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Las piñas que transportaban la cocaína

Detenidos por transportar cocaína en piñas

La Policía Nacional ha desarticulado a una banda de nueve narcotraficantes que almacenaba la droga en Terrassa y la distribuía en Madrid

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La Policía Nacional ha detenido a nueve presuntos miembros de un grupo de narcotraficantes y se ha incautado de 745 kilos de cocaína. Una parte (355 kilos) viajó desde Panamá hasta Lisboa oculta en piñas en un cargamento de una empresa de importación de fruta usada como tapadera.

Según la policía, la organización adquiría la cocaína y la almacenaba en una vivienda de seguridad en Terrassa (Barcelona) donde permanecía por un breve período de tiempo hasta que era transportada a los laboratorios de Madrid, donde era procesada y distribuida.

A Madrid, por carretera

Entre los detenidos hay dos hermanos de nacionalidad colombiana que lideraban el grupo, que se da por desarticulado, y uno de ellos era el encargado de realizar estos viajes a Madrid por carretera cada quince o veinte días con la droga.

Durante la operación han sido desmantelados dos laboratorios ubicados en las localidades madrileñas de Pinto y Nuevo Baztán, donde se manipulaba el estupefaciente.

Distribución en la capital

El avance de las gestiones policiales llevó a la localización de varios domicilios en Madrid capital que eran utilizados como laboratorios clandestinos y "ventanillas" de distribución en los que residían los miembros de la organización.

A raíz de este operativo se realizaron seis registros en los domicilios utilizados por los miembros de la banda, en la provincia de Madrid y en Terrassa y se localizaron 350 kilos de cocaína almacenada en varias maletas en una furgoneta aparcada en el garaje del inmueble de Terrassa.

Piñas, como tapadera

Los investigadores comprobaron que el estupefaciente podía entrar en la Península a través de una empresa de importación de fruta que era utilizada como "tapadera", y que transportaba cargamentos de piñas por vía marítima desde Panamá con destino al puerto de Lisboa.

Los agentes solicitaron la colaboración de la policía portuguesa para interceptar nuevos envíos y revisaron dos cargamentos de fruta que llegaron al puerto lisboeta con cinco días de diferencia: en total, los investigadores localizaron 355 kilos de cocaína en el interior de piñas que previamente habían sido vaciadas y rellenadas con cocaína envasada en cilindros recubiertos con cera amarillenta.