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Una pareja madura

Divorciados después de los 60, ¿y ahora qué?

Las rupturas de matrimonios de edades avanzadas ha crecido el 126% en los últimos 10 años, y el número de bodas casi se ha duplicado

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La vida sigue después del divorcio, y también tras cumplir los 60. En España, 100.746 parejas pusieron fin a su matrimonio en 2014. Uno de los cónyuges era mayor de 60 años en un número poco significativo de casos, 8.205. Sin embargo, en comparación con 2005, 10 años antes, la tasa se ha superado con creces. El aumento ha sido del 126%. 

Cada vez más parejas en las que al menos uno de los miembros supera esta edad optan por el divorcio. Los expertos atribuyen el fenómeno a cómo ha evolucionado la sociedad. Antes, la población era más conservadora: los valores religiosos y morales han cambiado y ya no es un “estigma” divorciarse, tal como explica el sociólogo y profesor de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) Francesc Núñez.

La esperanza de vida, además, se ha alargado, por lo que “a los 60, todavía se es joven”; la posibilidad de construir una nueva vida a esa edad no es una utopía. Otro de los factores que contribuyen a agudizar esta tendencia es la incorporación de la mujer al mercado laboral. Divorciarse es caro. Es habitual que la generación de mujeres que tienen ahora más de 60 años hayan trabajado, por lo que su poder adquisitivo es más alto, en general, que las que alcanzaban esta edad hace años y pueden permitirse un divorcio.

Más largo, caro y doloroso

No es lo mismo romper un matrimonio a los 40 años que en edad de jubilación. “Hay menos posibilidades de que se llegue al mutuo acuerdo”, explica Carlos Villagrasa, profesor de derecho civil de la Universitat de Barcelona (UB). En estos casos suele haber demandas y compensaciones. Además, la separación de bienes es mucho más complicada, ya que los cónyuges suelen llevar casados más de 30 años y los límites entre las posesiones de uno y otro son difíciles de dividir.

Villagrasa asegura que todo el proceso puede alargarse hasta dos años, durante los que se aplican medidas provisionales. Todo esto supone la contratación de abogados, procuradores y otros gastos que elevan el coste. También en el plano emocional los efectos se amplían.

La vida tras el divorcio

Los efectos, una vez terminado el proceso, son distintos en hombres y mujeres.  “Ellas por lo general salen escarmentadas y quieren estar tranquilas; ellos, es mucho más frecuente que se vuelvan a casar”, indica Núñez.  “Rehacer la vida tras un divorcio a esta edad es mucho más difícil”, afirma.

Esto hace que el proceso sea más doloroso que el que pasa una pareja de mediana edad, sobre todo cuando la no tienen hijos ni familiares próximos. El psicólogo concluye: “Cuando te casas, todo pasa por el otro, incluidas las demás relaciones sociales, por lo que hay que volver a aprenderlo todo”.