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Colegio Mary Ward de Barcelona

“No nos tienen en cuenta”, la desesperación de 300 familias que se han quedado sin escuela

El cese de la actividad del colegio Mary Ward de Barcelona ha sentado como un jarro de agua fría a unos padres que continúan "en shock" y buscando una salida escolar para sus hijos

7 min

Unas 300 familias catalanas todavía están en shock porque su colegio va a dejar a sus hijos en la calle de la noche a la mañana y sin ninguna explicación. Ha ocurrido en la escuela concertada religiosa Mary Ward, de una sola línea de infantil, primaria y secundaria situada en Sarrià-Sant Gervasi (Barcelona). La titularidad es de la Fundación Narcís Jubany, que anunció el cierre a partir de este septiembre y en una reunión convocada con pocas horas de antelación para "anunciar algo importante". La noticia sentó como un jarro de agua fría a unos padres que están desesperados porque no les han dado una alternativa que les convenza. "No nos tienen en cuenta", aseguran. 

Desde la dirección del centro atribuyen el cese de la actividad a la baja preinscripción en la etapa infantil. Según han explicado en un comunicado, el Departamento de Educación les anunció "hace pocos días” que no se renovarán los conciertos de P3, P4 y P5 para el próximo curso debido a la falta de alumnado. “Este hecho, junto a la previsión demográfica para los próximos años, comporta la inviabilidad de la continuidad de la escuela”, añaden. Sin embargo, las familias lamentan la gestión al considerar que se ha hecho con "poca transparencia, con prisas y sin contar con la comunidad". Y es que, si algo caracteriza a este centro, es el trato de proximidad que siempre se ha ofrecido a las familias, aseguran las fuentes consultadas por Crónica Global. 

Una imagen del patio del colegio / MARY WARD
Una imagen del patio del colegio / MARY WARD

Familias, profesores y alumnos, en la calle

Los docentes también están consternados por la noticia, ya que muchos de ellos se quedarán sin trabajo a partir de septiembre. Todas las partes aseguran estar "perdidos" porque no saben cómo deben actuar a partir de ahora. La opción que les han ofrecido desde la fundación les parece totalmente insuficiente. "Lo único que nos han dado es una lista con los colegios disponibles, porque las inscripciones ya están cerradas". Fuentes sindicales califican de "vergonzoso" que la administración del centro, conociendo el estado económico en el que se encontraba, "se espere a última hora cuando las familias no tienen ningún tipo de posibilidad de hacer una preinscripción en primera opción". 

Por ello, este jueves los padres se han reunido cerca de dos horas para valorar los pasos a seguir. No se conforman con elegir "las plazas sobrantes" y no descartan llevar a cabo acciones legales contra la titularidad del centro y contra el Consorcio de Educación de Barcelona (CEB), a quien exigen que las familias "puedan elegir varios centros donde poder llevar a sus hijos por grupos, para que vayan juntos". Aunque es una opción poco probable, continuarán presionando y valoran convocar protestas hasta lograr una salida que les convenza. "Queremos negociar", dicen. En este sentido, los padres consultados por este medio lamentan que desde la Fundación Narcís Jubany --titular del centro-- se negasen a escuchar las diversas propuestas de éstos al enterarse de la noticia: "Propusimos esperar un año para poder cambiarnos de colegio con más tranquilidad, hacer una recogida de fondos o pagar más de cuota para que se recuperasen un poco económicamente, pero no quisieron escucharnos", lamenta la presidenta del Ampa, Catarina Font.

Una de las aulas de infantil del colegio / MARY WARD
Una de las aulas de infantil del colegio / MARY WARD

Por eso, algunas voces sospechan que existe algún otro motivo que ha motivado el cierre del colegio, no sólo económico. "Creemos que puede haber un proyecto urbanístico detrás de todo esto", apuntan. 

Niños con necesidades especiales

Poco se habla, además, de las consecuencias que tiene un cambio de estas características para los alumnos con necesidades especiales. Una madre con un niño con síndrome de Asperger explica a este medio "el drama" que vive en su casa tras conocer la noticia del cierre. "Ayer ya mostraba señales de necesidad y no quería hablar. Me han tirado por el suelo cuatro años de esfuerzos". "Me ha costado mucho que mi hijo se estabilice. Lo último que necesita ahora es cambiarle todo: la escuela, la metodología... Cuando llegó le costó mucho, pero ahora ya tiene su grupo de amigos. Para él, el mundo se le ha venido encima y tendremos que volver a empezar", relata la mujer, desesperada. 

Por su parte, desde el CEB han establecido “un operativo específico” para garantizar la escolarización de todos los jóvenes para el próximo curso, por lo que ha abierto un proceso extraordinario desde el 20 de junio hasta el 30 del mismo mes. Pero no es suficiente: las familias seguirán presionando para que los niños "sufran lo menos posible este cambio". "Nuestros hijos necesitan un acompañamiento, no todo es el dinero".