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 El primer ministro indio, Narendra Modi, pronuncia un discurso durante una sesión de la cumbre sobre cambio climático COP21 que se celebra en Le Bourget, cerca de París.

Del protocolo de Kioto a la Cumbre de París, ¿avance o impostura?

Las altas exigencias del protocolo de Kioto contrastan con la laxitud de la cita que se celebra estos días en la capital francesa, basada en el compromiso voluntario de cada país

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Desde este lunes se encuentran en París unos 150 jefes de Estado y de Gobierno que han asistido a la Cumbre sobre el cambio climático en la capital francesa para tratar de llegar a un nuevo compromiso colectivo en la lucha contra el calentamiento global.

El paralelismo entre esta cita y los dos encuentros más significativos contra el cambio climático como fueron las reuniones que desembocaron en el protocolo de Kioto en 1997 y la cumbre de Copenhaguen en 2009, son inevitables. Tras el relativo éxito de Kioto --con la marcada ausencia de Estados Unidos-- y el fracaso absoluto de Copenhaguen, la comunidad internacional se ha decantado por un acuerdo de mínimos donde prime el compromiso voluntario e individual de cada país.

Mientras el protocolo de Kioto se obligaba a reducir un 5% las emisiones de gases invernadero, en la Conferencia de las Partes contra el Cambio Climático de París se cambia el protocolo y se basa en un acuerdo a largo plazo donde son los países quienes ponen sus compromisos sobre la mesa.

No se alcanzará el objetivo de la ONU

Javier Andaluz, portavoz de Ecologistas en Acción, explica a instancias de Crónica Global que "la política de que sean los propios países los que marquen sus objetivos hace que los países no sean lo suficientemente ambiciosos como para cumplir el objetivo de rebajar los dos grados que estipula las Naciones Unidas".

Uno de los casos más paradigmáticos es el de China, que dice que va alcanzar sus emisiones máximas en 2030 y que, a partir de esa fecha, empezará a reducir su contaminación. Según Andaluz, más que unas afirmaciones es solo "una declaración de intenciones", puesto que no hay ningún compromiso en firme detrás.

En la misma línea, el portavoz de Ecologistas en Acción reconoce que "es importante que haya un acuerdo", pero añade que "es insuficiente" porque, a su juicio, los compromisos presentados "nos condenan a un calentamiento global superior a los tres grados de temperatura a finales de siglo lo cual nos sitúa dentro de un margen de enorme riesgo para los ecosistemas y las poblaciones".

Mucho menos efectivo que Kioto

El otro gran dilema que arroja el compromiso que se resultará de la cumbre parisina es que no se detalla ningún mecanismo para sancionar a los países que incumplen. Andaluz afirma que "no hay la forma de sancionarles o obligarles con determinados mecanismos a que cumplan con esos objetivos".

Al mismo tiempo, el hecho de que cada país decida por si mismo su objetivo a cumplir rebaja mucho las expectativas de exigencia. "Es muy fácil para los países porque si tú mismo decides el objetivo, ¿cómo no vas a cumplir?", sostienen desde Ecologistas en Acción.

Por otra parte, sin embargo, es que este acuerdo de mínimos y de voluntariedad aumenta la probabilidad de que todos los países se acaben sumando en el compromiso. Algo que no ocurrió con las duras exigencias que estipulaba el protocolo de Kioto, afirman los especialistas.