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Profesional en su despacho / PEXELS

La discreción y la confianza deben caracterizar a un abogado de separaciones y divorcios

Poner fin a un matrimonio o pensar en separarse, es una situación delicada, y por ello lo mejor es acudir a un especialista capacitado

5 min

Quienes se casan, lo hacen pensando en que se trata de una unión para toda la vida, pero, no obstante, algunas situaciones pueden hacer replantear la decisión de seguir juntos. La posibilidad de romper un matrimonio puede generar la toma de decisiones legales y personales que deben ser atendidas.

Acudir a un despacho con abogados de separaciones es un paso sensato cuando se deben proteger los intereses personales y de otros miembros de la familia. Es esencial que se trate de profesionales discretos, en quienes se pueda confiar, debido a que tratarán asuntos muy personales. Los abogados de familia están especializados en encontrar soluciones a los principales problemas que implica una separación matrimonial, que pueden ir desde decidir si se va a tener una reconciliación o si se inicia un proceso de divorcio. 

Si la ruptura es definitiva, se tendrán que decidir aspectos como la división de bienes, custodia de los hijos, plan de manutención, entre otros asuntos que contempla la ley familiar.

Asesoría especializada

Es esencial encontrar abogados de separación con experiencia y que tengan la disponibilidad necesaria para dedicarse al caso, además de que tengan la capacidad de comunicarse con el cliente, escucharlo y ofrecerle soluciones efectivas. Un buen aspecto para comenzar la búsqueda puede ser acudir a bufetes establecidos, como Aboga2 en Madrid, que cuenta con profesionales de dilatada trayectoria y amplia experiencia en asuntos familiares, con una gran cantidad de casos de éxito.

Lo primero es solicitar una entrevista con alguno de los abogados para solicitar asesoría jurídica sobre el caso. El propósito es conocer las posibilidades de ganar, las acciones a llevar a cabo, el tiempo que puede llevar el proceso, el coste y si se necesita tomar alguna medida de urgencia. Es fundamental que exista un buen entendimiento entre el abogado y su cliente, sobre todo si se tratan temas delicados que pueden afectar en lo emocional, como puede ser el caso de una ruptura de los lazos de pareja. Sobre todo, si hay niños en la relación.   

Aligerar el proceso

Los abogados de familia pueden definir los términos de la separación para atender los deseos del cliente. Pueden tramitar un divorcio exprés, que debe ser de mutuo acuerdo, y casi inmediatamente se producirá la disolución del vínculo matrimonial. Será así siempre y cuando, no haya hijos menores de edad de la pareja.

También atienden los divorcios de mutuo acuerdo y los contenciosos. Lo ideal es siempre tratar de conseguir una separación que sea lo más amigable posible; incluso, existen parejas que al separarse consultan a un mismo abogado. Los divorcios de mutuo acuerdo tienen la ventaja de ser menos conflictivos, suelen ser más rápidos y el proceso más económico. Cuando se tienen hijos menores, los acuerdos se definen en el Ministerio Público, para velar por los derechos de los niños o adolescentes.

Si no hay acuerdo

Un buen abogado de familia debe procurar que se establezca la resolución de conflictos y que se lleguen a acuerdos que satisfagan a todas las partes, pero también debe estar pendiente de que se respeten los derechos de su cliente. En el caso de no llegar a un acuerdo, se debe iniciar el proceso de divorcio contencioso y se lleva el asunto a un tribunal, cuyo juez dará la razón a una u otra parte, obviamente, cada uno representado por su propio abogado.

Los abogados ayudan a encontrar soluciones para los principales asuntos que deben definirse en un divorcio: la custodia de los niños, que puede ser total o compartida, e incluso si se trata de bebés, de forma progresiva; así como la liquidación de gananciales para la división de bienes.

La asesoría del bufete familiar también puede ayudar en el caso de solicitar modificación de medidas, esto en caso de existir cambios en la condición laboral de quien reciba o aporte la manutención o pensión.

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