Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
Iglesia románica de Vall de Boí / PIXABAY

Descubre a pie las mejores rutas de la Vall de Boí

La naturaleza de la zona y las excelentes obras y construcciones de arte románico son los dos puntos distintivos de esta zona de Cataluña

6 min

Las rutas fáciles de la Vall de Boí son una magnífica oportunidad de descubrir paisajes de gran belleza. Tan solo hay que animarse y empezar alguno de estos itinerarios para comprobar su espectacular ubicación.

Conocer los encantos de la Vall de Boí no tiene por qué conllevar largas y duras caminatas por la zona, un lugar que cuenta con una serie de trazados más sencillos perfectos para todo tipo de caminantes.

De la Llebreta al Sant Esperit

Uno de los trazados más conocidos de la Vall de Boí es el que transcurre entre el estanque de la Llebreta y la cascada de Sant Esperit. Se trata de un recorrido circular que pasa por el río de Sant Nicolau y que cuenta con sendas de fácil acceso.

Noguera del Tor - Barranco de Erill

La ruta senderista entre el río de alta montaña Noguera del Tor y el barranco de Erill es otro itinerario circular desde Boí con sendas de fácil acceso y un nivel moderado de dificultad. Una de sus ventajas es que se inicia en un punto accesible en autobús. Pasa por el Tossal del Faier, la iglesia de la Nativitat de Durro, el pequeño río de Durro, la iglesia de Sant Feliu de Barruera, el riachuelo de Barruera y el barranco de Erill. Su punto final es Santa Eulalia de Erill la Vall.

Barruera - Roies de Cardet

Si se sale del cámping de Barruera y se camina por la calle Major de este pueblo, se alcanza la pista forestal donde comenzar esta ruta. Antes de llegar a Sant Salvador, se deja la pista y se sigue el canal que se encuentra allí hasta la cresta que lleva a la cima. En poco más de una hora y cuarto, es posible completar el recorrido.

Camí de les Cuirilles

Esta es una ruta bastante corta que se inicia en el pueblo de Taüll y que permite conocer los alrededores en aproximadamente media hora. Una vez se pasa la iglesia de Sant Climent, se sigue durante unos 200 metros hasta llegar a una pista de tierra. Después, se gira a la derecha y se continúa el camino hasta pasar por un puente que permite sortear el río. Desde aquí, se alcanza el mirador, desde donde es posible contemplar la enorme belleza del paisaje.

Las iglesias de la Vall de Boí

Sin lugar a dudas, una de las mejores rutas por Boí es la que recorre las iglesias que se encuentran repartidas por este entorno natural, ya que tienen un gran valor artístico y cultural.

Este recorrido, que transcurre por el conjunto románico de la Vall de Boí, consta de diversas construcciones religiosas de los siglos XI y XII. Todas ellas son un verdadero tesoro artístico. Además, varias de ellas tienen una ubicación privilegiada que permite disfrutar de un entorno natural único.

La ruta empieza en Sant Feliu de Barruera. Sus dos ábsides son un claro ejemplo del esplendor del arte románico. Desde este punto, el camino sigue hacia la localidad de Nativitat de Durro, cuya iglesia destaca por las grandes dimensiones de su nave y de su campanario.

Si se sube por la misma montaña, se llega hasta la ermita de Sant Quirze de Durro, del siglo XII. Aunque no se puede entrar en su interior, sus alrededores son de gran belleza, además de ser un lugar muy tranquilo.

La continuación de la ruta lleva a los senderistas hasta la iglesia de Santa Eulalia de Erill la Vall, que destaca por su impresionante campanario, de seis pisos y con elementos propios del románico lombardo. Otra parada indispensable en este trazado es la iglesia de Sant Joan de Boí, la más antigua del conjunto románico, ya que data del siglo XI. Aquí sobresalen sus pinturas murales, aunque hay que tener en cuenta que las obras originales se trasladaron con una técnica muy sofisticada al Museo Nacional de Arte de Cataluña.

La ruta por el arte románico de la Vall de Boí acaba en el pueblo de Taüll. Aquí se pueden visitar las iglesias de Santa María de Taüll y Sant Climent de Taüll. Esta última merece una parada por la belleza de su interior, aunque su fresco más importante, el del Pantocrátor, se trasladó también al Museo Nacional de Arte de Cataluña en su momento y ahora se puede apreciar gracias a una proyección de video-mapping.

Hacer estas rutas por la Vall de Boí se convierte en una experiencia única para los senderistas que deciden visitar esta zona. Disfrutar del arte y la naturaleza, además de hacer deporte, es un verdadero lujo para los sentidos.