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Calle del barrio gótico de Barcelona / MA

Un director de teatro y activista LGTB denuncia una brutal okupación

El fundador de The Chanclettes explica la situación que viven los vecinos: "Drogas, maltrato a menores, amenazas"

5 min

El activista LGTBI+ y director de la compañía teatral The Chanclettes, Josep Maria Portavella, denuncia la brutal okupación que ha sufrido en un piso familiar en pleno centro de Barcelona. Una familio entró en la vivienda hace dos meses y “ni los Mossos ni la Guarda Urbana” hacen nada para detenerlo.

El piso, situado en el barrio Gótico de Barcelona, es propiedad de sus padres después de que su abuelo se lo dejaran en herencia en los años 70, y él mismo estuvo viviendo allí varios meses. Ahora se encuentra que una pareja colombiana y sus dos hijos se han tomado una de las viviendas y los vecinos son testigos de “amenazas, tráfico de drogas, maltrato a menores, homofobia”.

Entrada

Los hechos arrancaron el 14 de junio, después de que Portavella visitara el piso en el cual estaba haciendo reformas aprovechando que su anterior inquilina se fue cuando sobrevino la pandemia. Al día siguiente, cuando el albañil --amigo de la familia-- trató de entrar a trabajar, la casa ya estaba okupada.

El propietario denunció ese mismo día la situación ante los Mossos. “No lo debería haber hecho”, lamenta, “nos trataron como si fuera culpa nuestra por no tener una alarma”. Pese a que no habían pasado ni 72 horas desde la toma de la casa, los agentes le dijeron que “no podían hacer nada. Con la nueva ley si actuaban les podrían caer dos años de cárcel”.

Fiestas y amenazas

Desde entonces ni él, ni sus padres --con quien comparte la propiedad del inmueble- ni sus inquilinos, ni la panaderia que hay debajo del bloque viven tranquilos. “Cada noche hay tráfico de drogas, gritos, fiestas”, incluso los delincuentes han cambiado hasta en tres ocasiones las cerraduras de la puerta principal. "Han destrozado la escalera", critica.

El bloque tiene ocho viviendas, “tres pisos se me han vaciado desde que entraron a la casa y tienen amenazados los vecinos del entresuelo”. Esto es un “desbarajuste” y una “injusticia”, critica. “Este piso lo hemos conseguido entre todos los miembros de esta familia con nuestro trabajo y ahora la Administración, con sus leyes, no nos ayuda”.

Uso de menores

Es un insulto que el okupa pase por delante de la propiedad privada y de los ciudadanos que respetamos la ley”, reprocha el también actor. La pareja del entresuelo --que “tiene miedo de irse de vacaciones”-- ha denunciado las amenazas y ataques homófobos que han recibido. Los vecinos llaman a la Guardia Urbana y a los Mossos cada vez que no pueden dormir por las fiestas que organiza la familia, pero parecen no actuar.

Y me preocupan también esos niños”, asevera. Sospecha que los menores ven como sus padres se dedican al tráfico de drogas y los usan como escudo para hacer más difícil intervenir a la Justicia. Asimismo, hay vecinos que afirman que gracias a los pequeños tienen ayudas para poder acudir al casal.

Arrepentimiento

“Yo intenté hacer las cosas bien pero ahora lo lamento”, defiende Portavella. Los Mossos ya le han advertido que deben seguir poniendo denuncias, pero que hasta que no haya una orden judicial no pueden actuar ni echar a la familia de su casa. Los abogados con los que ha consultado le han dicho lo mismo que “puede tardar meses”.

“Esta ley no hace nada, putea. ¿Dónde están nuestros derechos?”, inquiere. “El centro de Barcelona se lo están quedando las mafias”, sostiene el artista y los propietarios no ven como pueden luchar contra ellas. Mientras Portavella espera la actuación de la Justicia, él empieza a recibir amenazas: “Hace días q me llaman números de teléfono desconocidos con claro acento colombiano, preguntándome quién soy y cómo me llamo”. “Yo y mi familia hace días que vívimos con un nudo en el estómago y no podemos dormir”, concluye.