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El cementerio de Montjuïc, donde se derrumbaron 144 nichos / CG

Las familias afectadas por el derrumbe de Montjuïc recurren a la Iglesia

Aseguran que se trata de una profanación de cadáveres y harán llegar una carta al cardenal Juan José Omella

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Están hartos, afectados y visiblemente cansados de la situación que todavía no acaban de creerse, pese a que hace ya casi dos meses que ocurrió. Los familiares perjudicados por el derrumbe de un bloque de 144 nichos en el cementerio de Montjuïc, el más grande de Barcelona, continúan su particular lucha para encontrar respuestas y, sobre todo, hacer justicia.

Pese al cansancio acumulado y lo peliagudo del asunto, los familiares no solo no se rinden, sino que están dispuestos a llegar hasta donde haga falta para exigir responsabilidades. Ahora, estudian recurrir a la Iglesia “porque aquí ha habido profanación de cadáveres”, explica Cristina García, una de las afectadas por el hundimiento de tumbas.

El cardenal

Y lo harán de forma conjunta, pese a que todavía no tienen claro cómo lo llevarán a cabo. “Estamos entre el obispo auxiliar o directamente el cardenal. Ya lo veremos”, dice, y añade que intentarán hacerle llegar una carta en mano a Juan José Omella para trasladarle lo que consideran una hecatombe ante la cual ni el ayuntamiento ni Cementiris de Barcelona han sabido estar a la altura.

Explican a este medio que muchos de ellos se han visto obligados a medicarse a base de tranquilizantes desde el pasado 15 de septiembre, fecha en la que los trabajadores de Cementiris de Barcelona se pusieron en contacto con ellos para trasladarles la noticia del desastre ocurrido en el camposanto donde enterraron a sus seres queridos.

Gestión opaca

Desde entonces, han puesto por delante las críticas a la gestión --o falta de gestión-- del Ayuntamiento de Barcelona, cuyo responsable es Eloi Badia, concejal de Presidencia, además de presidente del organismo municipal que gestiona los cementerios y que dirige Jordi Valmaña.

Ninguno de los dos responsables del desastre ha querido enfrentarse a las ocho familias que se han unido para luchar de forma conjunta en una situación que consideran que se ha llevado de forma opaca y sin la sensibilidad que merece un asunto de tal envergadura.

Otro 'Yak-42'

“No queremos otro Yak-42”, explica Cristina en un grupo de Facebook ("Afectados por el derrumbe en el cementerio de Montjuïc") creado para encontrar a todas las familias que se encuentren en su misma situación.

Al crearlo, Cristina se temía lo que finalmente pasó: que los huesos de sus seres queridos se mezclasen tras hacer certificaciones de identidad de los nichos derrumbados sin realizar las comprobaciones pertinentes, sin intervención de forenses o autoridades judiciales y sin contar con las familias.

A la descoordinación del Ayuntamiento de Barcelona con Cementiris, pese a ser municipal, se suma la negativa reiterada de ambas entidades a la prueba de ADN que solicitan todos los afectados para comprobar que sus difuntos son quienes les han dicho que son, y que se encuentran en los nuevos nichos en los que les han dicho que están.