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Una madre da el biberón a un bebé tras el destete / PIXABAY

El destete: afrontar (sin presión) el final de una etapa

La cofundadora de LactApp, Alba Padró, explica las claves para abandonar de forma ordenada la lactancia materna con los bebés

14 min

La maternidad, pese a la imagen que se suele tener de ella, no es un camino de rosas. Tampoco lo es la lactancia materna. Si bien es cierto que tiene momentos maravillosos y ofrece múltiples beneficios al bebé que jamás podrá ofrecer la lactancia artificial, también hay una parte dura de la que, sin embargo, poco se habla. Una de las fases difíciles de afrontar es, precisamente, el final de la lactancia: el destete. La cofundadora de LactApp, Alba Padró, ha publicado esta pasada semana su segundo libro, Destete: final de una etapa, en el que aborda cómo decir adiós a la lactancia materna, independientemente de la duración de la ésta, la edad del pequeño y el motivo que haya llevado a la madre a tomar esa decisión.

No es éste un tema baladí. Bien lo sabe Padró. Y es que sólo desde el año 2019 en LactApp han recibido alrededor de 160.000 mensajes relacionados con el fin de la lactancia enviados por 37.000 usuarias. “Se ve claramente que es un tema sobre el que las madres necesitan información. El destete es tan amplio que además necesitan personalizar mucho la respuesta”, explica la cofundadora de esta startup catalana.

Lactancia materna exclusiva

Además, muchas de las usuarias interesadas en el destete afrontan esta fase de la lactancia mucho antes de los seis meses de duración que recomienda la OMS. Según datos proporcionados por LactApp, sólo llegan a los seis meses de lactancia materna exclusiva el 39% de las madres. “En España, la duración media de la lactancia es muy baja. Por eso, creíamos que era muy importante, al hablar sobre destete, hacerlo sobre cualquier franja en la que se produzca”, detalla Padró.

Cuando preguntamos sobre cuál es el mejor momento para iniciar el destete, esta conocida experta en lactancia responde con rotundidad: “No hay un mejor momento para finalizar esta etapa. Esto debería ser algo que cada madre decidiera. Sí es importante saber que hay etapas en las que puede ser un poco más complicado. Por ejemplo, si un bebé se halla inmerso en una crisis madurativa, como puede ser la de los ocho meses o la de los dos años, conseguir un destete es difícil porque el bebé está muy demandante y requiere muchísimo el pecho”, considera la cofundadora de LactApp. “En cambio, hay ventanas de oportunidad, momentos en los que la demanda del bebé es menor o que a nivel cognitivo está más preparado para ello y en los que a priori este proceso podrá ser un poco más sencillo”, sostiene.

Mastitis, el riesgo de un destete abrupto

La forma de iniciarlo dependerá, sobre todo, de las necesidades de la madre, pero también de la edad del bebé. “No es lo mismo destetar a un bebé de dos años que a un bebé de tres meses. Y las preferencias de la madre son importantes. Igual quiere hacer un destete parcial o quizá necesita ya uno total. Eso lo debemos tener en cuenta. Si fuese factible, lo ideal sería ir reduciendo las tomas poquito a poco, porque tenemos un tercer protagonista en esta historia que es el pecho, la glándula mamaria. Si disminuimos de forma progresiva la producción de leche, la glándula mamaria va a salir beneficiada. Cuando se hace un destete muy abrupto debemos controlar muy bien el pecho porque el riesgo de mastitis y obstrucciones aumenta”, señala la autora de Destete: final de una etapa. Pese a que se habla mucho de destete respetuoso, a la cofundadora de LactApp no le gusta demasiado el calificativo: “Todos los destetes son respetuosos, porque todas las madres, por encima de todo, quieren a sus hijos y quieren lo mejor para ellos”.

Si la voluntad de la madre es ir despacio en el fin de la lactancia y no hay preferencias entre destetar de día o de noche, la opción más fácil de lograr es el destete diurno “porque al bebé le podemos ofrecer cosas durante el día en vez de la teta. Es decir, si pensamos que el bebé, si éste tiene más de seis meses, tiene hambre, le podemos ofrecer comida. Si está aburrido y pide teta, le podemos distraer. Si está enfadado, le podemos dar abrazos y besos y le podemos consolar”, recomienda Padró.

El destete nocturno, lo más difícil

Sin embargo, en la lactancia nocturna “la teta se relaciona directamente con el sueño y no hay mucho que les podamos ofrecer por la noche a cambio de la teta. Por eso el destete nocturno suele ser un poco más complicado”, opina la experta. Si hablamos de la edad para quitar el pecho, “por suerte o por desgracia, destetar a un bebé más pequeñito es relativamente fácil porque casi no tienen ni voz ni voto en el proceso. El problema empieza cuando los bebés empiezan a crecer y tienen 4, 5 o 6 meses en adelante. Aquí lo van a poner más complicado. Los bebés nacen para mamar y para ellos no existe otra opción. Es cierto que nosotras podemos elegir qué queremos hacer y cómo lo queremos hacer, pero para los bebés la opción es la teta. Ellos van a luchar para mantener la lactancia”, apunta la también presidenta del grupo de asesoramiento Alba Lactancia Materna.

