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Ruth Porat, responsable de finanzas de Google / C4E

Difícil pero no imposible: madres CEO que triunfan en la tecnología

Las mujeres que son madres y triunfan en compañías tecnológicas importantes no pueden abandonar un sentimiento de "culpa" por la complicada conciliación

10 min

Ser mujer, madre y lograr llegar a puestos directivos en nuestro país es, todavía, en pleno siglo XXI, difícil, muy difícil. Así lo cree el 49% de empresarios líderes en España, tanto hombres como mujeres, entrevistados para el último informe Women In Business 2019. Casi la mitad de los entrevistados afirmaron que la maternidad es el principal freno al desarrollo directivo de la mujer en España. De hecho, un segundo informe, The Child Penalty in Spain, elaborado por el Banco de España, sostiene que el mercado laboral penaliza a las mujeres después de ser madres, al registrar una bajada en sus ingresos del 11,4% durante el primer año tras el nacimiento de sus hijos, cuya caída llega al 33% al cabo de una década. Un tercer informe, esta vez elaborado en 2017 por la Asociación Yo no renuncio, creada por el Club de las Malasmadres, con Laura Baena al frente, afirma que el 58% de las mujeres renuncia a su carrera profesional al ser madre, frente al 6% de sus parejas.

A pesar de que el ascenso profesional de las madres puede parecerse en algo a una subida al Everest, hay mujeres (pocas, eso sí) que han coronado la cima. Algunas, además, lo han hecho en un sector, el tecnológico, en el que únicamente trabajan un 2% del total de mujeres asalariadas en España y en el que existe, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), una brecha salarial de un 11%.

Ironhack, escuela líder en formación de talento digital, ha realizado una radiografía del sector TIC y ha destacado seis perfiles de mujeres que han llegado a ser líderes de grandes empresas tecnológicas a pesar de ser madres.

Julie Sweet, actual Directora Ejecutiva de Accenture / CNN
Julie Sweet, actual Directora Ejecutiva de Accenture / CNN

La primera de ellas es Julie Sweet, actual Directora Ejecutiva de Accenture. Considerada por la revista Fortune como una de las 50 ejecutivas más poderosas del mundo, Sweet, madre de dos niñas, se convirtió en la primera mujer en ser nombrada Directora Ejecutiva de Accenture en 2019. En concreto, dirige el negocio de Accenture en Norteamérica, el mayor mercado de la firma, ya que representa alrededor de la mitad de los ingresos de la compañía. 

La segunda de esta lista es Whitney Wolfe Herd, fundadora de Bumble, una aplicación de citas online que Wolfe Herd creó en 2014, cuando tenía 24 años. Ahora, a sus 31 años, Forbes la considera una de “las 100 mujeres más ricas hechas a sí mismas” y acaba de convertirse en la mujer más joven en formar parte del selecto grupo de las 500 personas más ricas del mundo que han adquirido su fortuna mediante el trabajo, una lista en las que las mujeres solo representan un 5%, según datos de Bloomberg. Hay que destacar que el 70% del consejo de administración de Bumble son mujeres. Sabiéndose foco de medios de comunicación, en la salida a bolsa de la compañía, el pasado mes de febrero, quiso darle visibilidad a su papel de madre y acudió con su hijo en brazos.

Una española al frente de IBM

En el tercer puesto de la lista de mujeres líderes en el sector de la tecnología se cuela, por fin, una española: Marta Martínez. Aunque que su nombre y su apellido son muy comunes en España, la hazaña de esta madrileña no es nada habitual. Martínez es la presidenta del gigante IBM en España. Para esta licenciada en Ciencias Matemáticas por la Universidad Complutense de Madrid y PADE, ser madre de familia numerosa no ha sido impedimento (o al menos no el suficiente impedimento) para ser nombrada en 2013 máxima responsable de IBM en España, Portugal, Grecia e Israel.

Martínez, presidenta del gigante IBM en España / FUNDACION CYD
Martínez, presidenta del gigante IBM en España / FUNDACION CYD

La CEO de Youtube, Susan Wojcicki, es la cuarta de la lista y, según Time, la ejecutiva más poderosa de Internet. Ser madre de familia súper numerosa --tiene 5 hijos-- no ha supuesto un freno, probablemente ha sido su mayor aliciente, para alcanzar una fortuna que se calcula que asciende a 350 millones de dólares.

