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Rosa Peral con su compañero sentimental Pedro Rodríguez / CG directora

Crimen de la Guardia Urbana: la directora de Wad-Ras encuentra otra carta para Rosa Peral

El mismo día de su muerte, la presa Claudia Rodríguez escribió otra misiva en la que denunciaba el complot contra la agente encarcelada

7 min

La reclusa Claudia Rodríguez Zúñiga murió el día 11 de marzo de este año en la cárcel de Wad-Ras de Barcelona. Fuentes de la Dirección General de Servicios Penitenciarios apuntan como motivo de la defunción un suicidio por sobredosis de droga, aunque el cuerpo fue hallado con una bolsa en la cabeza con restos de cabellos y vómito.

Claudia era una mujer joven, de origen colombiano, muy amiga de sus amigos, risueña, de carácter débil, pero de pronto vigoroso.

Detenida por homicidio

La detuvieron por intento de homicidio. Según el sumario que se instruye en el juzgado número 1 de Arenys de Mar (Barcelona), Claudia le clavó una puñalada a un tipo en Girona que tenía por costumbre y divertimento acosar, increpar e insultar a mujeres sudamericanas. La víctima tardó una semana en recibir el alta médica por las heridas sufridas. Tan ponto lo hizo y, como venganza, localizó al padre de Claudia y le propinó una brutal paliza.

Claudia y Rosa Peral coincidieron durante 2017 en la cárcel de Wad-Ras, donde la agente de la Guardia Urbana había ingresado de forma preventiva y sin fianza, acusada junto con el también agente Albert López de la muerte de su novio, Pedro Rodríguez. De esa coincidencia entre rejas, Claudia y Rosa entablaron una amistad. Ambas clamaban por su inocencia, aunque por circunstancia procesales distintas. Vínculo que las unió.

Traslado forzoso y forzado

Rosa Peral fue acosada por dos reclusas (de nombre Anguli y Jennifer) durante los primeros meses en Wad-Ras, hecho que provocó que la dirección de prisiones decidiera cambiar a la agente de la Guardia Urbana de cárcel. Peral fue trasladada al módulo de mujeres del penal de Brians 1. Los responsables penitenciarios adujeron que por motivos de preservar la seguridad de Rosa Peral, se imponía el cambio de centro.

Se da la circunstancia de que estas dos reclusas fueron las que acabaron denunciando a la agente de la Guardia Urbana por el supuesto intento de contratación de un sicario para matar a su exmarido. Según ellas, Peral accedería a mantener relaciones sexuales con Jennifer (que ya la había acosado varias veces en ese sentido) y al pago de 30.000 euros, por lo que ambas internas buscarían la forma de contactar a un sicario para finalizar el macabro encargo.

La primera carta

Rosa Peral llegó a Brians 1 el día 9 de noviembre del 2017 y, como atestiguan los informes que maneja la junta de régimen, su comportamiento en el módulo de Sant Esteve Sesrovires está siendo correcto, colaborativo y de ayuda a otras internas.

El día 21 de enero, y tal y como adelantó Crónica Global, Rosa Peral recibió en la cárcel una carta enviada desde Wad-Ras por su amiga Claudia​. En ella la interna le transmitía a Rosa su estima y reiteraba que Anguli, Jennifer y otras presas participaban en un complot para hundir la reputación de la Guardia Urbana. Claudia dio detalles de una conversación delatadora en este sentido que llegó a escuchar en Wad-Ras.

Muerte no anunciada

El día 11 de marzo de este año, Claudia Rodríguez aparecía muerta en su celda de Wad-Ras, casualmente la que con anterioridad había ocupado durante semanas Rosa Peral, una celda muy próxima a las dependencias que ocupan los funcionarios. 

La noticia cayó como un verdadero jarro de agua fría sobre Rosa: la mujer que podía ayudarla a desenmascarar el complot contra ella aparecía muerta “suicidada por sobredosis” y con una bolsa de basura alrededor de su cabeza.

Segunda carta

Este medio ha podido saber que la directora de Wad-Ras, encontró una nueva e inédita carta (la segunda) que Claudia escribió a su amiga Rosa con fecha 8 de marzo de este año, es decir tres días antes de su “suicidio”. La carta, según han confirmado fuentes penitenciarias, fue depositada en el buzón interno de salida de Wad-Ras el mismo día 11 de marzo de 2018.

Ante tal hallazgo, y como es preceptivo, la directora de la prisión la remitió a la juez de instrucción número 24 de Barcelona, María Antonia Coscollola. Ese es el juzgado que investiga las extrañas circunstancias que rodean la muerte de Claudia Rodríguez Zúñiga. La juez Coscollola ha sido la que, tras analizar el contenido de la misiva, ha remitido la misma a Rosa Peral como era el deseo inicial de Claudia. El auto judicial que ordena el envió de esa carta tiene fecha de 16 de marzo.

Un complot

En esa carta, la reclusa finada reitera la existencia de un complot contra la agente de la Guardia Urbana y le traslada de nuevo explícitas muestras de afecto con expresiones cargadas de alegría y de fraternidad. “Espero que no veamos pronto en libertad, Rosa”, le dice en unos de los párrafos.

El contenido de esa carta introducida en el buzón interno de salida de Wad-Ras el mismo día de su muerte no atisba el más mínimo indicio de que esa mujer tuviera intención de suicidarse unas horas después. Más bien todo lo contrario. Era una carta donde Claudia evidenciaba la expectativa de un futuro mejor. Los Mossos d'Esquadra han abierto un investigación para esclarecer los hechos.