“Muchos de ellos nunca han tomado o no han cogido un biberón y no saben cómo se hace. Y esto va a costar también con niños mayores aunque se pueda razonar. Pero también debemos tener muy presente el desarrollo cognitivo de los bebés. No podemos decirle a un niño de un año 'Mira, cariño, es que estoy cansada, ya no te quiero dar la teta', y que te diga 'Perfecto, mami, ya no te voy a pedir teta'. Es decir, lo que nosotras queremos conseguir a veces choca con su desarrollo cognitivo y nos tenemos que adaptar a este desarrollo y ofrecer las pautas necesarias a ese desarrollo, porque en cada momento habrá cosas que podamos ofrecer y cosas que van a ser inútiles. Conocer ese progreso cognitivo y las opciones que tenemos es lo que nos va a permitir tener un destete más o menos plácido y que no sea una situación muy frustrante, sobre todo para nosotras, que esperamos algo que nuestros bebés no pueden hacer”, esgrime esta reputada profesional.

¿Puede suponer un trauma para el bebé?

Muchas madres encaran el final de la lactancia con miedo de que quitarle la teta al bebé suponga un trauma para él. Así lo admite Padró. Por ello se muestra tajante: “La situación que produce un trauma va mucho más allá de un destete, es una situación que nos sobrecoge, que nos marca. El destete será una situación en la que acompañemos al bebé a dar un paso más, en la que nuestra relación cambia, efectivamente. La teta es mucho más que alimento y es una relación y un diálogo constante con la madre”.

Pero, tranquiliza la autora de esta guía para afrontar esta etapa de la lactancia materna, “detrás de la teta estamos nosotras y siempre hemos estado ahí. Entonces, lo que hacemos es cambiar esta forma de relación con nuestro bebé, pero en ningún caso vamos a traumatizar al bebé por iniciar un destete”.

No ofrecer-no negar

En cuanto a los métodos válidos para destetar, insiste Padró, “están relacionados con la edad del bebé En niños menores de 6 meses no hay método. El método es la negación, no hay otra. Cuando ya son más mayores, cuando saben dónde está la teta, cuando saben meter mano y cogerse a la teta y buscarte, aquí sí que empezamos con las técnicas que nos pueden ayudar a que el bebé pida menos el pecho y, si lo pide, esté menos tiempo en el pecho. Ahí entran todas las archiconocidas técnicas del no ofrecer, no negar, la distracción, el aplazamiento. Pero esto siempre con un conocimiento de por qué lo hacemos”.

“La técnica del no ofrecer-no negar no implica que cada vez que tu bebé te pide teta le des y sanseacabó. Primero, implica que tú ya no ofreces la teta. Entonces, si te pide, sí que hay una parte de tranquilidad, de cariño”, confirma Padró. Por ello, indica que es importante limitar cada vez más el tiempo que pase al pecho. Una vez hemos logrado que eso funcione, entra en juego la técnica de la distracción. No le negamos la teta, pero le despistamos. “Si utilizamos mucho la negación, tendremos un efecto rebote. El bebé pedirá más. Así que lo que intentamos es que el bebé esté tranquilo, que sepa que puede pedir teta y poco a poco vamos limitando el acceso al pecho, el tiempo que maman y, por ende, la producción de leche”, añade.

Duración del destete

La duración del destete dependerá de cada caso, de las necesidades de la madre y de las circunstancias que lo rodean. “Hay de destetes que duran semanas y otros que duran meses. No es un proceso regular, a veces se dan pasitos atrás y esto lo tenemos que saber antes de empezar. Si la madre no tiene prisa lo ideal sería que tuviéramos el tiempo necesario para adaptarnos todos: nosotras, el bebé y el pecho a esta nueva situación", explica.

"Pero a partir de ahí va a depender mucho de la realidad de cada madre. Hay madres a las que se les diagnostica alguna enfermedad, que tienen que tratarse inmediatamente. Con lo cual hay que escuchar, hay que saber qué necesita esa madre e ir adaptando el proceso de destete a sus necesidades”, aclara.

Presión del entorno

Sin embargo, Alba Padró lamenta que muchas madres opten por el destete presionadas por el “entorno social, sea familiar o sanitario. Llegados a cierto punto, habitualmente la lactancia es algo bien valorado. Pero cuando el bebé empieza a hacerse un poco mayor, la presión aumenta. Entonces se les empieza a decir a las madres que su leche ya no es buena, que ya no es necesaria, que ya ha inmunizado al bebé y que ya pueden destetar. Pero muchas veces no se les escucha y no se les pregunta si ellas realmente quieren destetar".

"Es muy importante que no se den consejos o que no se les diga a las mujeres lo que deben o no hacer respecto a su lactancia y al destete, y que sean ellas las que puedan elegir en qué momento destetar. Y también, por supuesto, las madres de niños mayores, más de uno o dos años, sufren muchísima presión para destetar. Es cierto que la mayoría están muy curtidas y ya les importa poco la opinión de los demás, pero siempre acaba siendo un tema recurrente”, concluye.