A pesar de su bajo perfil --así la describe la revista Fortune-- Safra Catz, CEO de la tecnológica Oracle, ha aparecido en numerosas ocasiones en la lista 20 CEO Mujeres Mejor Pagadas del Mundo de la revista Forbes, con una fortuna valuada en 525 millones de dólares. Esta exbanquera de Wall Street, madre de dos hijos, fue reclutada por Oracle en los 90 y nombrada CEO en septiembre de 2014.

La estadounidense Ruth Porat es la última de la lista. Desde 2020 es jefa de finanzas de Google y forma parte de su junta directiva. El año anterior, Forbes nombró a esta madre de familia numerosa (tres hijos), la 19ª mujer más poderosa del mundo. Para Fortune es la 7ª en la Lista de mujeres más poderosas de 2020.

¿Dedicación plena?

El logro de estas seis líderes tecnológicas es todavía más asombroso si prestamos atención al dato que ofrece la consultora Oliver Wyman: sólo 1 de cada 4 directivos es mujer. Sin embargo, las empresas con al menos un 30% de ejecutivas en puestos de alto mando obtienen un 15% más de beneficios.

Claudia Losada, directora del Departamento de Ventas de la anteriormente mencionada Ironhack, lamenta que “la maternidad suponga una barrera a la hora contratar o promocionar a mujeres. Es triste pero muchas empresas siguen viendo la maternidad como una debilidad en la mujer. Sin ir más lejos, yo viví este freno en primera persona cuando una conocida firma de selección de personal me contactó para ofrecerme un puesto de dirección en una multinacional. Durante la conversación, cuando mencioné que tenía un bebé, me comentaron que “el cliente estaba buscando perfiles ambiciosos con una dedicación plena al proyecto” y automáticamente descartaron mi perfil. Algo que me resultó insólito ya que habían sido ellos los que me habían contactado de forma proactiva por mi trayectoria y experiencia profesional. ¿Qué había cambiado? ¿Qué le hizo pensar al headhunter que por el hecho de ser madre mi dedicación al proyecto disminuiría?”, se pregunta Losada.

Ruth Porat, responsable de finanzas de Google / C4E
Ruth Porat, responsable de finanzas de Google / C4E

Porque esta directiva del sector tecnológico valora el knowhow que aporta la maternidad a la vida de una mujer. “Ser madre y estar en un puesto de dirección me ayuda a ser mucho más organizada en ambos ámbitos, estableciendo prioridades, tiempos y una buena planificación que desemboca en un claro incremento de la productividad”, confirma Losada.

Pese a la pasión que Claudia Losada y muchas mujeres --y madres-- sienten por su trabajo, hay un sentimiento del que es difícil desprenderse, y que probablemente también haya perseguido a las seis grandes líderes tecnológicas de este artículo: la culpa. “Tenemos que trabajar intensamente para conciliar la vida familiar con el trabajo y viceversa. El uno es necesario para el otro, pero siempre arrastramos --aunque sea de manera inconsciente-- el sentimiento de culpa por no poder dedicar mucho más tiempo a nuestros pequeños o que ese tiempo no sea de altísima calidad dado que terminas la jornada exhausta, incluso la decisión de tener que cortar la lactancia materna cuando te incorporas de nuevo a la actividad laboral”, opina la directora de ventas de Ironhack.

Mundos compatibles

“Para poder reducir esos sentimientos negativos que tan frecuentemente nos inundan, es preciso recordarse a una misma que el hecho de dedicarle tiempo al trabajo es importante para sentirnos realizadas como profesionales, seguir desarrollando nuevas habilidades y tener impacto en otros proyectos, no sólo en el familiar”, añade.

Si bien los datos no acaban de invitar al optimismo, Losada insiste en enviar un mensaje positivo. “Todos los perfiles señalados y yo misma somos el claro ejemplo de que ambos mundos son compatibles. La maternidad refuerza tu capacidad para lidiar con el estrés, gestionar equipos y resolver conflictos y las mujeres aportamos un estilo de liderazgo que enriquece a las empresas, porque somos capaces de humanizar las relaciones y enfocarlas a nuevos valores competitivos”, concluye.