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Un hombre recibe a su cuñado con un abrazo en la cena de Navidad

El cuñadísimo vuelve a la mesa por Navidad

La denostaba figura, sustituta de suegras y cuñadas, reina estas fiestas, a pesar de su declive numérico por la avalancha de hijos únicos y divorcios

9 min

Desde hace unos años se han convertido en una figura navideña, tan tradicional como el turrón y la lotería. ¿Pero cuántos cuñados hay en España? El INE no facilita su número, pero constata que desde hace cuatro décadas son un colectivo en declive, y acabarán siendo una rareza en las cenas y comidas por la avalancha de familias sin hermanos y de divorcios.

La natalidad se ha despeñado un 22% en nueve años hasta 1,33 nacidos por mujer, casi un tercio de familias (3,6 millones) tienen ya un solo hijo, 4,6 millones viven solos y cada año se rompen 100.000 matrimonios, principales generadores, de rebote, de cuñados.

Son una herencia del franquismo, pero no porque también lo digan algunos independentistas. Ni porque tuvo entre los principales gobernadores a uno famoso, Ramón Serrano Suñer, al que apodaban el Cuñadísimo, casado con Zita Polo, hermana de Carmen, la mujer de Franco. Estaba a tono con la figura cuando decía que el Caudillo, como todos los africanistas, no entendía nada y "eran unos bestias".

Familias más estrechas

“En 1940 eran legión. El 93,6% de las españolas tenían más de un hijo, factor imprescindible para tener cuñados. Y no había ex porque el matrimonio era indisoluble”, explica Lucía Pimentel, demógrafa y experta en derecho de familia.

Un hombre ofrece rellenar la copa a su cuñado en la cena de Navidad

Un hombre ofrece rellenar la copa a su cuñado en la cena de Navidad

La reciente estadística de 2017 ha puesto de relieve, según otro especialista, que las familias, como algunos menús navideños, están pasando a ser “más largas (hasta con bisabuelos), estrechas (pocos hijos), diversas (parejas gays) y femeninas (madres solas)”. Esto se traduce en que, cuando nos sentamos en la mesa de Navidad, cada vez hay más personas de distintas generaciones y menos de la misma, hermanos, cuñados y cuñadas.

Cuñadofobia

A pesar del declive, pocos parentescos como el cuñadismo han pasado a ser tan denostados y señalados como paradigma de nepotismo y favoritismo. Incluso han superado y cogido el testigo de las suegras y cuñadas, antes objeto de escarnio. ¿Razones? “Es menos machista y políticamente incorrecto, engloba una corriente social con más adeptos que el running, un blanco fácil con el que sentirnos más modernos e irónicos”, explica un humorista madrileño.

Forges dibujaba en los ochenta chistes sobre cuñadas feministas. “Hoy, tener una cuñada feminista se considera una bendición, una especie de redimir el alma negra. El testigo lo hemos cogido los cuñados con nuestro afán de hablar al tuntún en los bares y buscar una explicación falsa a todo lo que se nos ponga por delante”, lamenta Pachi Ochoa, casado con una de seis hermanas.

Ochoa impulsa una web en internet para combatir la creciente cuñadofobia, en el Parlamento, en las tiras cómicas y en la redes sociales. “No podemos tolerar --defiende-- que se nos degrade y convierta en mero insulto. Ni aceptar la cuñadización del término en la red, la consideración de que cuñado siempre es el otro, ese que no sabe y hay que explicarle”.

Un hombre da su regalo navideño a su cuñado

Un hombre da su regalo navideño a su cuñado

Lo cierto es que los titulares cuñadistas por Navidad inundan las redes esta semana, ante la inminencia de Nochebuena. Como estos: “Seis consejos nutricionales de tu cuñado que son una auténtica barbaridad”, “¿Cuñado, suegra o Papá Noel?”, “Ideas de regalo para tus cuñados foodies” o “¿Preparado para aguantar a tu cuñado?”.

En la RAE y el Congreso

Socialmente están mal vistos. Son una especie política, con intenciones e intereses sospechosos, además de tener otra genética”, opina Miguel Zamora, escritor vallisoletano. Defiende que se trata de “gente escorada, avenediza y paracaidista para el núcleo familiar que se aglutina en la sangre”.

Pone este ejemplo: tengo dos cuñados que no se integran ni en los cumpleaños ni en Navidad. No cantan con la familia, no cogen las letras y las partituras que reparte mi hermano músico. Se van a las esquinas del salón o salen a fumar y pasan de cantar”.

Incluso la Real Academia Española, asesorada por la Fundéu, ha agudizado su ridiculización social ampliando el significado del neologismo a "tendencia a opinar sobre cualquier asunto queriendo aparentar ser más listo que los demás". También figura en el diario de sesiones del Congreso de los Diputados. Fue célebre la intervención de Pablo Iglesias en abril del año pasado en la que acusó a Albert Rivera de “cuñadismo ideológico”.

Refranero con mala fama

Pero la mala fama de los cuñados no puede explicarse solo por los roces de convivencia. Los historiadores de la lengua cuentan que se trata de un fenómeno muy antiguo del que da cuenta el refranero: “¿Cuñados en paz y juntos? No hay duda de que son difuntos” o “Cuñados y lechones, los muertos los mejores”. A veces figuran junto al resto de la familia política. “La chica bien casada, ni tiene suegra ni cuñada”. Por tierras y bares castellano-aragoneses se oye: “Los enemigos del hombre son tres: la suegra, la cuñada y la mujer”.

Una familia celebrando de la noche buena en Navidad

Una familia celebrando de la noche buena en Navidad

Para la mentalidad popular, también reflejada en la literatura, los cuñados masculinos son casi prototipos de vagancia y gorronería. Son el pariente inútil, incapaz de ganarse la vida, y al que debe proteger el marido de la hermana promocionándolo para un puesto al que nunca habría llegado por méritos propios.

Sin la connotación reciente y como sinónimo de nepotismo, el presidente Felipe González dejó en 1988 esta perla en las hemerotecas: “Nunca he hecho tráfico de influencias, ni he practicado ni practicaré el cuñadismo”.

Apellido indeseable

“Hasta un Premio Nobel se convertiría en un pringao si lo presentas citando este parentesco”, defiende el pintor Carlos Cuñado. O una peste, como si todos fueran el cuñado del rey Felipe VI, Iñaki Urdangarín, casado con la infanta Cristina y condenado por una serie de delitos de blanqueo de capitales, con difícil encaje en la cena de la Zarzuela.

Carlos asegura que, tras las crecientes mofas y chistes fáciles, algunos de los 986 españoles que también se apellidan Cuñado de primero (hay 877 de segundo y 10 ambos) han iniciado trámites ante el Registro Nacional del Notariado para invertir el orden o eliminarlo por indeseable y mortificante. Quizá tampoco sea para tanto.