Barcelona. El agua que se bebe en los hogares “es un mix” procedente del Ter, pero también del Llobregat y de los acuíferos del Besòs y del Llobregat.

El informe lo ha auditado Ernest&Young, como ha señalado su responsable, Antoni Capella, quien ha incidido en que se recoge las acciones de la empresa siguiendo las directrices de la Global Reportinh Initiative (GRI), que es la única agencia que actúa a nivel mundial para certificar y rendir cuentas en relación a los protocolos de sostenibilidad.

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