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Teresa Romero, enfermera del Hospital Carlos III de Madrid que sufrió ébola, en una imagen de archivo cuando recibió el alta en noviembre de 2014 / EFE

La justicia desconoce cómo se contagió de ébola Teresa Romero

El tribunal de Madrid acuerda el archivo provisional de la investigación mientras la enfermera española infectada anuncia que recurrirá la decisión

17.01.2017 14:21 h.
4 min

Misterio. El Juzgado de Instrucción número 21 de Madrid no sabe cómo se infectó de ébola Teresa Romero, la enfermera del Hospital Carlos III de Madrid que mantuvo en vilo a los españoles a partir del 6 de octubre de 2014. Ese día se certificó que la auxiliar médica del centro había contraído el virus infeccioso mientras cuidaba a Manuel García Viejo, un misionero de Sierra Leona que fue repatriado pero que finalmente falleció. El tribunal ha acordado el archivo provisional de la causa.

La magistrada de la sala, María Teresa Abad, concluye en su escrito que no resulta “debidamente acreditada la concurrencia de los requisitos necesarios para apreciar la existencia de un delito contra la seguridad e higiene de los trabajadores”. José María Garzón, abogado defensor de Romero, ha anunciado que recurrirá esta decisión.

Protocolo sanitario bajo lupa

Mantiene que algo falló en el protocolo sanitario para que la enfermera contrajera la enfermedad. De hecho, se convirtió en el primer caso de contagio en España y Europa. Incluso la Comisión Europea solicitó información en su momento sobre los pasos que se llevaron a cabo para tratar en el misionero repatriado. Se buscaba qué había fallado si el plan teórico estaba diseñado para evitar la situación que vivió Romero.

La denuncia que dio origen al procedimiento fue presentada por 15 médicos del servicio de medicina intensiva del Hospital La Paz-Carlos III de Madrid. Ya se habían quejado previamente de que ni las instalaciones ni el personal estaban preparados para tratar a enfermos de ébola.

Declaración de Romero

Las diligencias de la investigación se abrieron el mismo octubre de 2014. Se sumaron en ese momento otras denuncias de CSIF y el Sindicato de Auxiliares de Enfermería (SAE).

Romero testificó ante la magistrada. Afirmó que no recibió formación específica para evitar contagios. Se ofreció voluntaria para tratar a García Viejo y a Miguel Pajares, otro religioso que fue repatriado a España en agosto de 2014 y que también falleció por la letal enfermedad. Insistió en que no sabe “ni dónde ni de qué manera se produjo el contagio”.

Falta información

La juez afirma que no hubo delito porque para ello no es “suficiente el informe de la Inspección de Trabajo por cuanto ni siquiera hace referencia a la existencia de infracción normativa alguna”. Además, manifiesta que la premura y urgencia con la que se dio la información frente a casos del virus del ébola llevó a que “no se contara con registros del personal asistente”.

Señala que les facilitaron equipos de protección individual con las instrucciones necesarias y “protección por encima del nivel de seguridad recomendado” por parte del Ministerio de Sanidad.

Por todo ello, considera que no está acreditado que la enfermera se contaminara en el proceso de colocación o retirada del traje con el que se protegía. Es el momento más probable para que se produjera la infección. Con todo, no está acreditado.

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